El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, pone en marcha este lunes 29 una nueva modalidad del programa Desenrola, diseñada específicamente para aquellos consumidores que han mantenido sus cuentas al día, pero que actualmente enfrentan dificultades financieras debido a los elevados costos del crédito en el país. Esta nueva iniciativa busca permitir que los denominados "buenos pagadores" tengan acceso a préstamos bajo condiciones más favorables, con el fin de reducir el impacto económico de las deudas que fueron contratadas durante periodos de tasas de interés elevadas.
El anuncio oficial se llevará a cabo en el Palácio do Planalto, donde contará con la participación fundamental del ministro de Hacienda, Dario Durigan. Será Durigan el encargado de presentar las directrices detalladas de esta iniciativa, la cual ha sido bautizada como Desenrola Adimplentes. Este programa representa una expansión significativa de la política pública que el gobierno federal inició en el año 2023, cuando se lanzó originalmente el Desenrola Brasil. Mientras que la versión inicial estaba enfocada estrictamente en la renegociación de deudas para consumidores que ya se encontraban en situación de inadimplencia, la nueva estrategia extiende sus beneficios a quienes han honrado sus compromisos financieros, pero que siguen soportando el peso de intereses muy altos.
Desde la perspectiva de la equipe económica del gobierno, el objetivo central es facilitar un proceso de sustitución. Se busca que los ciudadanos puedan reemplazar empréstimos más costosos por operaciones financieras con costos menores. De esta manera, el gobierno pretende que las familias brasileñas puedan preservar su capacidad financiera mensual y, simultáneamente, reducir el riesgo de que los consumidores que hoy son cumplidores terminen migrando hacia la inadimplencia debido a la asfixia económica que generan las tasas actuales.
En cuanto a las condiciones de acceso, el principal requisito previsto para poder participar en esta nueva modalidad es haber quitado en tiempo y forma al menos cuatro parcelas de una deuda que tenga un monto total de hasta 15 mil reales. El gobierno ha indicado que el resto de las reglas y normativas operativas serán detalladas durante la ceremonia oficial de lanzamiento en el palacio presidencial.
Esta iniciativa surge también como una respuesta directa a diversas críticas dirigidas a las primeras fases del programa Desenrola. Muchos sectores señalaban que las etapas anteriores beneficiaban primordialmente a quienes no habían pagado sus cuentas, dejando de lado a los ciudadanos responsables. Con la implementación de Desenrola Adimplentes, el gobierno busca ampliar el alcance de su política de crédito y otorgar un reconocimiento formal al historial de los buenos pagadores, ofreciéndoles condiciones competitivas que reflejen su comportamiento financiero positivo.
En diversas declaraciones emitidas durante los últimos meses, el ministro Dario Durigan ha defendido la necesidad de crear este programa como una herramienta de protección para los consumidores. Según el ministro, existen personas que, a pesar de mantener sus pagos al día, sufren profundamente el elevado costo del crédito, siendo los trabajadores informales uno de los grupos más afectados.
Durante su participación en el programa gubernamental "Bom Dia, Ministro", Durigan explicó que, según la evaluación de la equipe económica, este grupo de trabajadores suele recurrir a modalidades de crédito con tasas muy elevadas debido a que no poseen una renta formal comprobada. Esta situación provoca que una parte significativa del presupuesto familiar se destine al pago de intereses, comprometiendo la estabilidad económica del hogar.
Sin embargo, el camino hacia la implementación total no está exento de obstáculos, ya que el programa enfrenta resistencia por parte de sectores del sistema financiero. De acuerdo con un reporte publicado por el periódico O Globo, diversas entidades bancarias evalúan que la renegociación de contratos que ya están siendo pagados regularmente implica inversiones operativas considerables sin que exista una garantía de retorno proporcional para las instituciones.
Sumado a esto, ejecutivos del sector financiero estiman que la cantidad de público apto para participar en esta iniciativa podría oscilar entre los 3 y 4 millones de consumidores. Para el sector bancario, este número se considera relativamente limitado si se compara con el universo total de tomadores de crédito en Brasil.
A pesar de estas reservas del sistema financiero, el gobierno federal mantiene su apuesta. La administración de Lula confía en que la medida contribuirá a reducir el costo del crédito para millones de brasileños, fortalecerá la cultura de la adimplencia y ampliará el acceso a financiamientos en condiciones más sostenibles. Con este paso, el gobierno da continuidad a su estrategia general de reorganización del mercado de crédito en el país, iniciada con el primer Desenrola Brasil.


