La empresaria e influenciadora Natalia Beauty ha anunciado oficialmente este lunes el cese de actividades de la Natalia Beauty Clinic, el establecimiento que sirvió como piedra angular y origen del grupo empresarial que lidera actualmente. La noticia fue comunicada a través de sus redes sociales mediante una publicación titulada “Nota de Encerramento”, donde la empresaria compartió su decisión con sus seguidores y clientes.
En el comunicado, Natalia Beauty describió el cierre como el final de un ciclo. Relató que la clínica nació de un sueño que fue construido meticulosamente, “paso a paso, ladrillo por ladrillo”, subrayando que el espacio físico no solo fue un negocio, sino el escenario de numerosas historias y transformaciones personales. La empresaria destacó que, a lo largo de los años, miles de clientes pasaron por sus instalaciones, dejando una huella en la trayectoria de la empresa. Asimismo, aprovechó el mensaje para expresar su gratitud hacia los colaboradores y clientes que formaron parte de este camino, asegurando que nuevos detalles sobre el futuro serán divulgados próximamente.
Este anuncio ocurre en un momento delicado para la imagen pública de la empresaria, ya que se produce pocas semanas después de un incidente ocurrido durante un evento en la ciudad de Curitiba. Dicho episodio tuvo una repercusión masiva en las redes sociales, generando una ola de críticas hacia la conducta de la influenciadora durante una de sus actividades profesionales.
La controversia se originó durante una sesión de preguntas y respuestas en una mentoría promovida por la marca. En ese contexto, la biomédica Nahê Rhayane tomó la palabra para cuestionar cuáles eran los diferenciales reales del programa ofrecido por Natalia Beauty en comparación con otros cursos y mentorias disponibles en el mercado actual. La profesional manifestó que, hasta ese momento, no había logrado percibir “ese brillo” o la ventaja competitiva prometida por la empresa, solicitando así una explicación más detallada sobre la propuesta del entrenamiento.
En primera instancia, la pregunta fue abordada por Felipe Pacheco, esposo y socio de Natalia Beauty, quien centró su respuesta en los resultados financieros y el volumen de facturación del grupo empresarial. Sin embargo, la dinámica cambió drásticamente cuando Natalia Beauty decidió intervenir personalmente en la conversación.
A través de videos que rápidamente se volvieron virales y alcanzaron millones de reproducciones, se observó cómo la influenciadora identificó a la autora de la pregunta y respondió de manera tajante y rude. En las imágenes, Natalia Beauty afirmó: “No quiero que estés en mi grupo. Me pareció que tu pregunta fue prepotente. No serás bienvenida en mi grupo”. Esta reacción provocó un intenso debate digital, no solo entre sus seguidores, sino también entre otros profesionales del sector de la estética y usuarios de internet en general.
Ante la creciente negatividad y el rechazo en las plataformas digitales, Natalia Beauty publicó posteriormente un video de pronunciamiento. En este material, reconoció haber cometido un error y pidió disculpas públicas por su comportamiento. Para justificar su reacción, la empresaria alegó que había sido alertada previamente de que alguien plantearía una pregunta “capciosa”, con la intención deliberada de inducir a quien respondiera a cometer un error. Según sus palabras, la sensación de estar frente a una trampa influyó directamente en su respuesta impulsiva. “Me equivoqué, me equivoqué mucho y pido disculpas”, declaró en el video.
Posteriormente, la situación tomó un giro adicional cuando Natalia grabó otro video en el que culpó a su padre por los acontecimientos. La empresaria también reveló el impacto tangible de la polémica en su presencia digital, confirmando que perdió miles de seguidores y que muchas personas comenzaron a cuestionar su trayectoria profesional a raíz del incidente en Curitiba.
En su defensa final, Natalia Beauty resaltó la labor social que su empresa ha desarrollado, mencionando proyectos destinados a pacientes con cáncer de mama y visitas periódicas a prisiones femeninas. Con estas acciones, intentó equilibrar la percepción pública de su imagen, concluyendo que “un episodio de este tipo no me borra ni me define”.


