Desde Kansas City se percibe una transición inquietante en el desempeño de la selección argentina. Lo que comenzó como un viaje de egresados ha derivado en un verdadero vía crucis futbolístico. Si bien el equipo solía transitar sus encuentros en estados placenteros, este Mundial se ha caracterizado por dejar un tendal de jugadores exhaustos. Los futbolistas que quedan fuera del campo terminan fatigados, lo que permite imaginar el estado físico de quienes finalizan la ronda de festejos y canciones tras el pitazo final.
Este ciclo ha estado marcado por recuerdos de victorias sufridas y partidos luchados, una tendencia que se manifestó en Qatar, en la Copa América 2021 y en la competición de hace dos años. No obstante, la discusión actual se centra en la valoración del Mundial jugado. Se había instalado la idea de que Argentina siempre ganaba desde el juego puro, y es precisamente esa expectativa la que hoy resta valor al camino recorrido por la selección en el presente torneo.
El certamen ha dejado certezas y sorpresas. Una de las primeras es que el fútbol, a pesar de ser un deporte con múltiples variables y poca lógica inmediata, mantiene una coherencia a largo plazo: los candidatos suelen jugar ocho partidos. Para Gianni Infantino, el escenario se ha desarrollado exactamente según lo guionado. Sin embargo, lo inesperado ha sido la capacidad de algunas selecciones consideradas de "relleno" para complicar a las potencias, borrando así discusiones que se creían resueltas.
Una de esas discusiones era cuál sería el mejor mediocampo entre los cuarenta y ocho equipos participantes. Inicialmente, Portugal era un fuerte candidato con el tándem de Vitinha y Joao Neves, bicampeones de la Champions, aunque su eliminación temprana dejó pocos registros de su impacto. España también se imponía para muchos, pero la situación de Pedri, quien perdió su puesto en el último partido, generó dudas. En este contexto competía el mediocampo argentino, integrado por figuras de la élite como Alexis Mac Allister y Enzo Fernández, la experiencia de Rodrigo de Paul en competencias bravas y el nivel competitivo de Leandro Paredes.
Paradójicamente, la línea que se suponía tenía el rendimiento más alto es hoy la que presenta el nivel más bajo de la selección. Cualquier ajuste táctico que se plantee para el próximo miércoles deberá centrarse en esa zona. Según diversas fuentes consultadas, la razón principal de este bajón es la merma física. A esto se suman estrategias puntuales, como el retroceso excesivo al campo propio, el clima en algunas sedes y el estado de los campos de juego, que al estar secos perjudican a los jugadores de buen pase. Lo indiscutible es que a Argentina le ha costado imponer condiciones, llegando a ser dominada por momentos, ya que el equipo no está concebido para marcar y correr detrás de la pelota.
El partido más flojo del mes fue consecuencia directa de que los volantes jugaran muy retrasados. Suiza implementó una presión efectiva que neutralizó a Leandro Paredes, quien debió abandonar el encuentro debido al desgaste y una contractura. Por su parte, Alexis MacAllister, aunque comenzó el partido con un gol y completó los 120 minutos, no logró alcanzar un rendimiento óptimo. Rodrigo de Paul, quien había realizado una puesta a punto especial para el Mundial, fue nuevamente reemplazado. En este punto, surge la duda sobre si su temporada en la MLS pudo haber afectado su ritmo de competencia. Antes del tiempo suplementario, De Paul dejó su lugar a Enzo Fernández, quien instó a Thiago Almada a encarar, evidenciando que el partido requería un cambio de ritmo que los jugadores en cancha no podían aportar. Argentina terminó jugando casi sin mediocampo.
Ante este escenario, Lionel Scaloni enfrenta la disyuntiva de mantener a los jugadores habituales o buscar una renovación durante la competencia. Hasta ahora, el entrenador ha respetado los rangos. La entrada de Nicolás González ha sido positiva, mejorando el juego generalmente en los segundos tiempos contra rivales debilitados, mientras que el ingreso del "Flaco" José López renovó el ataque. Sin embargo, los recambios en el medio campo solo fueron utilizados contra Jordania en un partido de relleno. Existe una incertidumbre real sobre si estos jugadores estarían a la altura de un choque contra Inglaterra.
La selección continúa avanzando gracias a la influencia de Messi, destellos individuales y un carácter resistente. Scaloni ha reconocido que la victoria contra Suiza llegó más por ganas que por juego, como si el equipo hubiera decidido emocionar en lugar de jugar. Mientras tanto, el rival, Inglaterra, bajo el mando de Thomas Tuchel, muestra una mayor presencia física y dominio. Tuchel ha rotado sus volantes, reemplazando a Declan Rice por Eberechi Eze y, más tarde, a Elliot Anderson por el central Dan Burn para defender el resultado contra México. Contra un rival con tal intensidad en el mediocampo, Argentina necesitará recuperar su potencia para volver a ser competitiva.


