El Gobierno de Estados Unidos ejecutó este sábado una serie de ataques aéreos contra Irán, según informó el Pentágono. Esta ofensiva militar se produce como respuesta directa a la muerte de dos soldados estadounidenses, quienes fallecieron el viernes tras el impacto de misiles iraníes en territorio jordano. La administración estadounidense ha manifestado que estas operaciones tienen el objetivo estratégico de mermar la capacidad de Irán para amenazar el transporte marítimo comercial en el estrecho de Ormuz, además de castigar con rapidez las acciones de las fuerzas del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica.
Simultáneamente, Irán ha respondido lanzando una nueva serie de ataques este sábado contra instalaciones ubicadas en países árabes que mantienen alianzas con Washington. Teherán ha aprovechado este contexto para anunciar formalmente que considera "terminado" el acuerdo que Washington y Teherán venían negociando para poner fin a la guerra que se desató en febrero. Al respecto, el vicecanciller iraní, Kazem Gharibabadi, declaró que Estados Unidos ha violado y suspendido todos sus compromisos con el acuerdo de entendimiento, razón por la cual Irán también ha suspendido sus compromisos y ha dado por terminada su implementación para centrar sus esfuerzos en la defensa del país.
En cuanto al saldo humano de los enfrentamientos recientes, el Pentágono confirmó la muerte de dos militares estadounidenses debido a los ataques con misiles registrados el viernes en Jordania. El reporte oficial indica que otro militar se encuentra desaparecido y al menos cuatro fueron trasladados a un hospital, aunque posteriormente fueron dados de alta. Por otro lado, el Comando Central informó a la cadena Fox News que la cifra de militares heridos en el transcurso de la última semana asciende a 13, aunque no se ha precisado si este número ya incluye a los cuatro lesionados reportados este sábado.
Por su parte, el régimen islámico en Teherán informó que, como consecuencia de la reciente ola de ataques aéreos estadounidenses, más de 500 personas han resultado lesionadas y 50 han muerto, a quienes califican como "mártires". Entre las víctimas fatales se encuentran cinco mujeres y dos niños.
La reanudación de las hostilidades ha tenido un impacto inmediato en la economía global, afectando especialmente los precios de la gasolina y los alimentos. El estrecho de Ormuz, una vía marítima fundamental por donde transita una quinta parte del petróleo mundial y la mayor parte de los fertilizantes agrícolas, se ha convertido en el epicentro de la tensión. Estados Unidos ha advertido que Irán enfrentará más ataques si no reduce su control sobre este paso estratégico. De hecho, la firma de monitoreo marítimo Kpler reportó que esta semana se registró la menor cantidad de cruces de embarcaciones por Ormuz en tres semanas, debido a que Irán cerró el estrecho en represalia.
Este escenario ha impulsado los precios internacionales del petróleo, que alcanzaron la noche del viernes los 88 dólares el barril, su nivel más alto en un mes. Desde el inicio del conflicto, el precio del crudo ha experimentado un incremento de entre el 30% y el 50%, aunque las subidas actuales son menos severas que las de mayo, mes en el que se alcanzaron niveles récord de 114 dólares el barril. La escasez de crudo encarece la gasolina y, consecuentemente, eleva los costos de transporte de productos básicos como los alimentos, cuyos precios ya están presionados por la reducción en el flujo de fertilizantes que normalmente transitan por el estrecho de Ormuz.
En el plano operativo, los ataques iraníes de este sábado se dirigieron contra instalaciones clave en Kuwait y Baréin. El Gobierno de Jordania, aliado de ambas naciones, denunció que entre los blancos hubo una estación eléctrica y una planta de desalinización del agua. Asimismo, autoridades jordanas reportaron ataques en la zona de la base militar de Azraq, donde hay presencia de tropas estadounidenses. Irán también llevó a cabo ataques en Omán contra sitios civiles, específicamente una torre portuaria en la zona de Chabahar, en respuesta a que Estados Unidos ha atacado infraestructuras iraníes como puentes y carreteras.
Finalmente, expertos en derecho internacional han advertido que estos intercambios de fuego, al dirigirse contra instalaciones de uso civil y afectar a la población civil, podrían constituir crímenes de guerra. Esta situación agrava un conflicto iniciado a principios de año por los gobiernos de Donald Trump y Benjamin Netanyahu, tras la muerte del líder supremo iraní.


