El Vaticano anunció este jueves que los sacerdotes y los miembros de la Sociedad de San Pío X, un grupo católico disidente, se encuentran en estado de cisma y han sido excomulgados. Esta medida surge luego de que el grupo ultratradicionalista procediera a la ordenación de cuatro nuevos obispos el pasado miércoles, desafiando explícitamente los deseos y las instrucciones del papa León XIV.
La decisión de la Sociedad de San Pío X de llevar a cabo estas ordenaciones se realizó sin contar con la aprobación papal, ignorando los llamamientos directos realizados por León XIV para que dicha decisión fuera revertida. Como respuesta inmediata, la Congregación para la Doctrina de la Fe del Vaticano emitió un decreto el jueves en el cual declara formalmente excomulgados a los cuatro obispos recién nombrados, así como a los dos obispos que participaron activamente en la ceremonia de ordenación. Esta sanción implica la exclusión total de los sacramentos de la Iglesia católica.
En una nota explicativa adjunta al decreto, el Vaticano precisó que la excomunión no se limita únicamente a los obispos. Se estableció que los sacerdotes pertenecientes a la sociedad, así como los miembros laicos que se adhieran formalmente al grupo, también se encuentran en situación de cisma y, por ende, excomulgados. Asimismo, el documento advierte a todos los clérigos y fieles laicos que eviten la adhesión formal a la sociedad, ya que quienes lo hagan incurrirán automáticamente en la pena de excomunión.
Esta crisis alcanza su punto máximo tras un último intento de mediación el pasado lunes, fecha en la que el papa León XIV advirtió que proceder con las ordenaciones constituiría un acto cismático y representaría un pecado de extrema gravedad. A pesar de estas advertencias, el grupo mantuvo su postura.
Posteriormente, el jueves, la oficina doctrinal detalló los pasos necesarios para que aquellos sacerdotes que deseen reincorporarse a la Iglesia católica puedan hacerlo. Según informó Vatican News, los interesados deben escribir una carta personal al papa solicitando el levantamiento de la excomunión. Además, se les exige firmar una profesión de fe y comprometerse formalmente a no atacar públicamente al pontífice ni a sus enseñanzas, cumpliendo con otras condiciones adicionales establecidas por la Santa Sede.
Desde que se llevaron a cabo las ordenaciones, el papa León XIV no ha emitido declaraciones públicas. Sin embargo, el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano, manifestó el miércoles su profundo pesar por lo ocurrido, señalando que estas acciones rompen la unidad de la Iglesia y conllevan sanciones concretas, siendo la fundamental de ellas la excomunión.
La Sociedad de San Pío X, conocida como FSSPX, fue fundada en 1970 en Suiza por el prelado francés Marcel Lefebvre. El grupo fue suprimido oficialmente por el obispo de Friburgo cinco años después de su creación. En 1988, la sociedad ya había ordenado a cuatro obispos sin consentimiento papal, lo que derivó en una excomunión en aquel momento. No obstante, la medida actual es más severa que la de 1988, ya que entonces las sanciones se limitaban a los obispos. Mientras que el papa Francisco había permitido previamente que la sociedad administrara los sacramentos de la confesión y el matrimonio, la nueva disposición vaticana establece que cualquier matrimonio o confesión oficiada por el grupo será considerada inválida.
A pesar de la severidad de las sanciones, la nota vaticana subraya que la Iglesia, actuando como una madre solícita, recibirá con afecto y atención activa a todos aquellos que decidan regresar a la plena comunión.
El conflicto tiene su raíz en la oposición de Marcel Lefebvre y sus seguidores a las reformas eclesiásticas del Concilio Vaticano II de la década de 1960. Los denominados lefebvrianos rechazan las enseñanzas del Concilio sobre el ecumenismo, la libertad religiosa y las reformas del culto, especialmente la celebración de la misa en idiomas distintos al latín. También se oponen a la condena de todas las formas de antisemitismo, una de las reformas principales del Concilio.
Para el papa León XIV, la unidad de la Iglesia ha sido una prioridad de su pontificado, considerando el vínculo entre el papa y el obispo como la piedra angular de dicha unidad. El pasado 16 de junio, el pontífice comentó a periodistas que los lefebvrianos se niegan a aceptar elementos fundamentales de la Iglesia y puntos clave del Concilio Vaticano II, añadiendo que, si el grupo elegía seguir adelante con las ordenaciones, él lo lamentaría, pero la Iglesia debería continuar su camino.
Finalmente, el grupo mantiene una presencia activa en Estados Unidos, con una sede central en Missouri y un seminario de formación sacerdotal en Dillwyn, Virginia. Uno de los obispos recientemente ordenados es el padre Michael Goldade, director de dicho seminario, quien calificó a la iglesia modernista como un desierto que mata todo lo que toca durante un oficio religioso posterior a las ordenaciones.

