¿Qué harías si en cuestión de segundos tu mundo quedara a oscuras y fueras sepultado bajo toneladas de escombros? Para Jofram Gallipoli, esta pesadilla se volvió realidad durante los terremotos que azotaron Venezuela.
El colapso fue instantáneo. Jofram, junto a su esposa y su hijo de apenas cuatro años, se vieron atrapados en una situación límite. En medio del caos y la oscuridad, el grupo logró sobrevivir gracias a que quedaron resguardados en un pequeño espacio de aire, un refugio improvisado conocido popularmente como el "triángulo de la vida".
Mientras las horas avanzaban, la incertidumbre se convirtió en el enemigo principal. Sin saber con certeza qué estaba ocurriendo en el exterior o si el rescate llegaría a tiempo, el temor de Jofram por perder a su esposa y a su pequeño hijo se intensificó. La angustia de no conocer el estado del mundo fuera de los escombros aumentó la presión psicológica sobre la familia.
Sin embargo, en medio de la desesperación, surgió una fuerza motora fundamental: la determinación. Jofram relata que el deseo profundo de sobrevivir junto a los suyos lo impulsó a luchar sin tregua, manteniendo la esperanza a pesar de las condiciones extremas en las que se encontraban.
Este testimonio es un relato crudo sobre la supervivencia y la resistencia humana frente a la tragedia. La voluntad de un padre y el instinto de protección familiar fueron claves para resistir en aquel espacio reducido hasta que pudieron salir a la luz.
Suscríbete a Noticias lat para más noticias.


