El reconocido politólogo de la Universidad de Chicago y analista geopolítico, John Mearsheimer, ha pronosticado que Irán ha resultado victorioso en su conflicto contra Estados Unidos. Según el experto, este resultado no solo implicará una reestructuración fundamental del equilibrio de poder en Medio Oriente, sino que debilitará la posición de Washington en la región y causará un daño significativo en la relación bilateral entre Estados Unidos e Israel.
Mearsheimer sostiene que, a pesar de que las negociaciones entre Teherán y Washington atraviesan periodos de inestabilidad, el desenlace ya está definido. El analista afirma que Irán logró forzar a Estados Unidos a ceder en casi todas sus demandas. La razón principal de este repliegue estadounidense sería la fragilidad de la economía internacional; el profesor indica que, de haber continuado la guerra, la economía global se habría precipitado al vacío. En este sentido, recordó que el presidente Donald Trump advirtió que el cierre prolongado del estrecho de Ormuz podría desencadenar una recesión económica de magnitudes similares a la Gran Depresión de los años 30.
El análisis de Mearsheimer destaca un fracaso absoluto en los objetivos estratégicos planteados inicialmente por Estados Unidos e Israel. El experto enumera cuatro metas principales que no fueron alcanzadas: la destrucción de los misiles balísticos de Irán, el cese del apoyo iraní a grupos como Hezbollah, Hamas y los hutíes en Yemen, la clausura del programa nuclear y la implementación de un cambio de régimen en Teherán.
En contraste con estos fracasos, Irán ha demostrado su capacidad de control sobre el estrecho de Ormuz y se encamina a recibir un alivio sustancial en las sanciones, además de recuperar cientos de millones de dólares en fondos financieros que se encontraban congelados. Al mismo tiempo, Mearsheimer señala que las alianzas de Estados Unidos con diversos estados del Golfo Pérsico han resultado severamente dañadas o, en algunos casos, totalmente destruidas.
La relación entre Washington y Tel Aviv se encuentra en un punto crítico. El analista advierte que el mayor obstáculo para consolidar la paz es Israel, debido a la continuidad de sus ataques militares en Líbano y sus recientes amenazas contra Irán. Según Mearsheimer, tanto los líderes israelíes como el cabildeo israelí en Estados Unidos han manifestado su enfado ante la decisión de Trump de concluir el conflicto en términos que favorecen marcadamente a Irán.
El profesor, coautor del libro "The Israel Lobby", argumenta que esta situación confirma su tesis central: el cabildeo israelí, encabezado por el American Israeli Public Affairs Council (AIPAC), actúa en contra de los intereses nacionales de Estados Unidos. Mearsheimer describe a Israel como un "albatros alrededor del cuello" de Washington, señalando que el país fue el principal responsable de convencer a Trump de iniciar una guerra que califica de desastrosa. En una entrevista con Tucker Carlson, el politólogo afirmó que Israel y su cabildeo han dominado la política exterior estadounidense, siendo fuerzas determinantes incluso en decisiones pasadas como la invasión de Irak.
Actualmente, Trump y el vicepresidente JD Vance han dejado claro a sus aliados israelíes que la guerra debe terminar y que no deben obstaculizar dicho resultado. Mearsheimer plantea que Trump se enfrenta ahora a dos opciones: cortar la asistencia a Israel y distanciar a Estados Unidos de Tel Aviv de una manera inimaginable hasta hace un mes, o permitir que la economía se desplome. Una recesión económica supondría pérdidas electorales graves para el partido del presidente en las elecciones intermedias, lo cual resultaría inaceptable para la Casa Blanca.
Por su parte, el primer ministro Benjamin Netanyahu también se encuentra en una posición vulnerable. Mearsheimer indica que Netanyahu está "en apuros muy profundos", atrapado entre la presión de Trump y las críticas internas de la oposición en Israel por no haber podido decirle que no al mandatario estadounidense.
Finalmente, el analista vincula esta coyuntura con el genocidio en Gaza, señalando que Estados Unidos ha sido cómplice de estas acciones tanto bajo la administración de Biden como la de Trump. No obstante, Mearsheimer enfatiza que la catástrofe de la guerra contra Irán, sumada a las movilizaciones estudiantiles y el crecimiento de la corriente antisionista entre los jóvenes judíos en Estados Unidos, podría generar por primera vez un cambio fundamental en la relación Washington-Tel Aviv y una reducción del poder del cabildeo israelí.

