El balance oficial de víctimas mortales derivadas de la actividad sísmica que azotó la zona norte de Venezuela hace casi un mes ha sufrido un nuevo incremento. Según el reporte emitido este domingo 19 de julio de 2026, la cifra total de personas fallecidas ascendió a 5.208, tras el reporte de 89 nuevos decesos por parte de las autoridades competentes.
Esta información fue suministrada por Jorge Rodríguez, quien desempeña el cargo de presidente de la Asamblea Nacional (AN), el Parlamento venezolano. El anuncio llega en un momento crítico, mientras las labores de recuperación y asistencia social continúan desplegadas en las regiones más impactadas por los sismos.
Los hechos se originaron el pasado 24 de junio, cuando la zona norte del país fue golpeada por un doble evento telúrico de magnitudes considerables: un primer terremoto de 7,2 y un segundo de 7,5. Desde aquel día, la región ha enfrentado una situación de emergencia compleja debido a la magnitud de los movimientos sísmicos y la cantidad de personas afectadas.
En relación con el estado de salud de los sobrevivientes, el reporte oficial indica que la cifra de heridos se mantiene en 16.740 personas. Este volumen de lesionados refleja la intensidad del impacto en las zonas urbanas y rurales del norte del territorio, donde los servicios de salud han tenido que atender una demanda masiva de pacientes derivados de los colapsos y traumatismos ocasionados por los temblores.
Paralelamente, las operaciones de búsqueda y salvamento han arrojado resultados significativos, aunque el saldo de víctimas sigue siendo elevado. Hasta la fecha, el total de personas rescatadas de entre los escombros llega a 6.462 individuos, quienes fueron extraídos por los equipos de emergencia desplegados en las áreas afectadas.
En el ámbito de la asistencia humanitaria, el gobierno ha implementado una estrategia de atención masiva para mitigar el impacto social del desastre. Según los datos proporcionados, un total de 128.324 familias han recibido atención directa. Dentro de este grupo, se ha identificado a 21.235 familias que han perdido sus hogares o que no pueden regresar a ellos, siendo acogidas en 107 campamentos temporales habilitados por el Estado en las zonas donde el daño fue más severo.
El impacto en la infraestructura física es igualmente alarmante. El informe gubernamental más reciente detalla que 856 edificios resultaron afectados en diversos grados por los terremotos. De este total, la situación es más crítica para 190 edificaciones, las cuales colapsaron totalmente, eliminando cualquier posibilidad de recuperación estructural y contribuyendo al aumento de las cifras de fallecimientos y heridos.
A la tragedia inicial se ha sumado una inestabilidad geológica persistente. Las autoridades han informado que, desde el inicio de los sismos el 24 de junio, se han registrado un total de 1.388 réplicas. Estos movimientos secundarios, aunque generalmente de menor intensidad que los eventos principales, mantienen la alerta constante entre la población y complican las tareas de evaluación de los edificios que quedaron dañados pero que aún permanecen en pie.
En resumen, el reporte presentado por Jorge Rodríguez subraya la magnitud de la crisis en el norte de Venezuela, donde la combinación de dos fuertes terremotos y miles de réplicas ha dejado un saldo de más de cinco mil muertos, miles de heridos y una infraestructura urbana severamente comprometida, obligando al desplazamiento de miles de familias hacia refugios temporales mientras se intenta estabilizar la situación en la zona.


