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El dilema de Netflix: el binge-watching provoca desplome de audiencia en sus segundas temporadas

A la plataforma más exitosa ya no le sirven las maratones de series; la ansiedad por las nuevas temporadas que no llegan provoca el desinterés de la audiencia y plantea un cambio de estrategia - LA NACION

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El dilema de Netflix: el binge-watching provoca desplome de audiencia en sus segundas temporadas
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Netflix enfrenta una crisis de audiencia provocada por el agotamiento del modelo de maratones que ella misma creó. El lanzamiento integral de temporadas ha generado un desplome masivo de espectadores en las segundas entregas de sus series más exitosas, demostrando que el binge-watching erosiona el interés a largo plazo frente a la estrategia de estrenos semanales de su competencia. A pesar de mantener un liderazgo financiero y un volumen récord de suscriptores, la compañía busca diversificar su negocio para sobrevivir. El gigante del streaming ahora apuesta por el contenido en vivo, eventos deportivos y canales temáticos con publicidad, abandonando la cultura del consumo compulsivo para adoptar un formato más cercano a la televisión tradicional y las plataformas dinámicas como YouTube.

Netflix se encuentra actualmente en una encrucijada que no solo define su presente, sino que configura el futuro de todo el ecosistema de las plataformas de streaming. A pesar de mantener un liderazgo sólido basado en el número de suscriptores a nivel global, la compañía se enfrenta a un problema complejo que ella misma generó: el agotamiento del modelo de consumo que impulsó.

La plataforma fue la creadora del concepto de "binge-watching", el hábito de consumir series completas en maratones interminables. Sin embargo, este sistema ahora parece jugar en su contra, manifestándose en una baja drástica de audiencia en las nuevas temporadas de varios de sus éxitos originales. Este fenómeno es inédito tanto para la marca como para la industria del streaming en general, desafiando la creencia de que la televisión tradicional había quedado definitivamente atrás.

Los datos reflejan una tendencia preocupante. El pasado 25 de junio, Netflix estrenó la segunda temporada de "Avatar: La leyenda de Aang", basada en el dibujo animado de Nickelodeon. Según informó Variety, la serie perdió el 59% de su audiencia respecto a la primera entrega. Mientras que el debut en 2024 alcanzó más de 21 millones de visualizaciones en sus primeros cuatro días, la nueva temporada no llegó a los nueve millones en el mismo período.

Esta caída no es un caso aislado. "Las cuatro estaciones", la sitcom romántica protagonizada por Tina Fey, Will Forte y Colman Domingo, registró un descenso del 63% en su audiencia, pasando de casi 12 millones de visualizaciones en su inicio a apenas 4 millones y medio en la segunda temporada. Un escenario similar ocurrió con "Beef", que bajó un 58%, y fue aún más crítico en "Asesinato para principiantes", donde la audiencia se desplomó un 80% a pesar de una fuerte campaña publicitaria en mayo.

El análisis de este cambio de conducta sugiere que el lanzamiento integral de temporadas genera una ansiedad inmediata en el espectador, quien devora el contenido rápidamente. Dado que el regreso de una serie puede demorar entre dos y tres años, el interés disminuye significativamente para cuando llega la continuación. A menos que exista una conexión adictiva muy poderosa, la euforia inicial es reemplazada por la indiferencia o el desgano, funcionando como un rechazo implícito a las largas esperas impuestas por las agendas de producción, rodajes y post-producción.

Paradójicamente, el modelo de la televisión tradicional parece estar recuperando vigencia. Plataformas como HBO Max, Disney+ y Paramount+ utilizan la fórmula de estrenar un episodio por semana. Esta estrategia permite que la conversación sobre la serie se mantenga activa durante más tiempo y reduce la sensación de vacío entre temporadas. Un ejemplo claro es "Game of Thrones", cuya caída de audiencia global entre la segunda y tercera temporada fue de apenas el 8%, según Variety.

Desde una perspectiva económica, un análisis de The Guardian señala que Netflix define el éxito mediante la atracción de nuevos suscriptores más que por la audiencia sostenida. Dado que una segunda temporada difícilmente atraiga a alguien que ya está suscrito, la empresa tiende a priorizar la primera temporada de nuevas series para captar nuevos usuarios.

A pesar de estas caídas de audiencia, los números financieros siguen siendo positivos. A fines de 2025, Netflix alcanzó los 325 millones de suscriptores globales, superando ampliamente a Amazon Prime (200 millones), HBO Max (140 millones) y Disney+ (131,5 millones). En ese mismo período, sus ingresos trimestrales subieron casi un 18% y la ganancia neta aumentó cerca de un 30%. No obstante, Variety advierte que el crecimiento de 40 millones de suscriptores en ese año fue inferior al registrado en 2024.

Ante este escenario, Netflix planea diversificar su programación. Según The Wall Street Journal, la compañía contempla lanzar canales temáticos de televisión con emisiones en vivo las 24 horas, similares a Pluto TV. Esta movida implicaría la introducción de tandas publicitarias que el consumidor no pueda saltar, diversificando así sus fuentes de ingresos más allá de la suscripción mensual.

Esta transición hacia el contenido en vivo ya es visible con la incorporación de la WWE. En Argentina, por ejemplo, ya están disponibles emisiones semanales de RAW, NXT y SmackDown. Netflix tiene además planes para expandir su oferta a eventos deportivos en tiempo real, como boxeo y tenis.

En definitiva, Netflix diseña su futuro mirando hacia competidores como TikTok y YouTube, reconociendo que el modelo de maratones compulsivas es una etapa superada. La compañía busca ahora sobrevivir dejando atrás la misma criatura mediática que ella misma inventó para derrotar al pasado televisivo.

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