La Selección Argentina, tras haber fijado sus objetivos inmediatos en el Mundial 2026, ya ha comenzado a trazar la hoja de ruta para sus compromisos internacionales posteriores. El próximo gran desafío en el calendario del combinado nacional es la Copa América 2028, un certamen que despierta especial interés no solo por la competencia en sí, sino por la posibilidad de que Lionel Messi participe en el torneo a los 40 años de edad.
Para el equipo albiceleste, esta edición de la Copa América representará un reto significativo, ya que el combinado nacional tendrá la responsabilidad de defender el título de bicampeón que obtuvo previamente en la edición disputada en Estados Unidos 2024. La planificación a largo plazo busca mantener la competitividad del equipo en el escenario continental después de cerrar el ciclo del próximo Mundial.
En cuanto a la organización del evento, aunque todavía no se ha emitido una confirmación oficial de las fechas, las estimaciones indican que la competición comenzaría entre el 20 y el 25 de junio, extendiéndose hasta su finalización entre el 14 y el 17 de julio. Esta ventana temporal sitúa el torneo en un periodo clave del calendario internacional.
Respecto a la ubicación del certamen, existen fuertes indicios de que el torneo se desarrollaría nuevamente en Estados Unidos. Esta decisión estaría fundamentada en motivos netamente económicos y logísticos. Un factor determinante para esta elección sería el aprovechamiento de la infraestructura deportiva, dado que los estadios que serán utilizados para el Mundial 2026 se mantendrán en condiciones óptimas para albergar un evento de esta magnitud dos años después.
Esta probable elección de sede implicaría una ruptura del sistema de rotación habitual que rige en Sudamérica. Según el orden establecido previamente, la organización de la edición 2028 le correspondía a Ecuador, por lo que el traslado del torneo a territorio estadounidense alteraría la norma de alternancia entre los países miembros de la confederación.
Sobre la estructura de participación, se prevé que la copa mantenga un formato amplio. El certamen contaría con la presencia de los 10 equipos integrantes de la CONMEBOL, sumando además a seis selecciones invitadas provenientes de la zona CONCACAF. Asimismo, existe la posibilidad de que se incorporen selecciones externas al continente, mencionándose específicamente a Qatar y Arabia Saudita como posibles participantes.
De manera paralela a la planificación de la Copa América, la CONMEBOL se encuentra analizando una renovación profunda en el sistema de clasificación para la Copa del Mundo 2030. Se estima que este nuevo formato de las Eliminatorias Sudamericanas comience a disputarse antes de que se lleve a cabo la próxima cita continental, lo que introduciría modificaciones sustanciales para todas las selecciones de la región.
En este contexto, la situación de Argentina, Uruguay y Paraguay es particular, ya que los tres países cuentan con su participación asegurada en la cita mundialista por su condición de anfitriones. Debido a esto, la confederación evalúa seriamente reducir la cantidad de cupos directos al Mundial para el resto de las selecciones sudamericanas, pasando de seis plazas a solo tres. No obstante, se mantendría la vigencia del repechaje internacional para brindar más oportunidades de clasificación.
Finalmente, se estudia una propuesta para que las tres selecciones organizadoras, a pesar de tener el pase asegurado, disputen igualmente las Eliminatorias. El objetivo de esta medida sería permitir que Argentina, Uruguay y Paraguay logren mantener un alto ritmo de competencia y preparación deportiva de cara al máximo evento global, evitando la inactividad competitiva en el proceso clasificatorio.

