La selección de fútbol de Irán ha quedado eliminada de la Copa Mundial de la FIFA 2026, perdiendo la oportunidad de avanzar a las etapas eliminatorias de 32 equipos por un margen mínimo. El equipo iraní quedó fuera de la competencia tras quedar en la novena posición entre los equipos que terminaron en tercer lugar de sus respectivos grupos, quedando a un solo puesto de la clasificación.
La incertidumbre sobre su futuro se resolvió la noche del sábado durante el encuentro del Grupo J entre Argelia y Austria. Parecía que Irán avanzaría como uno de los ocho mejores terceros lugares después de que Argelia tomara una ventaja de 3-2 en el tiempo de descuento. Sin embargo, Austria logró empatar el partido en la última jugada, asegurando el segundo lugar del grupo y dejando a Argelia en el tercer puesto. Este empate otorgó a Argelia cuatro puntos en el torneo, superando por uno los tres puntos obtenidos por Irán en sus tres partidos del Grupo G.
La campaña mundialista de los iraníes estuvo marcada por las dificultades derivadas del conflicto bélico entre Estados Unidos e Irán. La delegación enfrentó graves problemas logísticos; algunos miembros no recibieron visas para ingresar a territorio estadounidense, lo que obligó al equipo a entrar a EE.UU. desde México un día antes de sus dos primeros encuentros, debiendo abandonar el país casi inmediatamente después de jugar. Solo dos días antes de su tercer partido, en el cual empataron con Egipto, el Gobierno de Estados Unidos suavizó su postura y permitió la entrada del equipo.
Mientras el ámbito deportivo cierra un capítulo amargo, la situación geopolítica en la región se ha intensificado drásticamente. Durante la madrugada de este domingo, el Ministerio del Interior de Bahrein activó las sirenas de advertencia en dos ocasiones, instando a los residentes a refugiarse en espacios seguros. Estas alertas coincidieron con declaraciones del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) de Irán, que afirmó haber atacado intereses estadounidenses en la región en represalia por ofensivas previas.
Según reportes de Reuters, un funcionario estadounidense indicó que no se registraron víctimas ni daños significativos en las instalaciones de Kuwait y Bahrein, a pesar de que Irán lanzó múltiples misiles y drones contra sus vecinos. El ejército de Kuwait confirmó que sus defensas aéreas interceptaron los ataques, aclarando que cualquier explosión escuchada fue el resultado de dichas interceptaciones.
La escalada comenzó el jueves, cuando Irán atacó el buque portacontenedores Ever Lovely, con bandera de Singapur, cerca del estrecho de Ormuz. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó esta acción como una "violación insensata" del acuerdo de alto el fuego firmado a principios de mes. En respuesta, el viernes, las fuerzas estadounidenses bombardearon almacenes de misiles, drones y sitios de radar costeros iraníes.
La tensión aumentó el sábado, cuando el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) llevó a cabo nuevos ataques contra infraestructura de vigilancia militar, sistemas de comunicación y capacidades de colocación de minas de Irán. Donald Trump, a través de Truth Social, advirtió que Irán "dejará de existir" si Estados Unidos se ve obligado a recurrir a nuevas medidas militares, señalando que Teherán ha decidido no respetar el acuerdo de alto el fuego.
Paralelamente, la fragilidad de la paz se extiende al Líbano. A pesar de un acuerdo marco negociado por Estados Unidos para que Israel retire tropas de dos zonas del sur libanés, las hostilidades persisten. El sábado, ataques aéreos israelíes alcanzaron la localidad de Nabatieh al-Fawqa, resultando en un muerto y dos heridos. El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, describió el acuerdo como un "logro tremendo" para romper el eje político y terrorista de Irán, aunque su socio de coalición, Itamar Ben Gvir, calificó el pacto como un "gran error", argumentando que el Líbano no desarmará a Hezbollah.
Por su parte, el movimiento Amal y Hezbollah han rechazado el acuerdo, calificándolo de desequilibrado y un despilfarro de la soberanía libanesa. El presidente libanés, Joseph Aoun, mantuvo una conversación telefónica con Donald Trump, quien subrayó el apoyo de EE.UU. para restablecer la seguridad en el país, mientras Aoun solicitó presión sobre Israel para garantizar la retirada total de las tierras ocupadas.
El estrecho de Ormuz, punto vital para el tráfico mundial de petróleo y gas natural licuado, sigue siendo el epicentro de la disputa. El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC) elevó el nivel de amenaza a "sustancial" y ha ampliado las rutas de navegación cerca de Omán para contrarrestar el control iraní, mientras el IRGC advierte que cualquier buque que transite sin permiso sufrirá las consecuencias.


