La inseguridad ciudadana en la ciudad de Lima ha vuelto a manifestarse de manera violenta en el norte de la capital. Un hecho sangriento se registró en el distrito de San Martín de Porres (SMP), donde un ciudadano extranjero fue víctima de un ataque armado que terminó con su vida en plena vía pública. El crimen ocurrió específicamente en el cruce de los jirones Macará y Zapotillo, un punto donde la tranquilidad se vio interrumpida por la detonación de múltiples disparos.
De acuerdo con la información recopilada, la víctima se encontraba en los momentos finales de su rutina nocturna. El hombre acababa de cenar y se disponía a asegurar su motocicleta, cuando fue sorprendido por dos sujetos desconocidos. Los atacantes, que llegaron al lugar sin mediar palabra alguna, iniciaron un ataque directo y agresivo utilizando armas de fuego, disparando repetidamente contra el ciudadano.
Ante la sorpresa del ataque, la víctima intentó salvar su vida huyendo a pie, corriendo desesperadamente por la zona. Sin embargo, la huida fue corta, ya que fue alcanzada por una ráfaga de balazos que lo derribaron instantáneamente. El hombre cayó inerte sobre el pavimento, falleciendo en el lugar debido a la gravedad de las heridas provocadas por los proyectiles. Una vez consumado el asesinato, los sicarios emprendieron la huida raudamente a bordo de una motocicleta, desapareciendo de la zona antes de que pudieran ser interceptados.
El fallecido fue identificado plenamente como Miguel Enrique Villamizar Montilla, de 33 años de edad. El impacto de este crimen trasciende la cifra estadística de la violencia urbana, ya que la víctima deja en la orfandad a tres menores de edad. Esta dolorosa situación fue revelada por la actual pareja de Villamizar Montilla en declaraciones brindadas a RPP, quien detalló las circunstancias del ataque y el vínculo familiar de la víctima.
Según el testimonio de su pareja, Miguel Enrique había regresado de comer y estaba en el proceso de asegurar su vehículo cuando comenzó el tiroteo. La mujer relató que el hombre intentó correr hacia la esquina, pero fue allí donde cayó abatido. Además, proporcionó un dato alarmante sobre la ferocidad del ataque, indicando que, según comentarios recibidos en el lugar, la víctima habría sido impactada por aproximadamente 18 o 20 balazos. Asimismo, confirmó que el ciudadano venezolano tiene un hijo y dos hijas que residen en Venezuela.
Tras el reporte del incidente, agentes de la Policía Nacional del Perú (PNP) se desplegaron rápidamente hacia el lugar de los hechos. Los efectivos policiales establecieron un perímetro de seguridad para resguardar la escena del crimen y permitir que el equipo de peritos iniciara las pesquisas correspondientes. Durante la inspección técnica ocular, los especialistas hallaron más de 15 casquillos de bala esparcidos en las inmediaciones, evidencia material que confirma la intensidad del atentado.
Debido a la cantidad de impactos y la naturaleza de los disparos, las autoridades han planteado una hipótesis técnica sobre el armamento utilizado. Se presume que los sicarios pudieron haber empleado una Mini Uzi, arma conocida por su capacidad de disparo rápido y letalidad en ráfagas, lo que coincidiría con la cantidad de casquillos hallados y los relatos sobre el ataque.
En cuanto a las líneas de investigación, la Policía Nacional apunta inicialmente a un presunto ajuste de cuentas como el móvil del crimen. No obstante, los investigadores han enfatizado que esta hipótesis deberá ser dilucidada y confirmada a través de las indagaciones pertinentes y el análisis de las pruebas. Por su parte, la pareja de la víctima mencionó que Miguel Enrique se desempeñaba en el oficio de repartidor y que habría mantenido algunas deudas económicas; sin embargo, aseguró desconocer si el ciudadano había recibido amenazas previas contra su integridad física.
Al cierre de este informe, el cuerpo de Miguel Enrique Villamizar Montilla permanecía en la escena, a la espera de la orden oficial del fiscal de turno para proceder con el levantamiento del cadáver y su posterior traslado a la Morgue Central de Lima, donde se le practicará la necropsia de ley.


