En una jornada marcada por la tensión y la resistencia, la selección argentina logró su clasificación a las semifinales del torneo tras vencer 3-1 a Suiza en el Arrowhead Stadium de Kansas. El encuentro, que se extendió hasta los 120 minutos, fue una verdadera batalla de estrategias donde la Albiceleste tuvo que desplegar toda su capacidad de sufrimiento para doblegar a un conjunto suizo que opuso una resistencia feroz durante gran parte del tiempo reglamentario.
El partido comenzó con una Argentina decidida y precisa. Apenas en el minuto 9, Lionel Messi tomó el control de un tiro de esquina y ejecutó un centro con una rosca precisa que permitió a Alexis Mac Allister conectar un cabezazo certero. El volante argentino apareció en el lugar exacto para mandar el balón a la red y poner el 1-0 inicial, dando la primera ventaja al conjunto sudamericano y marcando el ritmo inicial del encuentro.
A pesar del golpe tempranero, Suiza no se dejó amedrentar y comenzó a construir su propio juego, cerrando los espacios y complicando la circulación del balón para Argentina. La insistencia suiza dio frutos en el minuto 66, cuando Dan Ndoye, mediante una jugada individual y con gran determinación, logró empujar el balón al fondo de la red para decretar el 1-1. Este empate transformó el partido en un duelo de alta intensidad, donde ambos equipos lucharon por el control del mediocampo en un pulso de resistencia mutua.
El rumbo del partido cambió drásticamente en el minuto 72. Breel Embolo, quien había sido una de las piezas más peligrosas del ataque suizo y un problema constante para la defensa argentina, recibió su segunda tarjeta amarilla tras simular una caída dentro del área. La decisión fue ratificada por el VAR después de una revisión prolongada, lo que resultó en la expulsión del delantero. A partir de ese momento, Suiza quedó con diez hombres en el campo, permitiendo que Argentina tomara la iniciativa y presionara con mayor intensidad.
Sin embargo, el empate persistió hasta el final de los noventa minutos, obligando a disputar la prórroga. En este tiempo suplementario, la paciencia argentina terminó por dar resultados. En el minuto 112, Julián Álvarez recibió el balón en la frontal del área y definió con un disparo con rosca que batió al guardameta Gregor Kobel, marcando el 2-1. Este gol fue el punto de quiebre definitivo que dejó a la selección suiza sin respuestas claras para remontar el marcador.
Cuando el encuentro llegaba a su fin y Suiza intentaba un último esfuerzo ofensivo, Argentina sentenció la eliminatoria en el minuto 120+1. A través de un contragolpe letal, Lionel Messi asistió a Lautaro Martínez, quien había ingresado desde el banquillo. El delantero, con gran frialdad, definió al palo izquierdo para firmar el 3-1 definitivo, asegurando así el pase a la siguiente instancia del torneo.
Este resultado se suma a una trayectoria de partidos complejos para la Albiceleste en esta fase, recordando la victoria ante Cabo Verde con un gol en el minuto 111 y la remontada frente a Egipto. Tras el pitazo final, Lionel Scaloni describió el encuentro como «histórico», mientras que Lionel Messi calificó la victoria como un «triunfo muy duro». Por su parte, Julián Álvarez admitió que su anotación generó «mucho desahogo» debido a la tensión del partido.
Ahora, Argentina se prepara para un enfrentamiento de alta carga emocional. El próximo miércoles, en Atlanta, se medirá ante Inglaterra en las semifinales. Este duelo revive memorias de encuentros pasados en 1986, 1998 y 2002, configurándose como un choque donde la historia y la rivalidad deportiva volverán a ser protagonistas.


