El Ministerio Público de Potosí ha logrado una sentencia condenatoria máxima contra un ciudadano identificado como Freddy C. S., de 41 años de edad, quien fue hallado culpable de múltiples delitos graves cometidos en contra de una mujer de 39 años. El Fiscal Departamental de Potosí, Gonzalo Aparicio Mendoza, fue el encargado de informar sobre el resultado de la audiencia de juicio oral, donde se determinó la responsabilidad penal del sentenciado en los delitos de Violación, Rapto, Robo Agravado y Privación de Libertad.
Tras la presentación de pruebas contundentes por parte de la Fiscalía, el Tribunal de Sentencia Penal, Anticorrupción y Contra la Violencia hacia la Mujer N° 1 de la capital potosina dictó una condena de 30 años de prisión. Esta pena deberá ser cumplida estrictamente en el Centro de Readaptación Productiva Santo Domingo de Cantumarca, donde el ahora sentenciado purgará su condena por los crímenes cometidos hace aproximadamente dos años.
Los hechos que dieron lugar a este proceso judicial se remontan al pasado 4 de septiembre de 2022. De acuerdo con los antecedentes expuestos durante el juicio, la víctima se encontraba en compañía de sus familiares en las inmediaciones de la calle San Alberto, en la esquina con la calle Calama, dentro de la ciudad de Potosí. En ese momento, la mujer se encontraba en estado de ebriedad, situación que motivó a sus allegados a intentar trasladarla de manera segura hacia su domicilio particular.
Para llevar a cabo este traslado, los familiares disponían de un vehículo motorizado. Sin embargo, en el preciso instante en que se disponían a abordar la unidad, el conductor, identificado posteriormente como Freddy C. S., emprendió la marcha de manera abrupta. El sujeto se llevó a la mujer sin el consentimiento de los acompañantes, quienes quedaron en el lugar mientras el vehículo se alejaba con la víctima en su interior, configurándose así el delito de rapto.
Una vez que el agresor tuvo el control total sobre la víctima, procedió a trasladarla hacia otro sector de la ciudad de Potosí. En este segundo lugar, el sentenciado llevó a cabo una serie de agresiones graves. El cuerpo del delito quedó evidenciado cuando el sujeto agredió sexualmente a la mujer, vulnerando su integridad física y psicológica. Además de la violencia sexual, el ahora condenado aprovechó la situación de indefensión de la víctima para despojarla de todas sus pertenencias personales, incurriendo así en el delito de robo agravado.
La privación de libertad fue otro de los elementos constitutivos del crimen. La mujer fue mantenida retenida contra su voluntad por un periodo aproximado de una hora, tiempo durante el cual estuvo bajo el dominio absoluto del agresor. Tras haber consumado los delitos de violación y robo, y luego de mantenerla cautiva, el sujeto decidió abandonar a la víctima en las inmediaciones de la calle América, específicamente en la esquina con la calle Caracas.
El desenlace del caso comenzó a gestarse cuando los familiares de la mujer, al notar la desaparición repentina y el rapto ocurrido en la calle San Alberto, procedieron a interponer la denuncia correspondiente ante las autoridades competentes. Esta acción inmediata permitió que se activaran los protocolos de búsqueda e investigación penal.
La investigación conducida por la Fiscalía se centró en la recolección de evidencias y testimonios que permitieran identificar al autor del crimen y vincularlo directamente con los hechos ocurridos el 4 de septiembre de 2022. Gracias a la labor investigativa y a la presentación de pruebas sólidas durante el juicio oral, se pudo demostrar la autoría de Freddy C. S. en cada uno de los delitos imputados.
El Tribunal de Sentencia Penal, Anticorrupción y Contra la Violencia hacia la Mujer N° 1 valoró la gravedad de los hechos y la contundencia de las pruebas presentadas por el Fiscal Departamental, Gonzalo Aparicio Mendoza, concluyendo que no existía duda razonable sobre la culpabilidad del acusado. En consecuencia, se aplicó la sanción máxima permitida por la normativa vigente, asegurando que el agresor sea recluido en el Centro de Readaptación Productiva Santo Domingo de Cantumarca para cumplir su condena de tres décadas de prisión.


