La remodelación del Parque Enriquillo genera controversia entre quienes dependen de este espacio para su sustento diario. Ubicado en la avenida Juan Pablo Duarte, el parque ha sido intervenido por la Alcaldía del Distrito Nacional desde inicios de marzo, pero el proceso ha tenido un impacto económico negativo en los comerciantes de la zona.
Los vendedores locales denuncian que el flujo de personas ha disminuido drásticamente, afectando las ventas de sus quioscos. Juan Tavares, vendedor de libros, señala que los clientes ahora deben dar rodeos para acceder, lo que ha desplomado sus ingresos. La situación es aún más crítica para otros emprendedores; Ramón Hemerson explica que más de cinco negocios se han visto obligados a cerrar sus puertas al no poder costear alquileres, luz y empleados ante la falta de compradores.
El impacto llega incluso al sector del transporte. Iván Soler, taxista del área, comenta que el cierre del parque elimina la visibilidad hacia los pasajeros que bajan de las paradas de buses, dificultando su labor diaria.
Por su parte, la Alcaldía del Distrito Nacional sostiene que estas obras buscan hacer el espacio más funcional. El proyecto de remozamiento contempla la ampliación del área y la renovación del Paseo de Los Lectores. Además, se prevé la construcción de una estación para la Policía Municipal y un edificio de servicios que contará con un salón multiusos y un dispensario médico para los visitantes. La intervención también incluye la actualización de las áreas de juegos infantiles, dividiéndolas en espacios específicos para niños de uno a seis años y de siete a doce años.
Mientras la municipalidad proyecta una mejora en la infraestructura y los servicios, los comerciantes aguardan con urgencia la terminación de los trabajos para recuperar la afluencia de clientes y sus ingresos.
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