Venezuela se encuentra en una situación crítica tras haber sido azotada por dos terremotos consecutivos el pasado miércoles. Según los últimos datos oficiales proporcionados el sábado, la cifra de fallecidos ya ha superado los 1.400 muertos. El estado costero de La Guaira ha sido identificado como la zona más afectada por los sismos, convirtiéndose en el epicentro de los esfuerzos de búsqueda y salvamento.
Durante los primeros días posteriores al desastre, la labor de rescate recayó principalmente en familiares y voluntarios civiles. Estos grupos pasaron jornadas intensas extrayendo sobrevivientes y cuerpos de entre los escombros antes de la llegada de la ayuda internacional. Durante este periodo, los voluntarios manifestaron diversas quejas relacionadas con la escasez de equipo pesado y una presencia limitada por parte del gobierno, situación que se vio agravada por cientos de réplicas que mantuvieron a la población en un estado de constante alerta.
Posteriormente, más de 1.600 rescatistas extranjeros arribaron a La Guaira para reforzar las operaciones. En cuanto a la gestión gubernamental, la presidenta encargada, Delcy Rodríguez, inició expresando su agradecimiento a los voluntarios civiles que transportaban ayuda hacia la zona costera. No obstante, posteriormente el Gobierno restringió considerablemente el acceso a la carretera principal, argumentando que el flujo de vehículos impedía la circulación eficiente de las unidades de emergencia, estableciendo que solo el personal debidamente acreditado podía utilizar la vía.
Uno de los puntos más conflictivos ha sido la contabilización de las personas desaparecidas. Mientras el Gobierno ha manejado cifras de cientos de personas atrapadas o desaparecidas, un sitio web promovido por la oposición registra cerca de 50.000 desaparecidos. Esta cifra representa un ligero descenso respecto al sábado, cuando el registro se situaba en 55.000 personas. Por su parte, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) estimó que los terremotos, con magnitudes de 7.2 y 7.5, podrían haber causado más de 10.000 muertes, lo que situaría este evento entre los más letales de América Latina en el siglo XXI.
La urgencia del tiempo es el principal enemigo de los equipos de socorro. Sebastian Eugster, líder del equipo de rescate suizo, explicó a Reuters que existe un lapso crítico de aproximadamente 72 horas, tras el cual la probabilidad de salvar vidas disminuye considerablemente. El equipo suizo, integrado por 80 personas y ocho perros de búsqueda, logró localizar a varias personas bajo los escombros gracias a las alertas caninas, aunque Eugster lamentó que en algunos casos no fue posible extraerlas a tiempo para salvarlas. El plazo de las 72 horas se cumplió oficialmente el sábado por la noche, momento en el cual el equipo suizo coordinará con las autoridades locales el fin de las operaciones de rescate, aunque permanecerán en el terreno para labores de asistencia.
A pesar de la tragedia, se han registrado rescates significativos. El Departamento de Estado de Estados Unidos compartió un video en la red social X donde se observa a rescatistas estadounidenses rescatando a un bebé, quien fue extraído de los escombros envuelto en una manta. Asimismo, en la localidad de Caraballeda, fue rescatada Belkys Barreto, una mujer de 60 años. El presidente salvadoreño, Nayib Bukele, informó que Barreto permaneció atrapada durante 86 horas y que su liberación fue posible gracias al trabajo conjunto de rescatistas venezolanos, salvadoreños y peruanos durante 11 horas de labor. Debido a su estado delicado, Bukele señaló que contrataron un helicóptero privado para trasladarla a una clínica en Caracas.
En Caraballeda, la situación es desoladora. Los rescatistas estadounidenses han trabajado junto a voluntarios civiles, marcando los escombros inicialmente con los nombres de los edificios y, posteriormente, con códigos que indican que ya no se cree que queden personas con vida en ciertas ruinas.
A nivel internacional, el papa León XIV expresó su solidaridad con el pueblo venezolano durante el Ángelus domininal en Roma, lamentando las numerosas víctimas y los daños materiales. Por otro lado, la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, anunció la movilización de 5 millones de euros (5.9 millones de dólares) en ayuda de emergencia, confirmando que ha mantenido comunicación con Delcy Rodríguez para coordinar el apoyo al país.
