Tras la conclusión del Mundial 2026, la Selección Argentina ha comenzado a planificar sus próximos pasos en el ámbito internacional. El objetivo principal y el desafío más significativo que se vislumbra en el calendario de la Albiceleste es la Copa América 2028. En este certamen, el equipo nacional tendrá la responsabilidad de saltar al terreno de juego con la misión clara de defender el bicampeonato que logró obtener en la edición celebrada en Estados Unidos en 2024.
A pesar de la claridad en el objetivo deportivo, existen incertidumbres organizativas que aún deben resolverse. La gran incógnita actual reside en la ratificación formal de las fechas exactas y la designación de la sede oficial, decisiones que competen exclusivamente al congreso directivo de la CONMEBOL. Si bien el calendario oficial no presenta una confirmación definitiva, se estima que la competencia se desarrolle dentro de la ventana habitual para este torneo, situando la fecha probable de inicio el 20 de junio y el cierre el 17 de julio de 2028.
En cuanto a la sede, el panorama presenta diversas alternativas. Bajo el esquema tradicional de rotación que rige en Sudamérica, la organización del torneo le correspondería a Ecuador. No obstante, el abanico de opciones que se evalúan actualmente sitúa a Estados Unidos como el principal favorito para albergar nuevamente el evento. Las negociaciones para repetir la sede estadounidense avanzan con solidez, impulsadas principalmente por el éxito económico registrado en la edición de 2024 y la posibilidad de aprovechar la infraestructura deportiva optimizada durante la organización del Mundial 2026.
Un aspecto logístico fundamental en la posible elección de Estados Unidos es la coincidencia temporal con los Juegos Olímpicos de 2028, que se llevarán a cabo en Los Ángeles. Debido a esto, la CONMEBOL y la CONCACAF están proyectando que la mayoría de los encuentros de la Copa América se disputen en la Costa Este del país, evitando así cualquier tipo de cruce operativo o interferencia con la cita olímpica.
Por otro lado, Ecuador ha manifestado un deseo firme de organizar la competencia. El gobierno ecuatoriano ha respaldado esta aspiración mediante la presentación de una propuesta formal que contempla ocho sedes candidatas para albergar los partidos: Quito, Guayaquil, Cuenca, Manta, Machala, Ambato, Riobamba y Salinas. A pesar del entusiasmo institucional y el respaldo gubernamental, el proyecto de Ecuador enfrenta una desventaja competitiva frente a las estrictas exigencias de infraestructura que la confederación demanda en la actualidad.
Como una tercera alternativa técnica, ha surgido la propuesta de una postulación conjunta entre Argentina, Uruguay y Paraguay. Esta opción es impulsada en los pasillos de la CONMEBOL como una oportunidad estratégica para realizar un ensayo logístico. Se plantea como un evento de prueba piloto que permitiría ajustar la organización de cara a los partidos inaugurales que esta misma región albergará durante el Mundial 2030. Sin embargo, es importante señalar que esta posibilidad aún no ha sido definida.
Paralelamente a la definición de la Copa América 2028, la CONMEBOL se encuentra evaluando una reestructuración profunda del proceso clasificatorio para el Mundial 2030. Este próximo mundial tendrá una organización compartida entre España, Marruecos, Portugal, Argentina, Uruguay y Paraguay. Dado que las tres selecciones sudamericanas anfitrionas ya cuentan con su boleto asegurado por disposición de la FIFA, la dinámica de los cupos directos para los siete países restantes de la región cambiaría drásticamente, reduciéndose de seis plazas a solo tres, manteniendo un único repechaje internacional.
Esta situación genera un nuevo problema para Argentina, Uruguay y Paraguay: la falta de ritmo competitivo al no tener que luchar por una clasificación. Para solventar esto, el organismo rector analiza diversas alternativas. Entre las propuestas que están bajo análisis se encuentra la posibilidad de que los tres seleccionados participen en el proceso clasificatorio, pero de manera no eliminatoria. Otra opción que se evalúa es la creación de un nuevo certamen regional que permita a estas selecciones mantener la actividad competitiva de alto nivel antes de la cita mundialista.


