La Confederación Sindical de Profesionales de Ramas Médicas en Salud Pública de Bolivia (Confesirmes) ha tomado una determinación drástica ante el retraso en el pago de sus haberes. La organización ha anunciado que, a partir de las cero horas del próximo lunes 13 de julio, se iniciará una medida de presión que limitará la atención en los centros de salud de todo el país. De acuerdo con la resolución del gremio, únicamente se brindarán servicios de emergencias en los establecimientos de primer, segundo y tercer nivel de salud.
Esta medida de lucha ha sido establecida con un objetivo claro y concreto: que el Ministerio de Salud proceda a efectuar la cancelación total de los salarios que se adeudan a los profesionales que integran el sistema público de salud. Los trabajadores han sido enfáticos en señalar que el paro se mantendrá vigente hasta que se regularice la situación financiera de todo el personal afectado, asegurando que no habrá retorno a las actividades normales hasta que se cumpla con el pago íntegro de las remuneraciones pendientes.
El alcance de esta medida es de carácter nacional, afectando a diversas regiones y ciudades del país. Se ha confirmado que el paro será acatado por los trabajadores de la salud en La Paz, El Alto, Beni, Santa Cruz, Pando, Tarija, Riberalta, Chuquisaca, Oruro y Potosí, además de Tupiza y el Sirmes de Cochabamba. Esta movilización coordinada pone en evidencia la magnitud del descontento en el sector salud, que se extiende por prácticamente todo el territorio boliviano.
Por su parte, la Gobernación de Santa Cruz ha salido al frente para explicar las razones detrás de este incumplimiento en los pagos. A través de un comunicado emitido el sábado, las autoridades departamentales informaron que el pago de los salarios al personal de salud se encuentra directamente sujeto a la transferencia de recursos provenientes de regalías, los cuales deben ser remitidos por el Gobierno central.
El vocero de la Gobernación, Rolando Schrupp, brindó detalles sobre el mecanismo financiero que ha fallado en este periodo. Según Schrupp, la Gobernación actúa simplemente como un intermediario en la gestión de estos fondos, describiendo la institución como una "suerte de caja del Gobierno y del centralismo". El funcionario explicó que el procedimiento consiste en recibir las transferencias de fondos desde el gobierno central para luego proceder al pago del sector salud; sin embargo, este flujo de recursos se ha interrumpido.
Schrupp señaló que el gobierno central no ha depositado los fondos correspondientes a este mes. Específicamente, indicó que hasta el viernes 10 de julio no se habían recibido los depósitos necesarios, lo que dejó a la administración departamental sin la liquidez requerida para cubrir los sueldos de los médicos y demás profesionales. El vocero subrayó que esta situación ya había sido advertida previamente por la Gobernación mediante comunicados oficiales.
En cuanto a las cifras del déficit, el vocero aclaró que la deuda comprende la totalidad del mes de junio. El monto adeudado gira en torno a los 31 millones de bolivianos, una cifra que no incluye el pago del bono de vacunación, el cual también se encuentra pendiente. Esta brecha financiera es la que ha detonado la crisis actual y la posterior decisión de Confesirmes de iniciar el paro parcial.
La situación refleja un conflicto administrativo entre el nivel central del Estado y las administraciones departamentales, donde el personal de salud es el sector más afectado. Mientras la Gobernación de Santa Cruz atribuye la responsabilidad a la falta de transferencias de regalías, los profesionales de la salud dirigen sus demandas hacia el Ministerio de Salud, exigiendo la cancelación inmediata de sus salarios para levantar las medidas de presión que afectan la atención médica regular en el país.


