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Tensiones en Israel: Judíos ultraortodoxos protestan masivamente contra el reclutamiento militar

No creen en la guerra contra palestinos y se resisten a ser sumados al Ejército

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Tensiones en Israel: Judíos ultraortodoxos protestan masivamente contra el reclutamiento militar
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Miles de ultraortodoxos judíos se han movilizado en Israel, protagonizando violentos enfrentamientos con la policía en las inmediaciones de la Prisión 10 y bloqueos viales en Jerusalén. Las protestas surgieron tras el arresto de un miembro de su comunidad por evadir el servicio militar, una obligación que rechazan tajantemente basándose en sus preceptos religiosos y el estudio de la Torá. La tensión social se ha extendido por todo el país, registrándose altercados entre ciudadanos religiosos y laicos en Arad y un ataque a un autobús en Kiryat Ono. Estas acciones subrayan la creciente polarización en Israel, donde la comunidad Haredi sostiene que su fe y sus tradiciones prevalecen sobre el mandato de alistamiento en las fuerzas armadas.

Una movilización masiva de miles de manifestantes pertenecientes a la comunidad judía ultraortodoxa, conocidos como Haredi, se ha concentrado en las inmediaciones de la Prisión 10, ubicada en el centro de Israel. Esta congregación de ciudadanos surge como respuesta directa al arresto de un miembro de su comunidad, quien fue detenido bajo los cargos relacionados con el delito de evadir el servicio militar obligatorio.

El clima de la protesta se tornó violento, derivando en enfrentamientos directos entre los manifestantes y los cuerpos de seguridad. De acuerdo con las imágenes registradas durante la jornada, se puede observar a oficiales de la policía israelí golpeando a los manifestantes. Los ciudadanos Haredi han mantenido una postura firme de rechazo al alistamiento en las fuerzas armadas, fundamentando su decisión en principios estrictos de su fe. Según han expresado, sus creencias religiosas les impiden participar en actos de guerra o cometer asesinatos contra palestinos, libaneses e iraníes, lo que motiva su negativa a integrarse en el ejército.

Paralelamente a los incidentes en la Prisión 10, la jornada de este miércoles estuvo marcada por una ola de protestas extendidas a diversos puntos geográficos de Israel. Los manifestantes ultraortodoxos protagonizaron cortes de tráfico en múltiples arterias viales, afectando la circulación en diversas localidades, incluyendo la ciudad de Jerusalén. El objetivo central de estas acciones es manifestar su rechazo categórico al reclutamiento obligatorio de los miembros de su comunidad en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).

La identidad y el propósito de las movilizaciones quedaron plasmados en el material visual utilizado por los manifestantes. En el análisis de los vehículos presentes en las protestas, se pudo observar la presencia de pegatinas con mensajes contundentes que reflejan la raíz ideológica de su lucha. En dichos adhesivos se leía la frase: “No hay camino sin el camino de la torá. Seguimos el camino de nuestros ancestros y no abandonaremos nuestra fe”, subrayando la prioridad que otorgan al estudio y cumplimiento de sus leyes religiosas sobre las obligaciones civiles del Estado.

Por otro lado, el medio de comunicación Yedioth Ahronoth informó sobre el balance general de estas manifestaciones. Si bien el reporte indica que la mayoría de las protestas concluyeron sin que se registraran enfrentamientos de gran magnitud, sí se documentaron incidentes aislados de violencia en distintas regiones del país.

Uno de estos focos de conflicto se localizó en la ciudad de Arad, situada en el sur de Israel, donde se produjeron altercados entre ciudadanos religiosos y sectores laicos de la población. Estos enfrentamientos evidencian la polarización existente respecto al tema del servicio militar obligatorio y las exenciones basadas en motivos religiosos.

Asimismo, se reportó un hecho violento en la localidad de Kiryat Ono, en el centro del país. En este lugar, un hombre perteneciente a la comunidad judía ultraortodoxa llevó a cabo un ataque contra un autobús, utilizando un cinturón como arma para agredir al vehículo.

Estas acciones forman parte de un escenario de creciente tensión social, donde la comunidad Haredi insiste en mantener su tradición y fe, rechazando cualquier intento de obligarlos a portar armas o participar en los conflictos bélicos que el Estado de Israel mantiene con sus vecinos y adversarios regionales. La movilización frente a la Prisión 10 y los bloqueos en Jerusalén representan la resistencia activa de un sector que considera que su deber espiritual prevalece sobre el mandato militar de las FDI.

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