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Cuba califica de "panfleto de propaganda" informe de EE. UU. y denuncia riesgo de agresión militar

El #MINREX acusa a #Washington de preparar una agresión militar, mientras #China niega que sus vínculos con La Habana oculten fines de #espionaje.

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Cuba califica de "panfleto de propaganda" informe de EE. UU. y denuncia riesgo de agresión militar
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El gobierno de Estados Unidos, a través de un informe presentado por Marco Rubio, ha calificado a Cuba como una amenaza singular para su seguridad nacional, denunciando sesenta años de espionaje, infiltración y alianzas estratégicas con China y Rusia. La Cancillería cubana rechazó tajantemente estas acusaciones, calificando el documento como un panfleto de propaganda destinado a justificar una eventual agresión militar. El gobierno de la isla denunció que Washington promueve una narrativa de terrorismo de izquierda y neomacartismo para legitimar la persecución ideológica. Por su parte, China salió en defensa de Cuba asegurando que sus vínculos son transparentes y negando la existencia de instalaciones militares en la isla. Esta escalada diplomática se ha visto agravada por fuertes ataques personales entre el presidente Miguel Díaz-Canel y el funcionario estadounidense.

El Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX) de Cuba ha endurecido significativamente su postura frente a las recientes acusaciones emitidas por el Departamento de Estado de Estados Unidos. A través de una declaración oficial, la Cancillería cubana calificó el informe estadounidense como un "mediocre panfleto de propaganda", asegurando que el documento tiene como objetivo principal fabricar un consenso internacional para justificar una eventual "agresión" militar contra la isla.

El informe en cuestión, presentado el pasado lunes por el secretario de Estado, Marco Rubio, detalla lo que Washington describe como más de seis décadas de operaciones sistemáticas llevadas a cabo por el régimen cubano en territorio estadounidense. Según el documento, estas actividades incluyen labores de espionaje, infiltración en diversas instituciones, apoyo a organizaciones radicales y el despliegue de campañas de influencia política. Asimismo, el reporte advierte que Cuba representa una "amenaza singular" para la seguridad nacional de los Estados Unidos, debido en parte a su creciente cooperación con adversarios estratégicos de Washington, específicamente China y Rusia.

La respuesta institucional del MINREX llega tras una serie de reacciones previas y más personales. El presidente Miguel Díaz-Canel y el titular del MINREX, Bruno Rodríguez, ya habían utilizado sus cuentas personales en redes sociales para descalificar el informe y atacar directamente a Marco Rubio. En la declaración oficial, el gobierno cubano sostuvo que el informe pretende "apuntalar el mensaje mendaz de que Cuba constituye una amenaza para los Estados Unidos", insistiendo en que se trata de una estrategia para legitimar una intervención armada.

Dentro de los argumentos expuestos por la Cancillería cubana, se reiteró la narrativa sobre el embargo económico impuesto por Estados Unidos, al cual definieron nuevamente como un "genocidio". El MINREX acusó a Washington de destinar "decenas de millones de dólares" con el propósito de promover un cambio de régimen político en la isla. Además, el comunicado rechazó tajantemente que Cuba sea considerada un Estado patrocinador del terrorismo, afirmando que Estados Unidos carece de pruebas que respalden dicha designación. En un contraataque retórico, el gobierno cubano señaló que personas responsables de acciones violentas contra Cuba han encontrado refugio en suelo estadounidense, aunque el comunicado no especificó quiénes son los elementos violentos que el propio régimen habría albergado en su territorio.

Otro punto crítico de la respuesta cubana fue la acusación de que el Departamento de Estado intenta construir la noción de un supuesto "terrorismo de izquierda". Según el MINREX, esta narrativa busca justificar políticas de persecución ideológica tanto dentro como fuera de los Estados Unidos, calificando estas acciones como un ejercicio de "neomacartismo". Asimismo, La Habana rechazó que Washington cuestione sus relaciones internacionales, haciendo alusión directa a los vínculos estratégicos que mantiene con Pekín y Moscú.

En sintonía con la postura cubana, el Gobierno de China salió en defensa de su aliado. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, afirmó en rueda de prensa que los vínculos entre China y Cuba son "legítimos y transparentes". Lin Jian rechazó categóricamente las acusaciones estadounidenses sobre la existencia de instalaciones militares y de inteligencia vinculadas a Pekín en la isla, asegurando que China continuará defendiendo la soberanía nacional y oponiéndose a cualquier tipo de injerencia externa.

Esta escalada diplomática se ha visto intensificada por los ataques personales del presidente Díaz-Canel, quien describió a Marco Rubio como "uno de los funcionarios más corruptos" de la Administración de Donald Trump, atribuyéndole supuestos vínculos con narcotraficantes y terroristas, aunque estas afirmaciones fueron lanzadas sin la presentación de pruebas. Por su parte, Bruno Rodríguez insistió en que el informe es un "pretexto" diseñado para mantener y aumentar la presión económica sobre Cuba.

En resumen, el conflicto se centra en un informe que recopila sesenta años de actividades de inteligencia y subversión atribuidas a Cuba, mientras que el gobierno cubano lo interpreta como una herramienta de propaganda para justificar una agresión militar y una persecución ideológica global.