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Reuben Morales propone sistemas satíricos de "posdemocracia" ante el declive institucional

X: @ReubenMoralesya Qué desconsiderados somos hablando mal de los presidentes. Sobre todo cuando muchos de los más actuales han sido extraordinariamente eficientes haciendo una cosa bien: acabar con la democracia. Y tampoco es que lo hacen a la fuerza, no, sino [...] The post Más vale democracia conocida que buena por conocer, por Reuben Morales appeared first on TalCual .

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Reuben Morales propone sistemas satíricos de "posdemocracia" ante el declive institucional
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El escritor y comediante Reuben Morales analiza el declive de las democracias contemporáneas mediante una sátira mordaz, señalando que los ciudadanos están eligiendo, a través de las urnas, a quienes terminarán por desmantelar el sistema institucional. Ante este panorama, Morales propone con ironía sustituir la democracia por modelos absurdos: un gobierno de influencers basado en la viralidad y algoritmos, regímenes musicales resueltos mediante tiraderas, o dictaduras impulsadas por la cafeína y el alcohol. Incluso plantea una tiranía liderada por un perro pug y chihuahuas. El autor cierra su reflexión huyendo hacia Disney, concluyendo que, frente al caos global, prefiere refugiarse en una plutocracia.

El escritor, comediante y profesor de stand up comedy, Reuben Morales, ha publicado una reflexión satírica en la que analiza la situación actual de las democracias y propone, a modo de ironía, una serie de sistemas alternativos para suceder al modelo democrático tradicional. A través de un texto cargado de humor negro, Morales plantea que diversos mandatarios actuales han demostrado una eficiencia extraordinaria en una sola tarea: poner fin a la democracia.

El autor destaca un punto crítico en su análisis: el hecho de que este desmantelamiento institucional no se produce necesariamente mediante el uso de la fuerza, sino a través de procesos electorales democráticos en los que los líderes obtienen porcentajes cercanos al 50% de los votos. A partir de esta premisa, Morales deduce que existe una falta de aprecio por la democracia entre los propios electores, quienes participan en la elección de quienes terminarán por eliminar dicho sistema.

Ante este escenario, el escritor propone realizar un "último ejercicio democrático" consistente en votar por el sucesor de la democracia. Partiendo de la etimología de la palabra —unión de los términos griegos "demos" (pueblo) y "kratos" (poder)—, Morales sugiere modelos de gobierno diseñados para hacer que el ciudadano se sienta poderoso, aunque bajo lógicas absurdas y contemporáneas.

Una de las opciones planteadas es un gobierno basado en la viralidad, donde el ganador sea quien logre mayor impacto en redes sociales y el gabinete ministerial esté integrado exclusivamente por la élite de influencers con más seguidores. En este modelo, las cadenas presidenciales tendrían una duración máxima de treinta segundos y la agenda del congreso estaría supeditada a los tópicos en tendencia. Asimismo, la entrada en vigor de las leyes dependería de alcanzar un millón de "likes", mientras que aspectos fundamentales como la constitución, los impuestos, la jornada laboral y el salario mínimo serían definidos por un algoritmo. Este régimen incluiría la destitución de funcionarios por subir bailes o doblajes fuera de sincronía, y los golpes de Estado se ejecutarían mediante "cancelaciones".

Morales también describe un sistema donde los candidatos deberían postularse en dúo, bailar "hasta abajo" y presentar sus programas de gobierno utilizando rimas terminadas en "ulo". En otra variante, propone un gobierno cuyo himno nacional sea una colaboración musical, el presupuesto anual se mida en copias vendidas y los debates parlamentarios se resuelvan mediante "tiraderas", con una agenda legislativa organizada como una playlist.

En cuanto a modelos basados en el consumo, el autor sugiere un gobierno impulsado por la cafeína, especialmente recomendado para poblaciones envejecidas para aumentar la natalidad. En este esquema, el poder recaería en quienes posean los índices más altos de cafeína, resultando en presidentes tan acelerados que sus mandatos durarían solo dos años. Las decisiones se tomarían tras un "cafecito", generando sesiones congresuales de veinticuatro horas con miles de ideas improductivas por minuto. En este modelo, el expreso sería el "oro negro", la deuda externa se contaría en capuchinos de Starbucks y los consumidores de té serían exiliados.

Otra alternativa propuesta es un sistema donde se subsidie el licor para que la ciudadanía pueda "arreglar el mundo" bajo los efectos del alcohol. Estas propuestas serían luego procesadas por equipos sobrios siguiendo las filosofías de figuras como Johnnie Walker, Jack Daniel, Jim Beam y José Cuervo.

Finalmente, el autor describe "la peor de las tiranías", un régimen liderado por un perro pug, donde la policía política estaría compuesta por chihuahuas hambrientos dirigidos por un gato negro. Este gobierno castigaría con cárcel a quienes no cumplan las normas de higiene urbana, aunque implementaría medidas económicas que dejarían a la población en una situación de sumisión total.

El texto concluye con la decisión personal de Morales de viajar a Disney, manifestando que, dado el estado actual del mundo, prefiere vivir en una "plutocracia".

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