El Informe 2024 de Vigilancia Epidemiológica de Infecciones de Transmisión Sexual (ITS) en España ha confirmado una tendencia preocupante que se ha venido observando en los últimos años: las tasas de contagio continúan en aumento, registrando un crecimiento sostenido de los casos en todo el territorio nacional. Este documento, elaborado por el Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) a través del Centro Nacional de Epidemiología (CNE) y en coordinación con el Ministerio de Sanidad, pone de relieve la necesidad de revisar las estrategias de salud pública actuales.
Los datos revelan que el impacto de estas infecciones no es uniforme. Se observa una incidencia significativamente mayor en hombres que en mujeres. Asimismo, el informe destaca una vulnerabilidad acusada en la población menor de 25 años, donde infecciones como la gonorrea y la clamidia han mostrado una presencia especialmente marcada. En total, el organismo sanitario ha identificado más de una veintena de ITS, entre las que destacan por su frecuencia la sífilis, la clamidiasis, la gonorrea, la infección por el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), el virus del papiloma humano (VPH), el herpes genital, la tricomoniasis, la pediculosis púbica y la sarna.
La doctora Susana Muñoz, coordinadora del grupo Infecciones de Transmisión Sexual de la Fundación Lucha contra las Infecciones, ha analizado cómo estas cifras se reflejan en la práctica clínica diaria. Según la especialista, el incremento es generalizado y afecta a casi todos los grupos poblacionales, aunque llama la atención el repunte de la clamidia específicamente en la población femenina más joven.
Sobre las causas de este fenómeno, la doctora Muñoz sostiene que se trata de un problema multicausal. En primer lugar, señala una transformación en los patrones de relación sexoafectiva, caracterizados por un mayor intercambio y recambio de parejas, impulsados en gran medida por la inmediatez de la sociedad actual y el uso de aplicaciones de citas. Esta evolución social ha facilitado que el encuentro sexual sea tan inmediato como la compra de un producto en línea. A esto se suma un factor crítico: el declive en el uso del preservativo. La especialista advierte que este método de protección "no está tan de moda como antes", sugiriendo que podría deberse a una falta de campañas de concienciación o a una menor promoción de su uso.
No obstante, la doctora matiza que el aumento de las cifras también puede responder a una mejora en los sistemas de detección. Regiones como Madrid, Barcelona, Baleares o el País Vasco registran una alta incidencia, en parte por el volumen de casos, pero también porque cuentan con mejores mecanismos de control y test diagnósticos más precisos que permiten declarar más infecciones.
Un punto alarmante es la brecha de información en los jóvenes. Según Muñoz, existe un desconocimiento considerable sobre el VIH. La experta señala que, si bien se ha avanzado mucho en la educación sobre el consentimiento y las relaciones sanas, se ha descuidado la parte preventiva. Aunque existen herramientas modernas como la PrEP (profilaxis preexposición) y la PEP (profilaxis postexposición) para prevenir el VIH, mucha gente ignora cómo contraer la infección o cómo protegerse adecuadamente. En contraste, observa que el colectivo de hombres que tienen sexo con hombres suele estar mejor informado sobre los circuitos de salud y el uso de medicación preventiva.
La consulta médica también se ha convertido en un espacio para desmentir mitos. Uno de los más comunes es el miedo desproporcionado asociado al VPH, donde pacientes confunden la aparición de una verruga con un diagnóstico de cáncer. Otro mito persistente es la capacidad de transmisión del VIH; la doctora insiste en que una persona VIH positiva que sigue su tratamiento y es indetectable es intransmisible, un concepto que aún no ha calado plenamente en la sociedad.
Finalmente, la especialista advierte sobre las graves consecuencias de no tratar estas infecciones a tiempo. En las mujeres, que a menudo presentan cuadros asintomáticos, una ITS no tratada puede derivar en infecciones de órganos internos como las trompas, requiriendo hospitalización y tratamiento endovenoso, con el riesgo de provocar infertilidad. En los hombres, las infecciones en la uretra o el canal anal pueden extenderse a la próstata o los testículos. Mientras que algunas ITS se curan con antibióticos, otras, como el herpes o el VIH, requieren una convivencia crónica con la infección, ya que no pueden eliminarse definitivamente del organismo.


