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De Neuquén a Alaska en un Renault Megane 1999: la increíble travesía de ocho años de una pareja argentina

Micaela y Mauricio están casados desde hace 12 años y vivían en Andacollo, Neuquén, cuando se propusieron llegar manejando hasta Alaska. La meta la cumplieron el 5 junio tras superar averías mecánicas y complicaciones en los cruces fronterizos. Ahora, emprendieron el regreso y los esperan otros tantos años de travesía. “Ojalá nos lleve menos tiempo”, remarcaron

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De Neuquén a Alaska en un Renault Megane 1999: la increíble travesía de ocho años de una pareja argentina
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Mauricio y Micaela, una pareja argentina, completaron una hazaña extraordinaria al conducir un Renault Megane 1999 desde Argentina hasta Alaska. Tras ocho años de travesía iniciada en 2018, los aventureros transformaron su viejo vehículo en una casa rodante miniatura y recorrieron el continente enfrentando desafíos económicos, fallas mecánicas y las complicaciones de la pandemia. Para financiar su viaje, vivieron al día vendiendo artesanías y monetizando sus experiencias a través de su canal de YouTube, viajando.para.vivir. Tras superar obstáculos logísticos como el Tapón del Darién y experimentar la solidaridad de diversas culturas, la pareja ahora planea emprender el camino de regreso a Neuquén visitando los destinos que quedaron pendientes.

El 5 de junio de 2026, Mauricio y Micaela estacionaron su viejo Renault Megane frente al cartel que anuncia la llegada a Alaska, marcando el final de una travesía geográfica y el cierre de un ciclo vital que comenzó ocho años atrás. Lo que inició como un deseo de cambiar radicalmente su forma de vivir en un pequeño pueblo del norte neuquino, se transformó en una de las aventuras más extraordinarias protagonizadas por argentinos en los últimos tiempos.

La pareja contaba con vidas estables antes de emprender el viaje. Mauricio, de 42 años y nacido en Andacollo, Neuquén, se desempeñaba como profesor de Química, Física y Matemática. Micaela, de 34 años y oriunda de Brandsen, provincia de Buenos Aires, trabajaba como masoterapeuta y empleada de una herboristería. A pesar de tener rutinas tranquilas, ambos sentían la inquietud de descubrir qué existía más allá de los límites conocidos.

Aunque el plan original era viajar como mochileros, el protagonista inesperado de la historia terminó siendo un Renault Megane modelo 1999. Mauricio había adquirido el vehículo a su padre para trasladarse entre las localidades donde dictaba clases, y terminó siendo la herramienta fundamental para cruzar el continente. El matrimonio, que lleva 12 años de relación, comenzó a ahorrar dos años antes de partir, fijando como fecha de salida el 4 de agosto de 2018 con el objetivo de llegar primero a Ushuaia y luego avanzar hacia el norte.

Sin embargo, la realidad financiera los obligó a ajustar sus planes. El dinero ahorrado fue destinado íntegramente a la compra y acondicionamiento del auto, por lo que iniciaron el recorrido con lo puesto y un estilo de vida "low cost". Según relataron, partieron con menos de un tanque de combustible y la necesidad de generar ingresos sobre la marcha. Su estrategia consistió en fabricar y vender artesanías, como pulseras, objetos de macramé con piedras y almohadillas térmicas en plazas y ferias públicas. Durante el primer año y medio, vivieron al día, dependiendo exclusivamente de las ventas diarias para costear la comida y el combustible.

El vehículo, apodado "el megancete", fue transformado en una casa rodante en miniatura. Retiraron los asientos traseros para instalar una cama fija de 1,10 por 1,80 metros, utilizando el espacio inferior para guardar alimentos, herramientas y utensilios de cocina. En el techo instalaron ropa, sillas y una mesa plegable. Además, incorporaron una cocina móvil con una garrafa de dos kilos, un sistema de almacenamiento de agua mediante un tubo de 17 litros en el portaequipajes y una ducha improvisada con bomba y carpa lateral.

El camino no estuvo exento de crisis. Apenas un mes después de iniciar el viaje, sufrieron una grave avería del motor en Mar del Plata sin fondos para repararlo. Para solucionar el problema, fabricaron postales con fotos de sus recorridos y libretas artesanales, difundiendo su situación en redes sociales hasta reunir el dinero necesario tras un mes y medio. Más tarde, la pandemia paralizó el turismo y las ferias, obligándolos a vender comida casera y redactar un diario de viaje que fue adquirido por sus seguidores. El punto de inflexión económica llegó cuando un video sobre la vida dentro del Megane se volvió viral, permitiéndoles monetizar su canal de YouTube bajo el nombre @viajando.para.vivir.

Uno de los desafíos logísticos más complejos fue el cruce entre Colombia y Panamá debido al Tapón del Darién, una zona selvática sin carreteras. Para superarlo, debieron enviar el auto por vía marítima desde Cartagena y trasladarse ellos en avión, enfrentando nueve días de burocracia aduanera antes de recuperar el vehículo.

A lo largo del continente, la pareja experimentó contrastes profundos. Si bien fueron testigos de violencia urbana, drogas y diversos intentos de robo, predominó la solidaridad. Recibieron regalos anónimos, como piñas en Costa Rica y facturas en Argentina, y fueron acogidos por numerosas familias que les ofrecieron alojamiento y comida.

Entre los momentos más emotivos, destacaron el llanto compartido al ver las aguas turquesas del Caribe en Venezuela y la sensación épica de divisar finalmente la frontera de Alaska. Ahora, el objetivo de Mauricio y Micaela es regresar manejando a Argentina, visitando lugares pendientes como la isla de Belice, para reencontrarse primero con sus seguidores en Buenos Aires y finalmente con sus familias en Neuquén.

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