La Conferencia del Episcopado Dominicano (CED) dio inicio formal a su 64.ª Asamblea Plenaria este domingo 28 de junio, mediante la celebración de una eucaristía en la Catedral Primada de América, ubicada en Santo Domingo. Este encuentro anual reúne al conjunto de los obispos del país con el objetivo primordial de tratar temáticas institucionales clave, entre las que destaca la elección de las nuevas autoridades de la CED, así como la designación de sus Comisiones Nacionales de Pastoral, Comisiones Episcopales y Especiales, las cuales ejercerán sus funciones por un periodo de tres años.
La misa, que tuvo un carácter votivo, fue celebrada en el marco de la solemnidad de los santos Pedro y Pablo. La ceremonia estuvo dedicada al papa León XIV y a los frutos del encuentro sostenido entre los obispos y el pueblo de Venezuela. El acto litúrgico fue presidido por monseñor Piergiorgio Bertoldi, nuncio apostólico en la República Dominicana, y contó con la concelebración de los obispos integrantes de la CED.
Durante el inicio de la Eucaristía, monseñor Bertoldi transmitió un mensaje de cercanía y apoyo hacia el pueblo venezolano, haciendo eco de las palabras pronunciadas por el Santo Padre al finalizar el ángelus del mismo domingo. El nuncio se refirió específicamente al reciente terremoto que ha azotado Venezuela, expresando sus ruegos al Señor por el descanso eterno de las personas fallecidas y renovando su cercanía espiritual hacia los lesionados, los familiares de las víctimas y todos aquellos que han sido impactados por esta tragedia natural. Asimismo, el representante del Vaticano manifestó su gratitud y aliento hacia todas las personas que trabajan con generosidad en las tareas de asistencia y búsqueda de sobrevivientes.
En el desarrollo de su homilía, monseñor Bertoldi citó al papa León XIV para enfatizar que cualquier acción, ya sea de carácter pastoral, catequético, legislativo, judicial o gubernamental, debe basarse estrictamente en el reconocimiento de la dignidad inviolable de la persona humana. El nuncio subrayó que este principio debe prevalecer por encima de cualquier interés particular o de mayorías circunstanciales. Según explicó, cuando esta convicción guía el comportamiento de los magistrados, los gobernantes y los miembros de la Iglesia, el derecho deja de ser una herramienta fría para convertirse en un amparo y una garantía real para todos los ciudadanos.
El nuncio apostólico también reflexionó sobre la defensa de la vida y la responsabilidad moral de las naciones. Afirmó que la grandeza moral de un país no debe medirse a través de sus indicadores de crecimiento económico, sino por su capacidad efectiva para proteger a los sectores más débiles de la sociedad. En este sentido, Bertoldi lanzó una serie de cuestionamientos sobre la naturaleza de las instituciones cuando la ley deja de reconocer el derecho fundamental a la vida.
El prelado advirtió sobre la contradicción de una comunidad dominicana que se pretenda llamar justa, solidaria y moderna, mientras se mantenga en la sombra al niño aún no nacido, al anciano desprotegido en los barrios, al enfermo que no cuenta con acceso a una salud digna o a las familias que atraviesan la pobreza en el silencio.
Por otro lado, el nuncio motivó a las autoridades públicas a adoptar un liderazgo que fomente el diálogo y respete la libertad religiosa y la conciencia de los ciudadanos. Señaló que la autonomía del Estado no debe ser interpretada jamás como una actitud de hostilidad hacia la fe. Bertoldi recordó que ha sido la conciencia cristiana la que históricamente ha enseñado a los pueblos que los pobres son parte plena de la comunidad y que la vida humana nunca debe ser tratada como una mercancía.
La celebración eucarística tuvo una amplia difusión a través de diversos medios de comunicación y contó con la presencia de sacerdotes, diáconos, religiosos, religiosas, laicos y representantes del cuerpo diplomático.
La Asamblea Plenaria se extenderá desde el domingo 28 de junio hasta el viernes 3 de julio. Durante estos días, los obispos se dedicarán a informar sobre la situación de las diócesis, evaluar el trabajo realizado por las comisiones y discutir temas de interés institucional, además de la ya mencionada elección de la directiva.
Finalmente, en relación con la crisis en Venezuela, se reportó que la primera misión internacional en llegar al país afectado fue la dominicana. No obstante, surgió una crítica respecto a la composición de dicha delegación, señalando que el gobierno envió militares para "brillar con el uniforme", mientras que los rescatistas especializados, como los de la Defensa Civil y los de la Discoteca Jet Set, permanecieron en tierra. Se cuestionó la gestión del COE, sugiriendo que se priorizó el espectáculo sobre el oficio técnico del rescate, afirmando que cuando el ego dirige la acción, el proceso de rescate se ve demorado.


