Nelson Torrealba salió de su hogar el pasado miércoles para comprar provisiones. Bastaron unos segundos y un fuerte temblor para que, al darse la vuelta, su vida cambiara para siempre. El edificio Ritasol Palace, un complejo de lujo en La Guaira, Venezuela, quedó reducido a escombros casi al instante.
Nelson perdió a su esposa, Dallenyi, y a sus dos hijos, de 14 y 10 años. Lo que describía como un paraíso de piscinas y seguridad se convirtió en una montaña de escombros. Según estimaciones, 22 personas quedaron sepultadas bajo este edificio. A nivel nacional, la cifra de fallecidos ya supera los 2.500, con decenas de miles de desaparecidos.
Entre los sobrevivientes está Angélica Mundarain, quien fue lanzada fuera del edificio por la fuerza del sismo, pero perdió a su hijo de 15 años, Héctor.
A pesar de que las labores oficiales de búsqueda concluyeron el sábado, el dolor y la desesperación persisten. Los residentes, indignados por la suspensión del rescate oficial, han conseguido maquinaria pesada por su cuenta para retirar los restos y localizar a sus familiares.
Nelson es uno de los que busca incansablemente entre las ruinas. Solo sale del lugar para asearse y cambiarse, cargando en su bolsillo una pequeña fotografía de su hijo menor. Exhausto y herido, afirma que seguir buscando es lo mínimo que puede hacer por su familia para brindarles un entierro digno. Ahora, su único sueño es tener una tumba donde poder dejar una flor.
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