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Revelan la tensión detrás del recibimiento de la Selección Chilena en La Moneda tras Sudáfrica 2010

En aquella jornada se vivió el polémico y frío saludo entre Marcelo Bielsa y el ex Presidente Piñera.

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Revelan la tensión detrás del recibimiento de la Selección Chilena en La Moneda tras Sudáfrica 2010
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El regreso de la Selección Chilena tras el Mundial de Sudáfrica 2010 fue celebrado como un triunfo de identidad bajo el mando de Marcelo Bielsa. Mientras el país y el expresidente Sebastián Piñera organizaban un homenaje oficial en La Moneda, el evento estuvo marcado por una evidente tensión entre el entrenador y la máxima autoridad del país. Años después, Claudio Bravo reveló que el plantel vivió aquel momento con total insatisfacción. El capitán confesó que los jugadores no deseaban el reconocimiento oficial y asistieron al palacio presidencial únicamente por obligación, sintiendo que no habían logrado un objetivo deportivo real. Este testimonio expone la brecha entre el orgullo popular y la severa autocrítica del equipo.

El regreso de la Selección Chilena al territorio nacional en los albores de julio de 2010 estuvo marcado por una mezcla de orgullo popular y tensiones internas que, años más tarde, comienzan a salir a la luz. Tras su participación en el Mundial de Sudáfrica 2010, el equipo nacional aterrizó en un país que veía con entusiasmo el retorno de su equipo, el cual había logrado romper una sequía de 12 años sin asistir a una cita planetaria.

En aquel entonces, el plantel conducido por Marcelo Bielsa había logrado cautivar a los fanáticos chilenos. El equipo del "Loco" presentaba una identidad y una actitud ganadora que, según se describe, la Selección Roja nunca había mostrado anteriormente. Esta propuesta futbolística fue ampliamente aplaudida por millones de seguidores, quienes disfrutaron especialmente los triunfos obtenidos frente a Honduras y Suiza. Dichos resultados permitieron que Chile avanzara hasta los octavos de final, instancia donde finalmente el camino del equipo terminó tras ser eliminado por Brasil.

A pesar de que la derrota frente al conjunto brasileño generó dolor en el plantel y la hinchada, la actitud mostrada durante el torneo dejó una huella positiva en el país. Este sentimiento de orgullo llevó a que los fanáticos salieran masivamente a las calles de Santiago para recibir a los jugadores, reflejando un apoyo que trascendía el resultado final de la competencia.

En sintonía con este sentimiento nacional, el entonces Presidente de la República, Sebastián Piñera, decidió otorgar un reconocimiento oficial al plantel, organizando un recibimiento en el Palacio de La Moneda. A la cita asistieron los 23 jugadores que integraban la lista del Mundial, buscando formalizar el homenaje de Estado por la actuación del equipo en suelo africano.

Sin embargo, la visita al palacio presidencial no estuvo exenta de polémica. El evento quedó registrado en la memoria colectiva debido al frío saludo intercambiado entre el director técnico Marcelo Bielsa y el fallecido exmandatario Sebastián Piñera. Esta interacción distante evidenció una falta de sintonía entre el entrenador y la máxima autoridad del país en aquel momento. A esta atmósfera de tensión se sumó la incomodidad manifestada por la entonces ministra vocera de Gobierno, quien mostró su malestar al presenciar la imitación de un comediante durante la jornada.

Casi 16 años después de aquel episodio en La Moneda, nuevas revelaciones permiten comprender mejor lo que ocurría en la mente de los futbolistas. Claudio Bravo, quien fuera el capitán del equipo en Sudáfrica 2010, compartió recientemente en el programa ESPNF90 de ESPN el sentir real del grupo tras la eliminación ante Brasil.

Bravo confesó que, lejos de desear el reconocimiento oficial, nadie en el equipo quería asistir al palacio presidencial para recibir el homenaje de Estado. El portero explicó que el sentimiento predominante entre los jugadores era de insatisfacción, ya que consideraban que no habían ganado nada relevante. Para el plantel, haber quedado eliminado en una fase que no otorgaba un título o un avance significativo hacía que el homenaje resultara injustificado desde su perspectiva profesional.

Según las declaraciones de Bravo, la asistencia de los jugadores a La Moneda no fue un acto de deseo personal o alegría, sino que respondió estrictamente a compromisos institucionales. El capitán fue tajante al señalar que "por obligaciones tuvimos que ir después del Mundial", subrayando la contradicción entre la percepción del público, que los recibía con el pecho inflado de orgullo, y la sensación de vacío que sentía el equipo al no haber logrado el objetivo deportivo.

Este contraste pone de relieve la brecha que existía entre la narrativa oficial y popular de éxito por la actitud del equipo, y la autocrítica severa que el propio plantel mantenía sobre su desempeño y sus logros reales en la Copa del Mundo de 2010.

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