El diputado Arnaldo Jardim, representante de Cidadania-SP y relator en la Cámara de Diputados del proyecto que establece la política nacional de minerales críticos y estratégicos, reveló este martes (30) que el gobierno federal ya se encuentra trabajando activamente en la reglamentación del nuevo consejo previsto en el texto legislativo.
Esta declaración fue emitida en el marco del evento "CNN Talks: Nova Era da Mineração", un espacio dedicado a analizar el diseño institucional de la política minera de Brasil y a abordar las demandas del sector privado, que solicita reglas más claras y transparentes para operar en el país. Durante su intervención, Jardim enfatizó que el hecho de que el proyecto se encuentre actualmente en análisis por el Senado no ha detenido los avances administrativos. “Poso revelar que el gobierno está trabajando en esa reglamentación. El hecho de que el proyecto esté en el Senado no significa que esté parado. La reglamentación está caminando y está siendo hecha”, afirmó el legislador.
El proyecto, que ya recibió la aprobación de la Cámara, tiene como objetivo principal la creación de la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos (PNMCE) y la instauración del Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos (CIMCE). Este organismo estará vinculado directamente a la Presidencia de la República. De acuerdo con la propuesta, una vez que el texto sea aprobado definitivamente y sancionado, la reglamentación deberá completarse en un plazo máximo de 90 días.
Las atribuciones del CIMCE serán amplias y determinantes para el futuro del sector. Al consejo le corresponderá definir las prioridades nacionales, realizar el seguimiento de proyectos considerados estratégicos y orientar los instrumentos de apoyo destinados al sector minero. Asimismo, participará activamente en la clasificación de aquellas sustancias que sean catalogadas como críticas o estratégicas para el Estado brasileño.
Uno de los puntos más sensibles del texto es que el consejo poseerá, en la práctica, un poder de veto sobre operaciones calificadas como sensibles. Esto implica que el organismo analizará proyectos, contratos y diversas movimentaciones que involucren estos minerales específicos antes de que puedan ejecutarse.
Este diseño institucional ha generado una considerable atención y preocupación entre las empresas y los inversores del sector. Los representantes de la industria privada han manifestado la necesidad de establecer criterios objetivos y claros para evitar que el CIMCE se convierta en una instancia de análisis excesivamente amplia que termine interviniendo en contratos, proyectos y decisiones empresariales de menor escala.
Ante estas inquietudes, Arnaldo Jardim aseguró que la reglamentación dejará explícito que el consejo no será utilizado para examinar proyectos pequeños o actividades operativas rutinarias. Según el relator, la intención del gobierno es concentrar el esfuerzo y la supervisión del consejo en los grandes emprendimientos que tengan un impacto estratégico real para el país.
Para Jardim, el modelo de gestión debe basarse en una combinación de tres pilares fundamentales: control, previsibilidad y velocidad. Sostiene que el consejo debe tener la capacidad de brindar un tratamiento adecuado a los proyectos relevantes, pero advirtió que no debe convertirse en un nuevo cuello de botella burocrático que entorpezca el desarrollo del sector mineral.
La sensibilidad del tema radica en que el texto aprobado por la Cámara amplía significativamente el papel del Estado en la coordinación de la cadena de minerales críticos. Si bien las empresas apoyan la existencia de una política nacional, han solicitado al Senado que se realicen perfeccionamientos. Entre las demandas principales se encuentran la definición precisa de qué minerales integrarán la lista oficial, qué tipos de proyectos deberán pasar obligatoriamente por el consejo y cuáles serán los criterios exactos para analizar las operaciones sensibles.
Este debate ocurre en un contexto global donde Brasil busca fortalecer su posición en las cadenas de suministro de minerales esenciales para la fabricación de baterías, energía renovable, fertilizantes, defensa, semiconductores y otras tecnologías avanzadas. Aunque el país posee reservas geológicas relevantes, el objetivo actual es aumentar la participación brasileña en las etapas de mayor valor agregado, tales como el procesamiento, el refinado, la transformación industrial y la producción de componentes finales.
Para lograr esta transición, tanto el gobierno como el sector privado coinciden en que será indispensable combinar esquemas de financiamiento adecuados, seguridad jurídica, procesos de licenciamiento ambiental previsibles y reglas claras que permitan la atracción de capital nacional e internacional.


