Un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) ha quedado en el centro de una controversia tras ser vinculado a un tiroteo mortal ocurrido recientemente en Biddeford, Maine. David Brouillette, de 37 años, es señalado como el agente que disparó contra Johan Sebastián Durán Guerrero, de 25 años, quien falleció en el incidente. Mientras que el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) sostuvo que el uso de la fuerza letal fue necesario porque el agente "temía por la seguridad pública", nuevas revelaciones sobre la salud mental, la capacidad cognitiva y el historial personal de Brouillette plantean serios interrogantes sobre los procesos de contratación de la agencia federal.
Documentos judiciales revisados por CNN revelan que Brouillette declaró ante un tribunal que padece problemas cognitivos persistentes derivados de una grave lesión en la cabeza. Según el propio agente, el daño ocurrió cuando una viga de acero cayó sobre él mientras realizaba una capacitación para bomberos en el Sistema de Colegios Comunitarios de Maine el 3 de diciembre de 2021. En una demanda presentada a finales de 2023 contra dicha institución, Brouillette afirmó que sus lesiones posconmocionales habían afectado significativamente su funcionamiento cognitivo y su memoria, impactando sus actividades y su vida diaria. De hecho, el agente manifestó que estas secuelas fueron tan incapacitantes que no pudo completar el curso de formación para bomberos, reportando síntomas como vértigo, dolores de cabeza, sensibilidad a la luz y memoria deteriorada.
A pesar de estas declaraciones judiciales sobre su estado cognitivo, Brouillette se incorporó a ICE poco más de dos años después de su accidente. Esta situación ha puesto bajo la lupa las prácticas de reclutamiento de la agencia. Durante el último año, ICE intensificó sus campañas de contratación buscando específicamente a veteranos militares y ex agentes policiales, bajo la premisa de que estos perfiles podrían atravesar la capacitación de manera acelerada. Según fuentes familiarizadas con el proceso, los aspirantes con experiencia previa en aplicación de la ley podían completar su formación en semanas, a menudo mediante cursos en línea, basándose en el supuesto de que ya dominaban los principios básicos y el uso de equipo.
Sumado a las dudas sobre su aptitud cognitiva, el historial personal de Brouillette ha sido cuestionado por dos de sus exesposas, Ashley y Lucinda Brouillette. Ambas mujeres han acusado al agente de conductas abusivas. En 2009, un trabajador social de protección infantil documentó que Ashley Brouillette terminó su matrimonio admitiendo que David había sido verbal y físicamente abusivo. Por otro lado, Lucinda Brouillette solicitó una orden de protección en 2019, describiendo incidentes de violencia en los que el agente la empujó, la golpeó con el pecho y amenazó a su hermano con enviarlo al hospital. Debido a estos hechos, un juez ordenó en aquel momento que Brouillette entregara temporalmente cualquier arma de fuego.
En 2021, Lucinda alegó nuevamente que el agente se había vuelto agresivo con su hija, aunque un juez desestimó ese caso específico sin determinar que hubo abuso. Por su parte, David Brouillette ha negado estas acusaciones en presentaciones judiciales, argumentando que se trataba de represalias motivadas por el enojo de sus exesposas. A pesar de estas denuncias, una búsqueda en las bases de datos de antecedentes penales de Maine no mostró condenas o cargos formales contra él.
La identidad del agente ha sido difundida principalmente a través de testimonios familiares. Tanto Ashley como una de las hijas de Brouillette afirmaron a CNN que él se comunicó con ellas días después del tiroteo confesando que fue quien disparó a Durán Guerrero, asegurando que la acción estaba justificada. Lucinda Brouillette también lo identificó al revisar imágenes de los agentes presentes en el lugar del suceso.
La muerte de Johan Sebastián Durán Guerrero es la cuarta pérdida de vidas a manos de autoridades federales de inmigración este año y la segunda vez en menos de una semana que un agente de ICE mata a tiros a un inmigrante que conducía un vehículo. Este patrón ha desencadenado protestas y demandas sociales por una investigación transparente sobre el uso de la fuerza letal por parte de la agencia.
En cuanto a las medidas administrativas, el secretario de Seguridad Nacional, Markwayne Mullin, indicó que la práctica estándar es colocar a los agentes involucrados en tiroteos bajo licencia administrativa mientras se desarrolla la investigación. Actualmente, las investigaciones federales sobre lo ocurrido en Maine continúan en curso, mientras el DHS defiende sus políticas de capacitación, asegurando que han implementado cursos adicionales en control de multitudes y detenciones de alto riesgo.


