La Selección Argentina cerró su participación en Estados Unidos y regresó al país tras disputar la final del Mundial 2026, donde quedó subcampeona luego de caer frente a España. Este lunes, una parte de la delegación albiceleste, compuesta por el cuerpo técnico, miembros del staff y 16 jugadores, aterrizó a las 18:20 horas en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza tras un vuelo chárter proveniente de Nueva York.
El operativo de retorno estuvo estrictamente organizado. Para facilitar el traslado, se procedió al cierre de la autopista Ricchieri en ambas manos. Horas antes del arribo, una multitud de hinchas ya se había congregado en los alrededores, preparándose para la bienvenida con banderas y comida, manifestando su deseo de agradecer al equipo por su desempeño en el certamen.
El trayecto desde el aeropuerto hasta el predio de la AFA duró aproximadamente 15 minutos y se realizó en un micro descapotable. Durante este recorrido, los jugadores mantuvieron una actitud tranquila y con gestos moderados, mientras eran acompañados por la gente que se ubicó en la mano de la autopista hacia Capital. En contraste con la serenidad de los futbolistas, Lionel Scaloni se mostró como uno de los más eufóricos, llegando a cantar de cara a los simpatizantes.
El clima emocional era dispar: mientras que en el plantel se percibían rostros de tristeza y desilusión, consecuencia natural de la reciente derrota en la final, los hinchas se mostraban contentos y brindaban aliento. Entre la multitud destacaron las banderas de Malvinas, como un reconocimiento al triunfo obtenido ante Inglaterra, considerado uno de los momentos más destacados del Mundial. Bajo un cielo cargado de lluvia, la delegación fue recibida con alfombra roja y por los Granaderos; los primeros en descender de la aeronave fueron el presidente de la AFA, Chiqui Tapia, y el defensor Nicolás Otamendi, seguidos por Scaloni y su equipo técnico.
Es importante destacar que no todo el plantel regresó en este vuelo. Lionel Messi, quien viajará directamente a Rosario junto a su familia, no formó parte de la delegación que aterrizó en Ezeiza. Tampoco lo hicieron Rodrigo De Paul, Enzo Fernández, Lautaro Martínez, Julián Álvarez, Gerónimo Rulli, Nicolás Paz, Cristian Romero, Nahuel Molina y Juan Musso, quienes partieron hacia otros destinos para reincorporarse a sus clubes o descansar.
En el plano personal, el capitán Lionel Messi expresó su dolor a través de las redes sociales, señalando que la herida costará cerrar, aunque destacó el orgullo de haber llegado a dos finales consecutivas de la Copa del Mundo y felicitó a España por el título. Asimismo, se reveló que Messi había dado una arenga previa a la final centrada en la "tranquilidad", solicitando a sus compañeros olvidarse de las críticas externas y enfocarse solo en jugar, una postura que habría generado cierta molestia puertas adentro del equipo. Esta tensión se manifestó al finalizar el partido, cuando Nicolás Otamendi increpó al jugador español Rodri, sugiriendo que habían hablado de más en los días previos.
Por su parte, Lautaro Martínez publicó un sentido descargo manifestando su desilusión por no haber ingresado en el partido decisivo. El delantero señaló que, aunque es un orgullo representar al país, le hubiese gustado intentar ayudar al equipo dentro de la cancha. El contexto táctico y la apuesta defensiva de Scaloni fueron los factores que impidieron su entrada, a pesar de su rendimiento previo en el torneo.
Respecto al futuro, Lionel Scaloni puso en duda su continuidad, mencionando que "seguramente corte" su ciclo en diciembre, aunque desde la AFA confían en poder revertir esta decisión. El entrenador ya ha hablado sobre la necesidad de un "reseteo" de cara al próximo Mundial, considerando que Messi y Otamendi superan los 40 años.
Finalmente, la AFA emitió un comunicado agradeciendo el apoyo incondicional de los argentinos, afirmando que el vínculo con la gente trasciende cualquier resultado. Chiqui Tapia también utilizó sus redes sociales para dirigir palabras a los protagonistas y a los hinchas, mientras la prensa internacional, especialmente de Inglaterra y Suiza, mantenía una postura crítica hacia el juego y la actitud del equipo argentino en la final.


