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Fractura en el peronismo: la guerra interna entre Kicillof y el kirchnerismo beneficia a Milei

Las diferencias entre el kirchnerismo y el gobernador Kicillof se agudizan y amenazan con fracturar a la principal fuerza de oposición a la ultraderecha

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Fractura en el peronismo: la guerra interna entre Kicillof y el kirchnerismo beneficia a Milei
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Javier Milei encuentra su mayor aliado en la fragmentación del peronismo. Mientras el Gobierno enfrenta una crisis económica y denuncias de corrupción, la oposición se desangra en una guerra interna entre el kirchnerismo y Axel Kicillof, quienes disputan el liderazgo político de cara a las elecciones de 2027. La tensión escaló con los reclamos de Máximo Kirchner, quien exige la preeminencia de Cristina Kirchner y cuestiona la lealtad de Kicillof. Ante este escenario de hostilidad y autonomía, el oficialismo busca dar el golpe final proponiendo la eliminación de las PASO para evitar que la oposición logre unificar sus candidaturas en el futuro.

La situación política actual en Argentina presenta una paradoja significativa para la gestión de Javier Milei. A pesar de que el Gobierno atraviesa un semestre complejo, marcado por denuncias de corrupción y una economía afectada por la caída del empleo y los salarios, los resultados más favorables para el Ejecutivo no provienen de su propia administración, sino de la incapacidad de la oposición para capitalizar estas falencias. En lugar de presentar un frente unido contra el Gobierno, el peronismo se encuentra sumergido en una disputa interna agresiva entre el kirchnerismo y Axel Kicillof, el gobernador de la provincia de Buenos Aires y quien se perfila como el principal precandidato para disputar la presidencia en 2027.

La tensión dentro del Partido Justicialista (PJ) se intensificó durante la última semana, teniendo como detonante un discurso pronunciado por Máximo Kirchner el pasado 20 de junio. En un acto convocado en el Parque Lezama, en la Ciudad de Buenos Aires, el líder de La Cámpora y diputado nacional reclamó la liberación de su madre, la expresidenta Cristina Kirchner, quien se encuentra detenida y bajo condena desde hace un año en una causa por corrupción.

Durante su intervención, Máximo Kirchner afirmó que existen millones de argentinos que desean votar a Cristina y que no pueden hacerlo. Asimismo, defendió la gestión de la exmandataria asegurando que durante sus mandatos nunca se tomó una decisión o palabra en contra de su pueblo. El diputado fue tajante al señalar que Cristina Kirchner debe ser la figura central en la disputa electoral contra la ultraderecha, afirmando que está muy claro quién debe ser la conductora del proceso político.

En el mismo discurso, Máximo Kirchner lanzó un ataque directo, aunque sin mencionar el nombre, contra Axel Kicillof. Cuestionó a quienes hablan diariamente de unidad dentro del peronismo pero que no son capaces de visitar la calle San José 1111, dirección del departamento en el barrio de Constitución donde Cristina Kirchner, de 73 años, cumple su detención domiciliaria. Según se reporta, la única visita de Kicillof a la exmandataria desde su detención ocurrió antes de las elecciones legislativas de octubre pasado, con el fin de definir las listas de candidatos.

Este reclamo de Máximo Kirchner ha sido respaldado en los últimos días por otros dirigentes kirchneristas. La agrupación La Cámpora busca que tanto Kicillof como el PJ se subordinen a la exmandataria y reconozcan su preeminencia absoluta en el movimiento. El sector kirchnerista sostiene que ella debería ser la principal candidata para 2027, a pesar de que la condena ratificada por la Corte Suprema le prohíbe de forma perpetua el ejercicio de cargos públicos.

Desde el entorno de Axel Kicillof, la respuesta ha llegado a través de Carlos Bianco, ministro de Gobierno de Buenos Aires y mano derecha del gobernador. Bianco intentó desviar el foco de la disputa interna, señalando que existen sectores del peronismo más preocupados por criticar a sus propios compañeros que por criticar a Milei, a quien definió como el verdadero adversario que está destruyendo al país. Bianco remarcó que el problema central es el presidente y no una disputa entre Cristina y Axel.

A pesar de este clima de hostilidad, los sectores alineados con Kicillof mantienen la convivencia en la gobernación y la legislatura provincial con el kirchnerismo. No obstante, los dirigentes cercanos al gobernador insisten en que él debe mantener su autonomía respecto de quien fue su mentora. Para sostener este argumento, recuerdan el fracaso del gobierno peronista anterior (2019-2023), donde Cristina Kirchner era la figura fuerte mientras Alberto Fernández ejercía la presidencia.

Este escenario de fragmentación resulta sumamente provechoso para Javier Milei, ya que no solo divide a sus adversarios, sino que genera un desgaste prolongado en los posibles candidatos que podrían enfrentarlo en el futuro. Además de la disputa entre Kicillof y un eventual candidato kirchnerista, el escenario se complica con otros gobernadores peronistas que aspiran a la Casa Rosada y la posibilidad de que el Frente Renovador, agrupación de Sergio Massa —quien fue derrotado por Milei en 2023—, presente su propio postulante.

Para profundizar esta división, el Gobierno de Milei busca apoyo en el Congreso para modificar el régimen electoral. El objetivo principal es eliminar las elecciones primarias, abiertas y obligatorias (PASO), implementadas en 2009. Estas primarias permiten a los partidos dirimir disputas internas y consolidar candidaturas en un mismo espacio. Sin este mecanismo y ante la falta de un acuerdo interno, el peronismo se vería obligado a presentarse dividido en la primera vuelta electoral.

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