En un hecho registrado el 26 de junio de 2026, un niño de ocho años presuntamente apuñaló a su primo, un adolescente de 17 años, durante una riña familiar ocurrida en la colonia El Rastro, en el municipio de Guadalajara, Jalisco. De acuerdo con las primeras indagatorias, el incidente se desencadenó luego de que el joven de 17 años supuestamente intentara agredir físicamente a la madre del menor.
Los hechos tuvieron lugar en el interior de una vivienda situada sobre la calle Cobalto, en su cruce con la calle Minas del Sur. La emergencia fue reportada a través de una llamada al número de emergencias 911, realizada por familiares que se encontraban en el lugar. En el reporte, los solicitantes informaron que una persona presentaba una lesión punzocortante y requería atención médica de urgencia, lo que activó la movilización de los cuerpos de rescate.
Al llegar al domicilio, paramédicos de la Cruz Verde localizaron al adolescente de 17 años, quien presentaba una herida provocada por un objeto punzocortante localizada en la parte baja de la espalda. El equipo médico procedió a brindarle los primeros auxilios en el sitio y, posteriormente, lo trasladó a un puesto de socorros. El objetivo del traslado fue evaluar la gravedad de la lesión y realizar los estudios pertinentes para descartar que el objeto hubiera provocado afectaciones en órganos vitales del joven.
Simultáneamente, elementos de la Policía de Guadalajara se desplegaron en el inmueble para iniciar las diligencias correspondientes. Los oficiales se entrevistaron con los integrantes de la familia presentes en la vivienda con el fin de recabar los testimonios y conocer la versión detallada de los hechos que llevaron a la agresión.
De acuerdo con el testimonio proporcionado por los adultos que presenciaron el altercado, el adolescente herido llegó al domicilio mostrando una actitud agresiva. Según estas declaraciones, el joven presuntamente comenzó a proferir insultos e intentó golpear a su tía, quien es la madre del niño de ocho años. Ante esta situación, y según la versión de los testigos, el menor de edad intervino con el objetivo de defender a su madre, tomando un arma punzocortante con la cual lesionó a su primo durante la disputa.
Dadas las particularidades del caso, especialmente por el involucramiento de un niño pequeño, los agentes policiales solicitaron la intervención y el mando de un agente del Ministerio Público. Esta autoridad es la encargada de conducir la investigación y determinar las responsabilidades correspondientes a medida que se integre la carpeta de investigación. Mientras se realizan estas diligencias, el adolescente permanece bajo atención médica en el área de urgencias para recibir el tratamiento necesario por la herida sufrida.
Este caso pone de relieve la aplicación de la legislación mexicana respecto a los menores de edad involucrados en conductas que podrían constituir delitos. La Ley Nacional del Sistema Integral de Justicia Penal para Adolescentes establece procedimientos especiales y diferenciados según la edad del individuo. En el caso de personas que tienen entre 12 y 18 años, existen procesos especializados; sin embargo, la ley es clara al señalar que los menores de 12 años no son sujetos de responsabilidad penal.
En consecuencia, para los niños menores de 12 años, la normativa dispone que no enfrenten un proceso penal, sino que sean canalizados al Sistema para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF). Esta institución es la responsable de implementar las medidas de protección necesarias y garantizar los derechos del menor, enfocándose en el bienestar y el desarrollo del niño en lugar de una sanción punitiva.
Para aquellos adolescentes que sí entran en el sistema de justicia especializado, las sanciones varían según la edad al momento de los hechos. La ley prevé que, en casos de tentativa de homicidio, la medida máxima de internamiento sea de hasta tres años para quienes tengan entre 14 y menos de 16 años. Para los adolescentes de entre 16 y menos de 18 años, dicha medida puede alcanzar hasta los cinco años de internamiento.
El modelo de justicia implementado en México privilegia un enfoque de justicia restaurativa. Por esta razón, las medidas de internamiento se cumplen en centros especializados para adolescentes y no en prisiones destinadas a personas adultas.
Las autoridades ministeriales continuarán con la integración de la carpeta de investigación para esclarecer plenamente lo sucedido. El objetivo es determinar las acciones legales y las medidas de protección que resulten correspondientes, tanto para el menor de ocho años involucrado como para el resto de los miembros de la familia afectada por este conflicto.


