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32 años del atentado a la AMIA: el homenaje marcado por la falta de condenas y el reclamo de justicia

Perfil cubrirá la ceremonia que se realizará este viernes frente a la sede de Pasteur 633, donde familiares, autoridades y...

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32 años del atentado a la AMIA: el homenaje marcado por la falta de condenas y el reclamo de justicia
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Este viernes se conmemora el 32 aniversario del atentado a la AMIA con un acto central frente a la sede de Pasteur 633. A las 9.53 horas sonará la tradicional sirena para honrar la memoria de las 85 víctimas fatales y los cientos de heridos en el ataque que conmocionó al país. La jornada estará marcada por el persistente reclamo de memoria, verdad y justicia ante la falta de condenas firmes tras tres décadas. En este contexto, cobra relevancia la posibilidad de avanzar con juicios en ausencia como estrategia jurídica para combatir la impunidad y brindar respuestas definitivas a los familiares.

Este viernes se llevará a cabo el acto central con motivo del 32° aniversario del atentado terrorista ocurrido contra la sede de la Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA). La jornada estará dedicada a honrar la memoria de las 85 víctimas fatales y a recordar a las más de 300 personas que resultaron heridas tras el ataque que conmocionó al país y al mundo.

El evento conmemorativo tendrá lugar frente al edificio de la institución, ubicado en la calle Pasteur 633, en el barrio porteño de Once. La ceremonia ha sido programada para comenzar exactamente a las 9.53 horas, momento en el cual se hará sonar la tradicional sirena. Este sonido tiene un significado profundo y doloroso, ya que busca recordar el instante preciso en que la bomba destruyó la sede de la mutual el 18 de julio de 1994.

A través de los años, este acto se ha convertido en un espacio de encuentro y reflexión, pero también en una plataforma para manifestar un malestar persistente. El homenaje de este año volverá a estar atravesado por el reclamo imperativo de memoria, verdad y justicia. Este pedido surge del vacío legal y judicial que rodea la causa, la cual, tras más de tres décadas, continúa sin condenas firmes que brinden respuestas definitivas a los familiares de las víctimas y a la sociedad en general.

La tragedia del 18 de julio de 1994 dejó una huella imborrable en la comunidad. El ataque terrorista no solo destruyó la infraestructura de la sede en el barrio de Once, sino que cobró la vida de 85 personas y dejó a centenares más con secuelas físicas y psicológicas. La magnitud del daño y la naturaleza del atentado han mantenido viva la llama de la exigencia de justicia durante estos 32 años.

En el marco de los avances o movimientos judiciales relacionados con el caso, se ha destacado la información sobre la vía libre para el juicio en ausencia en la causa AMIA. Este punto representa un elemento crucial en la estrategia jurídica para intentar romper la impunidad que ha caracterizado la historia de este proceso, buscando que los responsables puedan ser juzgados a pesar de no estar presentes físicamente en el país.

La ceremonia en Pasteur 633 no es solo un acto protocolar, sino una manifestación del dolor que no cesa. El sonido de la sirena a las 9.53 actúa como un puente temporal que devuelve a los presentes al momento exacto de la explosión, reafirmando que el tiempo transcurrido no ha disminuido la necesidad de obtener respuestas claras sobre los autores y coordinadores del ataque.

El reclamo de memoria, verdad y justicia se mantiene como el eje central de cada aniversario. Para los sobrevivientes y los familiares de los 85 fallecidos, la ausencia de condenas es una herida abierta que se renueva cada año. El acto de este viernes busca visibilizar que, a pesar del paso de 32 años, la demanda de justicia sigue vigente y es una prioridad para quienes fueron afectados por el terrorismo en suelo argentino.

En resumen, la comunidad y las autoridades se reunirán este viernes en Once para un acto que combina el respeto por las víctimas con la firme exigencia de que la justicia finalmente actúe. El hecho de que la causa continúe sin condenas, mientras se abre la posibilidad de juicios en ausencia, marca la compleja situación jurídica de uno de los atentados más graves de la historia del país.