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Humo de incendios forestales amenaza la final del Mundial en Nueva Jersey y pone en alerta a millones

Por Alonso Rosales El avance del humo generado por cientos de incendios forestales en Canadá y el norte de Estados Unidos ha encendido las alarmas sanitarias y deportivas en la antesala de la final de la Copa del Mundo, prevista para este domingo en Nueva Jersey. Al mismo tiempo, miles de descargas eléctricas registradas en [...]

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Humo de incendios forestales amenaza la final del Mundial en Nueva Jersey y pone en alerta a millones
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Una masiva nube de humo proveniente de incendios forestales en Canadá y Estados Unidos ha puesto en alerta sanitaria a más de 100 millones de personas. La situación es especialmente crítica en Nueva Jersey, donde la peligrosamente mala calidad del aire amenaza la seguridad de la final de la Copa del Mundo, llevando a expertos a sugerir el aplazamiento del encuentro para proteger a atletas y aficionados. El fenómeno es impulsado por domos de calor y el cambio climático, que mantienen la contaminación estancada sobre las grandes ciudades. Mientras tanto, la sequía extrema en el noroeste y un déficit crítico de personal en el Servicio Forestal han llevado al país a operar en uno de sus niveles de respuesta más altos, evidenciando una crisis ambiental y logística sin precedentes.

El avance masivo de columnas de humo provenientes de cientos de incendios forestales activos en Canadá y el norte de Estados Unidos ha desencadenado una serie de alarmas sanitarias y deportivas en el país. La situación se ha vuelto crítica en la antesala de la final de la Copa del Mundo, programada para este domingo en Nueva Jersey, donde la calidad del aire podría comprometer la seguridad de los asistentes y los atletas.

Durante los últimos tres días, una densa capa de contaminación atmosférica se ha extendido sobre amplias zonas del Medio Oeste y el noreste de Estados Unidos. Este fenómeno ha deteriorado la calidad del aire hasta alcanzar niveles que las autoridades clasifican como peligrosos para la salud humana. Actualmente, las alertas afectan a más de 100 millones de personas, manteniendo bajo condiciones atmosféricas desfavorables a núcleos urbanos clave como Minneapolis, Chicago, Detroit, Cleveland, Pittsburgh, Filadelfia y Nueva York.

La preocupación central se concentra en Nueva Jersey, sede de la final del Mundial. El Servicio Meteorológico Nacional ha advertido que los vientos procedentes de Canadá continúan impulsando las partículas contaminantes hacia el noreste, y se prevé que estas corrientes de aire mantengan el humo en la región durante todo el fin de semana. Ante este panorama, especialistas en salud pública han sugerido que las autoridades organizadoras evalúen la posibilidad de aplazar el encuentro deportivo. El objetivo de esta medida sería proteger la integridad física de los jugadores, los aficionados y todo el personal involucrado en el evento.

Jonathan Overpeck, decano de la Escuela de Medio Ambiente y Sostenibilidad de la Universidad de Michigan, ha enfatizado que la exposición a este tipo de contaminación representa un riesgo significativo. Según Overpeck, el peligro es particularmente elevado para los niños, los adultos mayores y aquellas personas que ya padecen enfermedades cardiovasculares o respiratorias.

Desde una perspectiva científica, algunos investigadores sugieren que este episodio podría ser el más grave desde la crisis ambiental de 2023. En aquel año, Nueva York registró la peor calidad del aire del planeta debido a los incendios en Quebec. Robert Field, investigador de la Universidad de Columbia especializado en física atmosférica, explicó que la magnitud actual se debe a una combinación poco frecuente de incendios de gran intensidad y patrones atmosféricos que trasladan el humo hacia las zonas más pobladas. Los expertos coinciden en que este es uno de los eventos de contaminación más severos de la última década.

La emergencia se ve agravada por una intensa ola de calor que afecta al noreste y al Atlántico Medio. La formación de los llamados “domos de calor” ha modificado la circulación del aire, provocando que el humo quede estancado sobre las ciudades por más tiempo. Al mismo tiempo, las altas temperaturas secan la vegetación, incrementando la probabilidad de que surjan nuevos focos de incendio. En este contexto, el cambio climático es señalado como el factor principal que prolonga y a intensifica estas temporadas, ya que el aumento de la temperatura reduce la humedad en bosques y suelos. A su vez, los incendios alimentan el calentamiento global al liberar grandes cantidades de metano y dióxido de carbono.

Mientras tanto, en el noroeste del país, los estados de Oregon y Washington enfrentan una amenaza distinta pero igualmente grave. En un solo día, se registraron casi 9,000 descargas eléctricas de nube a tierra, lo que originó al menos 19 incendios de gran magnitud. Los meteorólogos han calificado este fenómeno como excepcional, resultado de una combinación de sequía prolongada, escasas precipitaciones y tormentas eléctricas. Actualmente, el 88 % del territorio de Oregon y el 64 % de Washington presentan condiciones de sequía, agravadas por una baja acumulación de nieve en años recientes.

Esta crisis ha llevado a Estados Unidos a operar en el Nivel de Preparación 4, el segundo nivel más alto del sistema nacional de respuesta a incendios forestales. Esto indica una severa escasez de recursos materiales y humanos. Washington ya ha solicitado el apoyo de brigadistas de otros estados. El Servicio Forestal informó que cuenta con aproximadamente 6,200 empleados menos que en 2024, consecuencia de recortes de personal realizados durante la administración del presidente Donald Trump. Esta reducción de plantilla, sumada a la intensidad de la temporada, ha provocado una disminución en la moral de los combatientes forestales.

Finalmente, los expertos advierten que este fenómeno está alterando el panorama ambiental de América del Norte. El aumento de los incendios forestales está contrarrestando los avances logrados durante décadas en la reducción de emisiones vehiculares e industriales. El futuro inmediato de la final del Mundial y la salud de millones de personas dependerán de la evolución de las condiciones atmosféricas en las próximas horas.