ÚLTIMA HORA

Cobertura global las 24 hs. • miércoles, 15 de julio de 2026 • Noticias actualizadas al minuto.

Menú

Irán prioriza el control del Estrecho de Ormuz sobre su programa nuclear como herramienta de presión ante Estados Unidos

La importancia que Teherán asigna a la vía marítima quedó reflejada esta semana, cuando fuerzas iraníes dispararon contra embarcaciones que cruzaban la vía sin su autorización. El episodio derivó en un intercambio de disparos con Washington y volvió a poner bajo presión el acuerdo de paz provisional alcanzado tras la guerra

Audionoticia

Escucha el reporte completo

Irán prioriza el control del Estrecho de Ormuz sobre su programa nuclear como herramienta de presión ante Estados Unidos
Puntos clave

Irán ha elevado el control del Estrecho de Ormuz a su máxima prioridad estratégica, situando la gestión de esta vía marítima por encima de su propio programa nuclear. Teherán considera este paso navegable como su arma de oro para presionar a Estados Unidos, exigiendo el reconocimiento internacional de un nuevo orden iraní en la zona. La tensión ha escalado tras recientes enfrentamientos armados y una disputa sobre la interpretación de un acuerdo de paz provisional. Mientras Washington aboga por la libre navegación, Irán condiciona la reanudación de los diálogos nucleares a que Estados Unidos acepte plenamente su administración sobre el estrecho.

La República Islámica de Irán ha endurecido significativamente su postura respecto al Estrecho de Ormuz, elevando el control de esta vital vía marítima a su principal prioridad estratégica en el enfrentamiento con Estados Unidos. Según fuentes internas, Teherán ha decidido colocar la gestión de este paso navegable por encima incluso de su programa nuclear, considerando que esta posición representa su mayor herramienta de presión en las negociaciones que siguen al acuerdo provisional que puso fin al conflicto el mes pasado.

La relevancia que el gobierno iraní otorga a esta zona quedó evidenciada durante la última semana, cuando fuerzas de Irán dispararon contra diversas embarcaciones que transitaban por la vía sin la debida autorización de las autoridades locales. Este incidente provocó un intercambio de disparos con fuerzas de Estados Unidos, un hecho que ha vuelto a poner en riesgo la estabilidad del acuerdo de paz provisional alcanzado tras el periodo de guerra.

De acuerdo con dos fuentes iraníes de alto nivel consultadas por la agencia Reuters, existe un consenso amplio dentro de la dirigencia de la República Islámica sobre la imperativa necesidad de mantener el control del estrecho. Esta decisión se sostiene a pesar del riesgo inherente de desencadenar una nueva disputa prolongada, no solo con Washington, sino también con otros actores internacionales interesados en el flujo comercial de la región.

Desde el ámbito legislativo, el Parlamento iraní ha emitido mensajes directos hacia los Estados Unidos. Ebrahim Azizi, miembro del comité de seguridad nacional y política exterior del Legislativo, fue explícito al señalar que Estados Unidos debe reconocer el "nuevo orden iraní en el estrecho de Ormuz", afirmando que ese es el único camino posible para avanzar.

Fuentes cercanas al poder indican que, si bien existió un debate interno en los sectores de mayor influencia política sobre la peligrosidad de adoptar una postura excesivamente rígida, la conclusión predominante fue que ningún Estado renunciaría voluntariamente a una ventaja estratégica de tal magnitud. Una de las fuentes consultadas definió la cuestión de Ormuz como el "arma de oro" de Irán, asegurando que cualquier intento de arrebatarles dicho control sería absolutamente imposible.

El núcleo del conflicto actual reside en la interpretación del memorando de entendimiento firmado tras el conflicto anterior. Aunque dicho documento permitió un mayor tránsito marítimo, dejó ambigua la definición sobre quién ejerce el control efectivo. El texto establece que Irán tomará las medidas necesarias para garantizar el paso seguro de buques comerciales sin costo alguno durante un periodo de 60 días.

Los negociadores de Teherán interpretan que esta redacción implica un reconocimiento por parte de Estados Unidos al derecho de Irán a administrar el estrecho, limitándose únicamente a no cobrar peajes durante el tiempo estipulado. Por el contrario, Estados Unidos y los países del Golfo sostienen que el texto solo obliga a Irán a garantizar la navegación segura, sin que esto otorgue facultades para imponer restricciones mediante el uso de la fuerza.

Esta postura rígida de Irán también está motivada por una profunda desconfianza hacia Washington. Teherán recuerda la salida del presidente Donald Trump del acuerdo nuclear en 2018, el retorno del conflicto armado en el presente año y el inicio de operaciones militares estadounidenses mientras aún se mantenían contactos diplomáticos. Para la dirigencia iraní, ceder en el control de Ormuz abriría la puerta a nuevas exigencias estadounidenses sobre otros temas críticos, como el programa nuclear y el desarrollo de misiles convencionales, lo que sería interpretado como una rendición.

Durante años, Irán amenazó con cerrar el estrecho, afirmando que sería una tarea sencilla. No obstante, en privado, los altos cargos mantenían reservas debido al impacto económico negativo que esto tendría tanto para sus vecinos como para su propia economía. Este cálculo estratégico cambió drásticamente tras los ataques lanzados por Estados Unidos e Israel el 28 de febrero, que resultaron en la muerte del líder supremo iraní y otros altos funcionarios.

En respuesta a aquella ofensiva, Irán cerró el estrecho al tránsito internacional, permitiendo únicamente el paso de sus propios buques, lo que generó la mayor interrupción del suministro energético mundial registrada hasta la fecha. Washington respondió entonces con un bloqueo de los puertos iraníes. El elevado costo económico para ambas naciones impulsó las negociaciones del acuerdo provisional, pero la experiencia reforzó en Teherán la convicción de que el control de Ormuz es su herramienta de presión más efectiva.

Ali Ansari, profesor de historia moderna de la Universidad de St Andrews, señala que ambos gobiernos creen haber obtenido ventajas en la negociación y consideran posible mejorar sus posiciones. Según Ansari, aunque ambos estaban preocupados por los problemas económicos inmediatos, ahora existe la percepción de que solo necesitan presionar un poco más para alcanzar sus objetivos finales.

En consecuencia, el programa nuclear ha perdido protagonismo en la estrategia inmediata de Irán. Las conversaciones sobre este tema han sido postergadas para futuras rondas, mientras Teherán se enfoca en consolidar el reconocimiento internacional de su gestión sobre el estrecho de Ormuz. Fuentes de la República Islámica indican que se ha rechazado iniciar nuevos diálogos sobre el programa nuclear hasta que Estados Unidos acepte plenamente la administración iraní del estrecho, estableciendo este punto como el nuevo eje de la disputa bilateral.

Cobertura en Video