La Guardia Revolucionaria de Irán ha anunciado la destrucción de 85 instalaciones militares pertenecientes a Estados Unidos, ubicadas en los territorios de Bahréin y Kuwait. Según el comunicado oficial del organismo, estas operaciones fueron ejecutadas mediante acciones conjuntas que emplearon misiles y drones, logrando además el derribo de una aeronave no tripulada de tipo MQ-9, calificada por Teherán como un dron "enemigo".
De acuerdo con la información difundida por la agencia Tasnim, medio vinculado al brazo militar iraní, los objetivos alcanzados incluyen puntos estratégicos como Port Salman, la base de la Quinta Flota de Estados Unidos en Bahréin y la base aérea de Ali Salem en Kuwait. Estas acciones se producen como una respuesta directa a la oleada de ataques lanzada por el Ejército de Estados Unidos durante la noche del pasado martes contra el sur de Irán. Washington había justificado sus bombardeos alegando que se trataba de una represalia por ataques previos contra embarcaciones en el estrecho de Ormuz, acciones que el gobierno estadounidense ha atribuido formalmente a Teherán.
Previamente al anuncio de los bombardeos, el Cuartel General Central de Jatam al Anbiya, uno de los mandos principales del Ejército de Irán, ya había advertido que la respuesta a la agresión estadounidense sería "contundente". El mando militar calificó la actuación de Washington como un "acto terrorista" y aseguró que no se permitiría bajo ninguna circunstancia que Estados Unidos interfiriera en la gestión y los asuntos relativos al estrecho de Ormuz.
En un comunicado emitido por el mencionado cuartel, se reprochó que el Ejército estadounidense haya atacado zonas del sur del país en una "clara agresión", acusando a Washington de no respetar sus compromisos internacionales. El texto destaca que estos ataques ocurrieron mientras el cuerpo del líder supremo, el ayatolá Alí Jameneí, se encontraba en Iraq, describiéndolo como el "líder mártir de los musulmanes y de los pueblos libres del mundo".
El contexto de esta escalada bélica se enmarca en el proceso fúnebre de Alí Jameneí, quien fue asesinado el pasado 28 de febrero durante una ofensiva lanzada conjuntamente por Estados Unidos e Israel contra Teherán, evento que marcó el inicio de la guerra en Irán. Los actos fúnebres comenzaron en la capital iraní y se trasladaron posteriormente a la ciudad santa de Qom. Desde allí, el cuerpo fue llevado a los sitios sagrados de Kerbala y Nayaf, en Irak, para finalmente regresar a suelo iraní. Se ha previsto que el líder sea sepultado este jueves en el santuario del imán Reza en Mashad, su ciudad natal. En el marco de estos funerales, celebrados en la mezquita Mosala de Teherán, se han registrado pancartas que hacen un llamamiento explícito a matar al presidente estadounidense Donald Trump.
Respecto a la navegación marítima, el Cuartel General Central de Jatam al Anbiya ha insistido en que la única ruta segura para el tránsito de petroleros y buques mercantes por el estrecho de Ormuz es aquella designada por la República Islámica de Irán. Esta postura refuerza las críticas constantes de Teherán contra la implementación de supuestas rutas paralelas.
Por su parte, el presidente del parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, utilizó sus redes sociales para denunciar el incumplimiento de las medidas adoptadas por Irán en el estrecho. Qalibaf criticó las amenazas persistentes de Washington, mencionando la posibilidad de nuevos ataques, el restablecimiento de sanciones petroleras y la "agresión sionista continua". El legislador sentenció que "la era de la intimidación y la extorsión ha terminado" y aseguró que Irán no se rendirá.
Mientras tanto, la tensión regional ha provocado que las autoridades de Bahréin y Kuwait activen sus protocolos de emergencia. El Ministerio del Interior bahreiní informó a través de sus canales oficiales sobre la activación de sirenas de alerta, solicitando a la población mantener la calma y refugiarse en los lugares seguros más cercanos. Simultáneamente, las Fuerzas Armadas de Kuwait manifestaron que sus defensas aéreas se encontraban repeliendo ataques con drones y misiles enemigos, instando a los ciudadanos a seguir estrictamente las instrucciones de seguridad emitidas por las autoridades competentes.


