La Unidad Fiscal de Delitos Informáticos y Estafas ha revelado datos estadísticos recientes que ponen de manifiesto una tendencia preocupante en la criminalidad digital y financiera. De acuerdo con los registros analizados, la actividad general de esta unidad judicial ha experimentado un incremento sostenido, reflejando un escenario de mayor litigiosidad en el primer semestre de 2026 en comparación con el mismo periodo del año anterior.
En términos globales, el volumen de causas investigadas por la UFI aumentó en un 10,02%. Mientras que entre enero y junio de 2025 se habían iniciado 1.707 legajos, durante el primer semestre de 2026 la cifra ascendió a 1.878 investigaciones. Este crecimiento representa un incremento neto de 171 causas, lo que evidencia una carga de trabajo mayor para los organismos judiciales especializados.
Sin embargo, el dato que ha generado mayor alarma entre las autoridades es el crecimiento drástico de las denuncias por grooming. Las estadísticas muestran que este delito pasó de registrarse en apenas cuatro casos durante el primer semestre de 2025 a alcanzar los 71 casos en el mismo periodo de 2026. Este salto representa un incremento del 1.675%, consolidándose como la variación más drástica entre todas las figuras delictivas que investiga la unidad fiscal.
El grooming se define como aquel delito en el cual un adulto utiliza diversas redes sociales para establecer contacto con menores de edad, empleando generalmente perfiles falsos con el objetivo de ganarse la confianza de la víctima. Según el informe, este aumento refleja un escenario de mayor exposición de niños, niñas y adolescentes a este tipo de riesgos digitales, pero también indica un incremento en las investigaciones impulsadas por la Justicia. El hecho de que San Juan avance en la investigación de estas causas, a pesar del crecimiento en la cantidad de denuncias, se interpreta como un reflejo del compromiso judicial por enjuiciar a los responsables de esta modalidad delictiva.
Esta tendencia ascendente en delitos contra la integridad sexual de menores no se limita únicamente al grooming. Las causas relacionadas con el material de abuso sexual infantil también mostraron un crecimiento significativo, pasando de 23 expedientes en el primer semestre de 2025 a 91 en el mismo lapso de 2026. En términos prácticos, los registros de este delito se han cuadruplicado en un año.
Por otro lado, el informe analiza el comportamiento de las estafas, que siguen siendo el principal motivo de intervención de la UFI debido a su volumen. En el primer semestre de 2026 se iniciaron 1.242 causas por estafas informáticas. No obstante, este rubro mostró una leve disminución respecto al año anterior, cuando se contabilizaron 1.280 casos, marcando una diferencia de 38 causas menos.
En contraste con la ligera baja de las estafas digitales, las estafas tradicionales registraron un crecimiento leve pero constante, ascendiendo de 343 investigaciones en 2025 a 399 en 2026. Este dato consolida una tendencia ascendente en los fraudes que no dependen necesariamente del uso de herramientas digitales.
El relevamiento estadístico también arrojó datos sobre otras modalidades delictivas. Las causas por retención indebida aumentaron de 48 a 61 expedientes. Asimismo, el uso de cheques sin fondo prácticamente duplicó su incidencia, pasando de 6 a 13 legajos iniciados.
En el extremo opuesto, algunos delitos se mantuvieron estables o desaparecieron de las estadísticas. Los casos de usura permanecieron sin variaciones, con un solo expediente registrado en cada uno de los semestres analizados. Además, a diferencia del año pasado, durante el primer semestre de 2026 no se registraron denuncias por violación o intercepción de comunicaciones electrónicas.
En conclusión, aunque la litigiosidad general continúa en aumento, el cambio más profundo en el perfil de las causas que llegan a la Justicia se concentra en los delitos que afectan a los menores de edad. Mientras que las estafas siguen representando el mayor volumen de trabajo operativo para la UFI, el crecimiento explosivo del grooming y el material de abuso sexual infantil plantea un desafío creciente para las estrategias de prevención, la detección temprana y la persecución penal de estos delitos.


