En una operación que ha causado profunda conmoción en la zona norte de la Región Metropolitana, la Policía de Investigaciones (PDI) logró resolver un caso calificado como macabro e insólito. Tras un despliegue policial rápido y coordinado, los detectives consiguieron recuperar los cuerpos de ocho perros que habían sido robados desde las dependencias de un crematorio de mascotas ubicado en la comuna de Lampa, poniendo fin a una situación que mantenía en un estado de incertidumbre y angustia a diversas familias.
El caso salió a la luz luego de que los encargados del recinto fúnebre especializado, denominado INERS, estamparan la denuncia correspondiente ante las autoridades. En el reporte entregado por la administración del centro, se detalló la desaparición de los animales desde sus instalaciones, un hecho que no solo representó una vulneración a la seguridad del recinto, sino que encendió alarmas inmediatas en el ámbito sanitario debido a la naturaleza de los restos sustraídos.
Más allá de las implicancias legales y sanitarias, este delito golpeó de manera directa y severa el plano emocional de los dueños de los canes. Las familias, que habían confiado en el servicio del crematorio para brindar una despedida digna a sus compañeros, se encontraron con la noticia de que los cuerpos de sus mascotas habían sido robados, interrumpiendo el proceso de duelo y la espera por las cenizas que representan el último vínculo físico con sus animales.
La respuesta policial fue inmediata. El caso fue asignado a la Brigada de Investigaciones Criminales (Bicrim) de Lampa, cuyos agentes iniciaron rastreos intensivos en la zona. Gracias a la eficiencia de las diligencias y el seguimiento de pistas precisas, los policías lograron obtener resultados positivos en pocas horas, desplazando el foco de la búsqueda hacia el sector de La Vilana, un área caracterizada por su entorno rural dentro de la misma comuna.
Al llegar al sector de La Vilana, los oficiales de la PDI localizaron los ocho cuerpos de los caninos. En un escenario desolador, los restos se encontraban expuestos a la intemperie, sin ningún tipo de resguardo. Ante este hallazgo, los efectivos montaron de inmediato un perímetro de seguridad estrictamente controlado. Esta medida fue fundamental para llevar a cabo el levantamiento de todas las evidencias fotográficas necesarias para la causa y, paralelamente, para evitar que los restos biológicos pudieran generar una emergencia de salud pública que afectara a los vecinos y residentes del sector rural.
A pesar del éxito en la recuperación de los cuerpos, el móvil del crimen sigue siendo una incógnita. Hasta el momento, los motivos detrás del robo de perros ya fallecidos representan un completo misterio para los investigadores, ya que no se ha establecido una razón lógica o un patrón delictual común para este tipo de sustracción.
Una vez concluidas las pericias técnicas en el terreno, los detectives se pusieron en contacto con el fiscal de turno del Ministerio Público para informar detalladamente sobre el estado del hallazgo y las condiciones en que fueron encontrados los ejemplares. La respuesta del persecutor fue categórica: la Fiscalía ordenó la devolución inmediata de todos los cuerpos al centro fúnebre INERS.
Esta instrucción judicial tiene como objetivo principal que la empresa pueda retomar los procesos de incineración que habían quedado pendientes debido al robo. De esta manera, el tribunal busca garantizar que los dueños de los animales puedan finalmente recibir las cenizas de sus mascotas, permitiéndoles cerrar un ciclo de dolor que se vio violentamente interrumpido por la acción delictual.
Mientras tanto, la policía civil no ha dado por cerrada la investigación. Los detectives mantienen activos los interrogatorios a diversos trabajadores del sector y se encuentran revisando minuciosamente las bitácoras de ingreso y salida del crematorio. El objetivo es identificar plenamente a las personas que accedieron al recinto para consumar el robo y así ponerlos a disposición de la justicia.


