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Ola de calor extrema azota Europa: récords de temperatura y alarmas climáticas en Alemania y Dinamarca

La Jornada: Récord de calor extremo en Alemania y Dinamarca

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Ola de calor extrema azota Europa: récords de temperatura y alarmas climáticas en Alemania y Dinamarca
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Europa se enfrenta a una ola de calor histórica que está rompiendo récords meteorológicos en Alemania y Dinamarca. Con temperaturas que superan los 40 grados y noches que no refrescan, el estrés térmico ya provoca emergencias sanitarias, como el desalojo urgente de un asilo en Dormagen y temperaturas récord en Aarhus. En París, la arquitectura antigua ha convertido los hogares en hornos, obligando a los ciudadanos a cubrir sus ventanas con papel de aluminio y a romper el tabú social sobre el uso del aire acondicionado. Expertos del World Weather Attribution confirman que este fenómeno es una consecuencia directa del cambio climático, advirtiendo que eventos de esta magnitud habrían sido improbables hace medio siglo.

Millones de personas en el continente europeo se encuentran actualmente enfrentando los efectos de una ola de calor extrema que ha puesto en alerta a diversas naciones. Esta situación climática ha llevado a que países como Alemania y Dinamarca registren temperaturas que jamás habían sido documentadas en sus respectivos historiales meteorológicos, generando preocupaciones tanto en la salud pública como en la infraestructura urbana de las ciudades afectadas.

En el caso de Alemania, el panorama es especialmente crítico. Karsten Brandt, meteorólogo del sitio web de previsiones Donnerwetter.de, ha informado que la ola de calor alcanzará su punto álgido durante este fin de semana. Según las proyecciones climáticas, se esperan temperaturas que superarán ampliamente los 40 grados centígrados en diversas zonas del territorio alemán, lo que representa un riesgo significativo para la población.

A esta situación se suma un factor agravante señalado por el servicio meteorológico alemán: la ausencia de un descenso térmico durante las horas nocturnas. Las autoridades han destacado que lo más pesado y agotador para la ciudadanía es que, durante la noche, el ambiente no refresca, lo que impide que el cuerpo humano se recupere del estrés térmico acumulado durante el día y aumenta la sensación de agotamiento físico y mental.

Las consecuencias de estas temperaturas ya se están sintiendo en la práctica. En la ciudad de Dormagen, ubicada al oeste de Alemania, se reportó una situación de emergencia en un asilo de ancianos. Debido a que el interior del edificio alcanzó los 35 grados centígrados, las condiciones se volvieron peligrosas para los residentes. El cuerpo de bomberos local tuvo que intervenir para desalojar a decenas de personas, quienes fueron trasladadas para recibir atención médica inmediata y evitar complicaciones graves derivadas del calor extremo.

Paralelamente, Dinamarca también ha sido impactada por este fenómeno. El Instituto de Meteorología de ese país confirmó que la ciudad de Aarhus registró el récord máximo de temperatura para un día de junio desde que se iniciaron los estudios históricos en el año 1874. Por primera vez en su historia, la ciudad midió 37 grados centígrados, una cifra alarmante en medio de la ola de calor que sacude la región europea.

Mientras tanto, en Francia, los habitantes de París han tenido que improvisar estrategias urgentes para combatir las altas temperaturas. La problemática en la capital francesa radica en la arquitectura de sus edificios antiguos, los cuales fueron diseñados originalmente para retener el calor y enfrentar el frío intenso, pero que resultan totalmente ineficientes ante temperaturas que rondan los 40 grados.

Para evitar que sus viviendas se transformen en verdaderos hornos, muchos parisinos están recurriendo a métodos rudimentarios pero efectivos, como la colocación de telas, mantas isotérmicas e incluso papel de aluminio en las ventanas para reflejar la radiación solar. Asimismo, se ha observado un cambio cultural respecto al uso del aire acondicionado; un dispositivo que durante mucho tiempo fue mal visto en la ciudad, pero que ahora empieza a romper el tabú social debido a la insoportable intensidad del clima.

Desde la perspectiva científica, el origen de este fenómeno ha sido analizado exhaustivamente. El grupo de científicos del World Weather Attribution publicó un estudio esta semana donde concluyen que el cambio climático es una causa inequívoca de la intensidad de esta ola de calor en Europa. Los expertos señalan que un evento de esta magnitud habría sido improbable hace 50 años.

Theodore Keeping, investigador del Imperial College de Londres y uno de los autores del análisis, destacó que en los últimos 50 años el planeta se ha calentado aproximadamente 1.1 grados. Según Keeping, este incremento térmico global ha cambiado enormemente la probabilidad de que ocurran olas de calor con las características actuales. Para llegar a esta conclusión, el equipo de científicos de varios países europeos comparó los datos de observaciones meteorológicas actuales y los pronósticos vigentes con los registros históricos de los años 1976 y 2003, confirmando la tendencia ascendente y la mayor frecuencia de estos eventos extremos.

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