Venezuela ha sido escenario de una tragedia sísmica tras registrarse dos fuertes terremotos que han dejado un saldo preliminar de 32 personas fallecidas y más de 700 heridos. Según la información proporcionada por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) a través de su cuenta en X, el primer evento ocurrió a las 22H04 GMT (18H04 hora local), con una magnitud de 7,2 y su epicentro ubicado a 21 kilómetros al oeste de Morón. Apenas un minuto después, la región fue golpeada por un segundo sismo, aún más intenso, con una magnitud de 7,5 en una ubicación cercana.
La gravedad de la situación fue comunicada por la presidente interina, Delcy Rodríguez, quien confirmó las cifras de víctimas mortales y lesionados. La mandataria señaló que, aunque los reportes avanzan, aún no se dispone de datos precisos sobre el estado de La Guaira, zona aledaña a la capital que ha sido identificada como el sitio más afectado por los movimientos telúricos. Ante la magnitud de los daños, el gobierno interino decretó formalmente el estado de emergencia y declaró a La Guaira como una "zona de desastre".
En Caracas, las imágenes reflejan un panorama de destrucción y pánico. Reportes de la agencia AFP describen la caída total de un inmueble de 22 plantas en la zona de Chacao, ubicada al este de la ciudad. En las calles, el caos se apoderó de los ciudadanos, quienes gritaban los nombres de sus familiares entre los escombros mientras voluntarios intentaban realizar labores de rescate. Debido a que los sismos ocurrieron al caer la noche, los rescatistas solicitaron linternas para continuar las tareas de búsqueda y salvamento.
Los testimonios de los sobrevivientes subrayan la violencia de las sacudidas. Heidi Romero, una comerciante de 42 años que se encontraba en el último piso de un establecimiento cerca del centro comercial Sambil, en Chacao, relató que diversos objetos cayeron en los negocios y que tuvo que evacuar el lugar a través de las escaleras de emergencia. Por su parte, Odalis Escalona, empleada bancaria de 54 años, describió la experiencia como "horrible", mencionando el desprendimiento de escaleras, grietas profundas en las paredes y la caída de material del techo.
El impacto en la infraestructura ha sido severo. Varias zonas de la capital y sus alrededores quedaron sin energía eléctrica, y numerosas calles se llenaron de vidrios rotos provenientes de las ventanas de los edificios. Un punto crítico es el aeropuerto internacional de La Maiquetía, en La Guaira, el cual permanece cerrado debido a graves daños en su infraestructura. No obstante, el gobierno indicó que el aeropuerto militar de La Carlota, situado en pleno centro de Caracas, se encuentra operativo.
Desde el ámbito político y técnico, el ministro del Interior, Diosdado Cabello, informó que los temblores se sintieron con fuerza en los estados Trujillo, Carabobo, Miranda y La Guaira. Asimismo, la presidente interina Delcy Rodríguez advirtió que se han registrado 20 réplicas, calificando el evento como un hecho de graves consecuencias. En el plano político, la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado, quien reside fuera de Venezuela desde noviembre, expresó su solidaridad y oraciones para los hogares venezolanos afectados.
A nivel internacional, la onda expansiva del sismo llegó hasta Bogotá, Colombia, donde se reportó el balanceo de lámparas, la activación de alarmas y la evacuación preventiva de algunos edificios. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, calificó la situación como una "devastadora cantidad" de muertes y manifestó que su gobierno está preparado y capacitado para brindar ayuda rápida. Diversos países de América Latina también expresaron su solidaridad y ofrecieron asistencia al gobierno venezolano.
Para poner el evento en perspectiva, Venezuela es un país sacudido con frecuencia por temblores. Entre los sismos más fuertes de tiempos recientes se encuentran el de Cariaco en 1997, que dejó 73 muertos, y el de Caracas en 1967, que causó el fallecimiento de 236 personas.
Finalmente, en un hecho coincidente pero independiente, la agencia meteorológica de Japón informó que un terremoto de magnitud 7,2 sacudió el norte de aquel país el mismo jueves, aunque en ese caso no se reportaron víctimas ni daños materiales.


