En Colombia ha surgido una controversia significativa en torno a una propuesta destinada a mitigar los efectos del fenómeno El Niño en el sistema eléctrico nacional. La iniciativa, que sugiere adelantar el reloj oficial una hora, ha provocado fuertes reacciones, especialmente por parte de expertos en meteorología, quienes cuestionan la viabilidad y la lógica científica detrás de una medida de este tipo en el contexto geográfico del país.
La propuesta fue planteada al Gobierno electo por Alejandro Arbeláez, gerente de la Sociedad Hidroituango. El objetivo principal de esta medida sería aprovechar de manera más eficiente la luz solar durante las tardes, lo que permitiría reducir el consumo de energía eléctrica en el horario comprendido entre las 6:00 p. m. y las 9:00 p. m. Este periodo es identificado como el bloque de mayor demanda del sistema eléctrico, conocido como las horas pico.
Ante este planteamiento, el reconocido meteorólogo Max Henríquez manifestó su rotundo rechazo a través de su cuenta oficial en la red social X. Henríquez fue contundente al calificar la idea como un posible "ridículo", argumentando que el cambio de horario no tendría un impacto real en la reducción del consumo energético debido a las condiciones geográficas y astronómicas de Colombia.
El experto fundamentó su crítica en la ubicación de Colombia cercana a la línea del Ecuador. Según Henríquez, el ahorro energético derivado del cambio de hora es una estrategia efectiva en países situados en latitudes más altas, donde la duración del día varía drásticamente según la estación del año. En Europa, por ejemplo, la diferencia entre el día más largo y el más corto puede ser de siete u ocho horas, lo que justifica el ajuste del reloj para optimizar la luz natural.
En contraste, el meteorólogo explicó que en Colombia esta variación es mínima. Henríquez señaló que la diferencia entre el día más largo y el más corto en el territorio colombiano es de aproximadamente media hora. Con este argumento, el experto subrayó la falta de sentido de aplicar una medida europea en un contexto tropical, afirmando: “Somos provincianos cuando no entendemos que no somos Dinamarca, sino Cundinamarca”.
Más allá de la cuestión astronómica, Henríquez insistió en que el riesgo de un déficit energético no puede solucionarse con modificaciones superficiales al reloj, sino que requiere de soluciones estructurales. Para el meteorólogo, el enfoque del país debería centrarse en fortalecer la capacidad de generación eléctrica y en promover una cultura de consumo más eficiente, especialmente ante la posibilidad de que el fenómeno El Niño disminuya los aportes hídricos en los embalses.
En sus publicaciones, el experto sugirió que el problema de un eventual apagón no se evita cambiando la hora, sino aumentando la oferta de energía y aplicando un racionamiento suave que obligue a la ciudadanía a adoptar nuevos hábitos de consumo. Asimismo, Henríquez cuestionó la lógica de la propuesta al compararla con otros recursos vitales, preguntando irónicamente si también se cambiaría la hora para solucionar la escasez de agua para consumo humano, concluyendo que quienes proponen esto “están buscando el ahoga’o río arriba”.
La propuesta de la Sociedad Hidroituango evoca recuerdos de los racionamientos eléctricos ocurridos a comienzos de la década de los 90, periodo en el cual también se implementaron modificaciones al horario oficial para gestionar la crisis energética. No obstante, la viabilidad de repetir esta experiencia en la actualidad sigue siendo objeto de debate.
Además del posible cambio de horario, la iniciativa de Alejandro Arbeláez contempla la creación de una mesa técnica. Este espacio tendría como propósito analizar diversas medidas preventivas que permitan evitar el racionamiento de energía en el futuro cercano.
Hasta el momento, el Gobierno no ha adoptado la medida de adelantar el reloj. La propuesta permanece en etapa de evaluación, mientras la comunidad científica y el sector energético continúan discutiendo cuál es el camino más efectivo para enfrentar los desafíos hídricos y eléctricos que impone el fenómeno El Niño en el país.


