En una operación calificada como “milagrosa”, equipos de rescate locales e internacionales lograron extraer a un sobreviviente de entre los escombros de un edificio de nueve pisos en Venezuela. El rescate se produjo ocho días después de que dos devastadores terremotos azotaran el país, desafiando las probabilidades estadísticas de supervivencia en este tipo de catástrofes.
El rescatado fue identificado como Hernán Alberto Gil Flores, un hombre de aproximadamente 40 años que se desempeñaba como guardia de seguridad en el centro comercial Galerías Playa Grande, ubicado en la ciudad costera de La Guaira. Gil Flores había quedado sepultado bajo nueve metros de escombros en la zona del aparcamiento del centro comercial, que colapsó durante los sismos. Su recuperación el pasado jueves fue el resultado de un delicado operativo de salvamento que se prolongó durante varios días.
Según informaron los bomberos de Chile, quienes formaron parte del operativo, Gil Flores se encuentra en “buen estado”. Un comunicado oficial de dicha institución precisó que las maniobras finales de rescate duraron más de 70 horas, tras lo cual el paciente fue trasladado inmediatamente a un centro médico para recibir atención especializada.
Luis Rodríguez, paramédico de la Cruz Roja Venezolana que participó activamente en la operación, declaró a la agencia Reuters desde el lugar de los hechos que el estado del sobreviviente era estable al momento de recibirlo en la ambulancia. Rodríguez destacó que, durante todo el trayecto hacia el centro asistencial, el hombre se mantuvo consciente, concentrado y colaborador, presentando signos vitales dentro de los límites normales.
El componente emocional del rescate estuvo marcado por el testimonio de Gusvimar Gonzales, esposa de Gil Flores. En declaraciones brindadas a CNN momentos antes de que se concretara la extracción, Gonzales confesó haber vivido “días de gran tristeza” y el temor constante de haber perdido a su esposo. “Pero en cuanto supe que estaba vivo, vi un rayo de esperanza”, manifestó, añadiendo que su esposo “se mantuvo firme como un héroe” y que sus hijos lo esperan en casa.
La complejidad técnica de la misión quedó registrada en videos difundidos por las autoridades. El Departamento de Bomberos de Chile publicó imágenes donde se observa el primer contacto visual establecido el miércoles a través de una cámara de búsqueda introducida en el sótano derrumbado. En el material se aprecian los dedos del hombre moviéndose a través de un pequeño hueco entre capas de hormigón grueso y escombros. En un segundo video, publicado el jueves, se ve la cabeza y los hombros de Gil asomando parcialmente, vistiendo una máscara y mostrando un ojo inyectado en sangre.
Para mantenerlo con vida, los equipos de emergencia establecieron comunicación constante con Gil y le suministraron agua, comida y medicamentos. Debido a la imposibilidad de acceder plenamente a su posición, los líquidos fueron administrados mediante una manguera y una jeringa. Un video compartido por el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, muestra a un rescatista hablando con el sobreviviente mientras le suministra un líquido naranja, presuntamente una bebida electrolítica. En el audio se escucha al rescatista preguntar si está herido, a lo que Gil responde: “No, no estoy herido. Solo estoy incómodo por las rocas”.
La operación fue descrita por los bomberos chilenos como “sumamente compleja” debido a la inestabilidad del edificio, que provocó la caída constante de escombros. Nayib Bukele también señaló que la excavación del túnel fue difícil, ya que este sufrió varios derrumbes, obligando a los equipos de diversos países a trabajar incansablemente para estabilizarlo, apuntalarlo y reforzarlo.
Desde la perspectiva técnica, Sebastián Mocorquer, del equipo de Evaluación y Coordinación de Desastres de las Naciones Unidas, explicó a CNN que los rescates después de siete días de un terremoto son considerados “milagrosos”. Esto se debe a que el “periodo crítico” para encontrar sobrevivientes es generalmente de tres días, ya que después de ese lapso las probabilidades de supervivencia sin acceso a agua disminuyen drásticamente.
A pesar del éxito de este rescate, el panorama general en Venezuela sigue siendo crítico. Delcy Rodríguez, presidenta encargada, celebró la vida de Hernán Gil y agradeció la labor de los rescatistas nacionales e internacionales. Sin embargo, la tragedia persiste en La Guaira, una de las zonas más afectadas. En el lugar, se ha observado a civiles utilizando picos, palas y sus propias manos para remover escombros de edificios de apartamentos, debido a la escasez de combustible y recursos.
En cuanto al balance de víctimas, Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, anunció que la cifra de fallecidos asciende a al menos 2.295 personas, lo que representó un incremento de unas 350 víctimas respecto al día anterior. No obstante, existen dudas sobre la cifra oficial. Una patóloga forense de La Guaira, que solicitó el anonimato, reveló a CNN que la morgue improvisada donde labora procesa aproximadamente 400 cadáveres por día, lo que sugiere que el número real de víctimas podría ser significativamente mayor.

