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El Gobierno opta por la prudencia y decide no responder a las críticas del arzobispo García Cuerva

En la Casa Rosada aseguran que la misa “no generó nada” puertas adentro y remarcan como positivo el cierre en el que el arzobispo citó a Messi. Buscan evitar una nueva escalada con la Iglesia después del acto por el 9 de Julio.

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El Gobierno opta por la prudencia y decide no responder a las críticas del arzobispo García Cuerva
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El Gobierno Nacional optó por el silencio y la cautela frente a las duras advertencias del arzobispo Jorge García Cuerva durante el Tedeum del 9 de Julio. Pese a las críticas del prelado sobre la pobreza y la corrupción, la Casa Rosada calificó el mensaje como una homilía normal y una crítica general a la dirigencia, evitando así un enfrentamiento directo con la Iglesia. La estrategia oficial busca evitar nuevos frentes de conflicto para priorizar la agenda legislativa y los acuerdos con los gobernadores. En este sentido, el Ejecutivo se desmarcó de los ataques de sectores libertarios y priorizó el vínculo institucional, especialmente ante la posibilidad de una visita papal, manteniendo el foco en las reformas económicas y políticas del segundo semestre.

El Gobierno Nacional ha decidido adoptar una postura de cautela y silencio frente a los cuestionamientos vertidos por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, durante la homilía del Tedeum celebrada con motivo del 9 de Julio. A pesar de que el mensaje del prelado incluyó fuertes advertencias sobre la situación social y política del país, desde el Ejecutivo aseguraron que las palabras del arzobispo no provocaron repercusiones internas ni malestares dentro del Gabinete.

En los pasillos de la Casa Rosada, la lectura oficial es que el discurso fue una "homilía normal" y que no debe interpretarse como una confrontación directa contra la figura del presidente Javier Milei. El Gobierno reconoce que el mensaje tuvo una carga política, pero sostiene que García Cuerva realizó una crítica generalizada hacia la dirigencia política en su conjunto, evitando acusaciones específicas contra el actual oficialismo, incluso en un contexto marcado por la salida de Manuel Adorni de la Jefatura de Gabinete.

Durante la ceremonia religiosa en la Catedral Metropolitana, que contó con la presencia del Presidente, sus ministros y diversos dirigentes oficiales, el arzobispo pidió explícitamente apartarse del "camino de la intolerancia" y de los "enfrentamientos constantes". Asimismo, García Cuerva alertó sobre la "crueldad hacia los más débiles" y denunció la existencia de quienes se ocultan en "cuevas de corrupción", señalando que estas prácticas provocan que "los pobres sean cada vez más pobres".

A pesar de la dureza de algunos pasajes, el Ejecutivo destacó como un punto positivo el cierre del mensaje. En el tramo final de su homilía, el arzobispo citó una publicación de Lionel Messi para hacer un llamado a la unidad entre los argentinos, resaltando que cuando el país lucha unido puede alcanzar sus objetivos. Este pasaje fue interpretado en Balcarce 50 como una señal menos confrontativa y alineada con el discurso de unidad que el presidente Milei intentó proyectar recientemente en Tucumán.

Esta estrategia de silencio marca un contraste significativo con reacciones previas. Tras el Tedeum del 25 de Mayo, el presidente Milei sí se había pronunciado públicamente sobre el mensaje del arzobispo. En aquella ocasión, aunque evitó la confrontación directa y calificó la opinión de García Cuerva como válida, consideró "exagerado" el uso del término "terrorismo en las redes". Además, Milei había ofrecido una interpretación propia de una parábola bíblica sobre una persona con discapacidad, sosteniendo que en el relato el paralítico es llevado hacia Jesús y no hacia el Estado, intentando así discutir el trasfondo del mensaje sin romper el vínculo con la Iglesia.

En la actualidad, la prioridad del Gobierno es evitar la apertura de nuevos frentes de conflicto. Esta decisión se enmarca en un momento de reordenamiento político, tras la primera reunión ampliada de Gabinete con Diego Santilli como jefe de ministros y la reciente foto de Milei con gobernadores en Tucumán. El objetivo central de la administración es concentrar sus esfuerzos en la agenda legislativa del segundo semestre y en la negociación con las provincias.

En este sentido, el Gobierno ha decidido desmarcarse totalmente de las declaraciones de la diputada libertaria Lilia Lemoine, quien calificó al arzobispo de "peronista" y tildó sus discursos de "hipócritas y aburridos". Desde despachos oficiales se aclaró que tales expresiones "corren por su cuenta" y no representan una respuesta institucional del Estado.

Además, la Casa Rosada observa con atención el contexto eclesiástico, buscando preservar el vínculo con la Iglesia Católica ante la posibilidad de una eventual visita del papa León XIV a la Argentina. Por ello, consideran que la homilía se mantuvo dentro de los márgenes habituales de una fecha patria y no amerita una disputa pública.

No obstante, el mensaje de García Cuerva tocó fibras sensibles. El arzobispo mencionó la situación de jubilados, desocupados, jóvenes afectados por el narcotráfico y personas con discapacidad. Estas menciones coinciden con el periodo en que el Gobierno evalúa modificaciones en las leyes de Financiamiento Universitario y de Discapacidad dentro del Presupuesto 2027 para reducir el impacto fiscal. Ante esto, el Ejecutivo sostiene que tales discusiones deben resolverse en el Congreso y bajo estrictas reglas fiscales, sin caer en cruces públicos con la Iglesia.

Finalmente, la orden en Nación es mantener el foco en la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, el acuerdo con gobernadores y el envío de proyectos al Congreso, dejando el episodio del Tedeum en el plano estrictamente institucional.

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