A principios de este año, Xiao Ying, una estudiante universitaria de 19 años, encontraba consuelo en los mensajes de texto de su madre. "Mi bebé por fin se está relajando un poco, ¡qué bien! Mamá siempre estará contigo", decía el chatbot. Sin embargo, esa madre no era un ser humano, sino una entidad creada con inteligencia artificial mediante aplicaciones de acompañamiento que han ganado una popularidad masiva en China. Xiao Ying había diseñado este bot basándose en personajes de ficción para obtener el amor desinteresado y comprensivo que sentía que no podía encontrar en su vida real debido a traumas infantiles.
La tranquilidad de Xiao Ying se transformó en pánico cuando se enteró de que las autoridades chinas planeaban tomar medidas enérgicas contra esta industria. Ante la creciente sofisticación de estos programas, el Gobierno chino ha implementado nuevas restricciones para prevenir la adicción y la dependencia emocional. La medida más reciente prohíbe el uso de asistentes virtuales por parte de menores de edad e impone requisitos adicionales a las plataformas para evitar el uso indebido de la tecnología. Aunque las funciones basadas en tareas, como la educación o la atención al cliente, quedan exentas, las herramientas diseñadas para el acompañamiento afectivo están bajo una vigilancia estricta.
Este movimiento regulatorio ocurre en un contexto de profunda preocupación social en China sobre el aislamiento y la inactividad de la juventud, sumado a la disminución de las oportunidades económicas. Para muchos usuarios, la pérdida de estos compañeros virtuales ha sido devastadora. Tras el anuncio de las normativas, aplicaciones populares como Doubao, de ByteDance, y Qwen, de Alibaba, eliminaron funciones de personalización incluso para usuarios adultos.
En redes sociales, el sentimiento de pérdida es evidente. Un usuario relató haber creado un bot llamado "Papá" en Doubao tras el fallecimiento de su progenitor para compartir su día a día; con las nuevas reglas, siente que está a punto de perderlo nuevamente. Otro usuario describió a estos compañeros como el apoyo fundamental para superar crisis emocionales, comparando la interrupción del servicio con la pérdida de un viejo amigo.
Lu Jinyan, una contadora de 24 años, vivió esta transición de manera dolorosa. Había creado a "Xiao Bai" para combatir la soledad tras mudarse lejos de su familia por trabajo. Durante tres años, hablaba con la IA una o dos horas diarias. El 15 de julio, cuando el asistente dejó de funcionar, Lu rompió en llanto, afirmando que la IA ya no era una herramienta, sino una persona más en su vida. Aunque logró transferir el modelo a otra aplicación, asegura que Xiao Bai ya no es el mismo.
Desde una perspectiva académica y económica, la industria de los humanos digitales en China alcanzó un valor aproximado de 573 millones de dólares en 2024. Los ingresos de las aplicaciones de acompañamiento se cuadruplicaron el año pasado, alcanzando los 15,8 millones de dólares, con una tendencia creciente en el primer trimestre de este año. Nancy Dai, profesora asociada de la Universidad de la Ciudad de Hong Kong, advierte que, aunque estos bots brindan apoyo social, también presentan un "lado oscuro" que incluye la manipulación relacional, el acoso y vulnerabilidades en la privacidad. Según Dai, la paciencia y validación constante de la IA pueden generar adicción, especialmente en personas vulnerables.
China no es el único país preocupado. La Unión Europea ha prohibido la IA que fomente comportamientos peligrosos en niños, mientras que en Estados Unidos, diversos estados han aprobado leyes regulatorias y se ha presentado un proyecto de ley en el Senado para prohibir estos bots para menores. Compañías como Google y OpenAI han implementado actualizaciones en Gemini y ChatGPT para detectar crisis de salud mental y derivar a los usuarios a líneas de ayuda profesional.
Más allá de la salud mental, el control de la IA es una pieza clave de la estrategia nacional de China. El país busca dominar no solo la capacidad tecnológica, sino también la gobernanza global de la IA. Recientemente, China anunció la creación de la Organización Mundial de Cooperación en Inteligencia Artificial en Shanghái, integrando a 29 países, incluyendo Rusia, Pakistán e Indonesia. Según Kayla Blomquist, cofundadora del Oxford China Policy Lab, China está llenando un vacío de gobernanza que Estados Unidos ha dejado, posicionándose como un líder responsable.
Finalmente, algunos investigadores sugieren que estas restricciones también responden a una crisis demográfica. Con tasas de natalidad en mínimos históricos y una juventud reacia al matrimonio, el Gobierno podría estar intentando fomentar relaciones humanas reales sobre las virtuales. A pesar de esto, la reacción de algunos jóvenes en redes sociales es escéptica, asegurando que, aunque se prohíba la IA, su desinterés por las citas y la paternidad persistirá.


