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Europa bajo fuego: Ola de calor extrema rompe récords y provoca tragedia en ríos y lagos

Las temperaturas extremas azotan Europa, que sufre una intensa ola de calor, creando condiciones peligrosas en amplias zonas del continente que se calienta más rápidamente.

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Europa bajo fuego: Ola de calor extrema rompe récords y provoca tragedia en ríos y lagos
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Una implacable cúpula de calor está pulverizando récords históricos en Europa occidental, con Francia y el Reino Unido como epicentros de una crisis climática intensificada por el calentamiento global. Las temperaturas extremas, agravadas por una humedad letal que impide el enfriamiento natural del cuerpo, han puesto a millones de personas en riesgo y han llevado a diversas regiones a niveles de alerta roja sin precedentes. La tragedia humana se refleja en decenas de ahogamientos de jóvenes que intentaban refrescarse, víctimas del choque térmico en ríos y lagos. A esto se suma el colapso de infraestructuras eléctricas y la reducción de la producción nuclear debido al sobrecalentamiento de los ríos, evidenciando la vulnerabilidad de un continente cuyas viviendas no están diseñadas para soportar este nuevo escenario climático.

Europa occidental se encuentra actualmente bajo el impacto de una implacable ola de calor que ha pulverizado cientos de récords durante el mes de junio, incluyendo marcas históricas en diversas regiones del continente. Este fenómeno meteorológico extremo es el resultado de una denominada “cúpula de calor”, un sistema de alta presión que tiene la capacidad de atrapar las altas temperaturas durante periodos prolongados, que pueden extenderse por días o incluso semanas. Según los expertos, estas condiciones se han intensificado debido al cambio climático, impulsado por la quema de combustibles fósiles por parte de la actividad humana.

Francia se ha posicionado como el epicentro de esta crisis climática, registrando este martes el día más caluroso desde que se tienen registros oficiales. La gravedad de la situación es tal que más de la mitad de las regiones continentales del país —específicamente 58 de 96— se encuentran bajo la alerta roja por calor más severa, lo que constituye un récord histórico para la nación. La intensidad del fenómeno se ha manifestado no solo durante el día, sino también durante las horas nocturnas; Francia vivió su segunda noche más calurosa de la historia, con un promedio nacional de 21,5 grados Celsius, solo superada por la marca de 21,6 grados alcanzada el lunes. En París, las temperaturas no descendieron de los 25,5 grados Celsius durante toda la noche, mientras que en Córcega ya superaban los 30 grados a las 8:00 a.m.

Por su parte, el Reino Unido enfrenta una situación igualmente crítica. La Oficina Meteorológica (Met Office) ha emitido alertas rojas por calor extremo para el miércoles y el jueves, una medida calificada como excepcionalmente inusual. Se prevé que las temperaturas alcancen al menos los 39 °C, cifra que superaría drásticamente el récord anterior para junio, establecido en 35,6 °C. Estas alertas afectan principalmente al centro y sur de Inglaterra, así como a Gales, donde el calor se ve agravado por una humedad considerable que impide el alivio térmico durante la noche.

La peligrosidad de esta ola de calor no reside únicamente en los termómetros, sino en la alta humedad ambiental. La doctora Heather Massey, del Laboratorio de Ambientes Extremos de la Universidad de Portsmouth, explicó que la humedad reduce la eficacia de la transpiración, que es el mecanismo natural del cuerpo humano para enfriarse. En este sentido, el profesor de medicina intensiva Hugh Montgomery, del University College de Londres, señaló que en ambientes con humedad cercana al 100 %, el sudor no puede evaporarse y simplemente gotea, eliminando cualquier efecto refrescante sobre la piel. Montgomery advirtió que temperaturas de 36 °C pueden volverse peligrosas con un 65 % de humedad, mientras que 42 °C con un 35 % de humedad pueden resultar “bastante letal”.

Esta situación ha derivado en una tragedia humana, especialmente entre los más jóvenes. En Francia, al menos 42 personas se han ahogado esta semana mientras intentaban refrescarse en ríos y lagos. El primer ministro Sébastien Lecornu calificó estas muertes, en su mayoría de jóvenes, como una “trágica lacra”. El Reino Unido reporta una tendencia similar, con al menos 19 muertes en aguas abiertas el mes pasado, afectando principalmente a niños. Los expertos señalan que el choque térmico es la causa principal: cuando el cuerpo entra en contacto con agua por debajo de los 15 grados Celsius, se produce una respuesta involuntaria que dificulta la respiración, pudiendo afectar incluso a nadadores expertos. Además, se ha observado que los niños de zonas desfavorecidas tienen más del doble de probabilidades de ahogarse, debido a la falta de recursos económicos y espacios locales seguros para refrescarse.

El impacto se ha extendido a la infraestructura y la energía. En la región de Finisterre, en Bretaña, unos 68.000 hogares sufrieron cortes de electricidad, priorizando las reparaciones en hospitales y residencias de ancianos. Asimismo, el sector nuclear francés ha tenido que ajustar sus operaciones. El reactor Golfech 2 cerró temporalmente y los reactores Saint-Alban 2, Bugey 3 y Nogent 2 redujeron su producción debido a que el calor extremo elevó la temperatura de los ríos utilizados para la refrigeración, activando normativas medioambientales para proteger la vida acuática.

Finalmente, Peter Thorne, director del Centro de Investigación Climática ICARUS, advirtió que muchas viviendas en Europa no cuentan con aire acondicionado y están diseñadas para retener el calor, lo que provoca que las personas se “cocinen” dentro de sus hogares. Thorne aconsejó cerrar persianas, usar toallas en las ventanas y evitar abrir las ventanas al mediodía. El experto concluyó que la crisis climática está potenciando un verano que ya sería anómalamente cálido, sumando probablemente entre tres y cuatro grados adicionales debido a las emisiones de gases de efecto invernadero.

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