La tensión en Oriente Medio ha alcanzado un punto crítico este sábado 27 de junio de 2026, marcada por una serie de ataques recíprocos entre Estados Unidos e Irán, así como operaciones militares israelíes en Líbano y la Franja de Gaza. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha lanzado una severa advertencia contra Teherán, asegurando que la República Islámica podría "dejar de existir" si continúa violando el acuerdo de alto el fuego vigente.
A través de un mensaje publicado en su red social Truth Social, el mandatario estadounidense acusó a Irán de quebrantar el cese de hostilidades. Como respuesta, Trump informó que las fuerzas de Washington bombardearon instalaciones de almacenamiento de misiles y drones, además de radares costeros en territorio iraní. El presidente subrayó que, aunque se ha intentado ser razonables, podría llegar un momento en que Estados Unidos se vea obligado a "completar militarmente el trabajo que comenzamos con mucho éxito", advirtiendo que, de ocurrir esto, el régimen iraní desaparecería.
Estas declaraciones coinciden con el reporte del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), que confirmó la ejecución de ataques contra múltiples objetivos militares en Irán. Esta ofensiva fue una respuesta directa a la agresión de un dron, atribuido a Teherán, contra el petrolero M/T Kiku, un buque de bandera panameña que navegaba por el estrecho de Ormuz. El CENTCOM señaló que los bombardeos se centraron en infraestructura de vigilancia militar, sistemas de comunicaciones, posiciones de defensa aérea, instalaciones de almacenamiento de drones y capacidades para el despliegue de minas navales. El mando militar afirmó que Teherán tuvo la oportunidad de respetar el acuerdo de alto el fuego tras ataques previos el viernes contra el buque M/V Ever Lovely, pero optó por ignorarlo.
Por su parte, Irán ha rechazado estas acusaciones. El Ministerio de Relaciones Exteriores iraní condenó los ataques aéreos del viernes 26 de junio contra la costa sur del país, calificándolos de "violación flagrante" del protocolo de acuerdo alcanzado a mediados de mes. Teherán justificó sus propias acciones como un acto de "legítima defensa" ante lo que considera violaciones estadounidenses al memorando de entendimiento firmado entre ambas naciones.
La escalada se extendió rápidamente a otros países del Golfo. Los Guardianes de la Revolución iraníes reivindicaron ataques contra Kuwait y Baréin en represalia por las acciones de Estados Unidos. Según un comunicado del ejército ideológico de la república islámica, fueron destruidas ocho infraestructuras importantes en la base Ali al Salem de Kuwait y en la base de la Quinta Flota Naval en el Puerto Salmán de Baréin. El ejército de Kuwait confirmó haber enfrentado ataques con misiles y drones hostiles, mientras que en Baréin se activaron las sirenas aéreas, instando a la población a refugiarse en sitios seguros. El Ministerio de Exteriores de Baréin responsabilizó exclusivamente a Teherán de socavar los esfuerzos de paz y denunció la violación de su soberanía.
Paralelamente, la situación entre Israel y Líbano presenta una contradicción alarmante. Apenas un día después de la firma de un acuerdo marco en Washington para lograr una "paz y seguridad duraderas", las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) bombardearon la zona de Nabatieh, al sur del Líbano. Un dron israelí atacó la localidad de Nabatieh al Fawqa; el ejército israelí confirmó la operación, alegando que el objetivo era un presunto "terrorista" que representaba una amenaza para sus soldados en la zona ocupada.
Mientras el ministro alemán de Relaciones Exteriores, Johann Wadephul, elogió el acuerdo y agradeció la mediación del secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, el líder de Hezbolá, Naim Qassem, condenó el pacto. Qassem calificó el acuerdo de Washington como "humillante y vergonzoso", asegurando que es nulo y que las autoridades libanesas han cometido el error de "legitimar" la ocupación israelí.
Finalmente, la violencia persistió en la Franja de Gaza. Un ataque israelí con drones contra tiendas de campaña en un campamento de desplazados en Al Mawasi, al oeste de Jan Yunis, resultó en la muerte de dos hermanos gazatíes: Islam, de 15 años, y Abdulah, de 29. Otras seis personas resultaron heridas. Además, un ataque en una calle de la ciudad de Gaza dejó 12 heridos, quienes fueron trasladados al Hospital Shifa. Estos hechos subrayan la volatilidad de una región donde los acuerdos diplomáticos parecen insuficientes ante la continuidad de las operaciones militares.

