Las horas previas al encuentro futbolístico entre las selecciones de México y Ecuador estuvieron marcadas por una serie de incidentes críticos en el Fan Fest organizado en la ciudad de Monterrey. Lo que inició como una concentración masiva de aficionados se transformó en una situación de tensión que derivó en el derribo de vallas, ingresos irregulares al recinto, el uso de agentes químicos para dispersar a la multitud y múltiples reportes de problemas de salud debido a las condiciones climáticas.
Desde las primeras horas del día, miles de seguidores de la Selección Mexicana comenzaron a congregarse en las inmediaciones del Parque Fundidora. El objetivo de los asistentes era participar en las diversas actividades programadas previo al inicio del partido. Sin embargo, conforme avanzaba la tarde, el flujo de personas aumentó de manera considerable, saturando rápidamente tanto los accesos habilitados como las áreas destinadas para el evento.
La situación alcanzó un punto crítico alrededor de las 17:30 horas, momento en el que el Fan Fest llegó a su capacidad máxima. Ante la imposibilidad de albergar a más personas por razones de aforo, el personal de seguridad procedió al cierre total de los accesos al recinto. Esta medida provocó que cientos de personas quedaran fuera del parque, generando malestar entre quienes habían esperado durante varias horas bajo el sol con la esperanza de presenciar la transmisión del encuentro.
Tras el anuncio del cierre de puertas, se observaron dos reacciones claras entre la multitud. Mientras que una parte de los aficionados comenzó a retirarse del lugar al comprender que no podrían ingresar, otro grupo decidió permanecer en los alrededores, buscando activamente cualquier brecha o método para acceder al interior del recinto de manera irregular.
Estos intentos de ingreso fueron documentados en diversos puntos del perímetro. En un incidente registrado sobre la avenida Constitución por el equipo de ABC Noticias, se captó el momento en que varios adultos brincaron las vallas de seguridad para colarse en el parque. Las imágenes revelaron que algunas personas aprovecharon los sectores con menor vigilancia para cruzar el cerco perimetral, avanzando posteriormente hacia las zonas donde se desarrollaba el evento.
No obstante, el punto de mayor conflictividad se registró en el acceso número cinco del estacionamiento. En este lugar, una multitud se concentró después de que se restringiera la entrada, iniciando una serie de gritos y amenazas de derribar las puertas para forzar el ingreso. La presión ejercida por los asistentes provocó empujones y el desplazamiento de las vallas metálicas utilizadas para organizar las filas, algunas de las cuales terminaron derribadas sobre el suelo.
Para evitar que la situación escalara y frenar el ingreso forzado de la multitud, los elementos de seguridad desplegados en el sitio utilizaron gas pimienta para dispersar al grupo. El uso de este irritante provocó que numerosas personas se alejaran del área, afectadas por el químico, mientras otros asistentes intentaban auxiliar a quienes presentaban molestias respiratorias y ardor en los ojos.
De manera paralela a los disturbios, se reportaron diversos casos de personas con síntomas de golpes de calor. Los afectados fueron quienes permanecieron expuestos a las altas temperaturas ambientales durante largas jornadas de espera antes de que se cerraran los accesos.
Para mitigar el impacto de estos incidentes, el operativo de seguridad fue reforzado con la presencia de elementos de Fuerza Civil y de la Guardia Nacional. Estos cuerpos de seguridad fueron los encargados de resguardar el perímetro y vigilar los puntos de ingreso al Parque Fundidora durante el desarrollo del evento, intentando mantener el control frente a la presión de los aficionados que quedaron fuera del recinto.

