Europa se encuentra atravesando una situación climática crítica al sufrir su segunda ola de calor en un periodo de apenas dos meses. Con temperaturas que han superado los 40 grados Celsius, se han generado condiciones peligrosas en amplias zonas de un continente que, según los expertos, se está calentando a un ritmo más rápido que otras regiones del mundo.
La magnitud del fenómeno es tal que, este lunes, un total de 26 países, en un arco que se extiende desde Irlanda hasta Grecia, emitieron alertas oficiales. Estas altas temperaturas están provocando una de las peores olas de calor registradas en Europa Occidental para el mes de junio.
El origen de este fenómeno meteorológico es una cúpula de aire cálido que se ha asentado sobre el continente por segunda vez en dos meses. Técnicamente, estas cúpulas de calor son sistemas persistentes de alta presión que funcionan como una tapa, atrapando el aire caliente y empujándolo hacia abajo, lo que intensifica el calor en la superficie. Esta situación se ha visto agravada por el fortalecimiento del fenómeno de El Niño en el Pacífico tropical, un patrón climático natural que incrementa la frecuencia y la intensidad de las olas de calor extremas a nivel global.
Científicos advierten que este tipo de eventos son cada vez más intensos y frecuentes debido a la actividad humana, específicamente por la quema continua de combustibles fósiles que calientan el planeta. El peligro es especialmente agudo en Europa debido a una vulnerabilidad estructural: la falta de climatización. Mientras que en Estados Unidos aproximadamente el 90 % de los hogares cuentan con aire acondicionado, en Europa solo alrededor del 20 % dispone de este sistema, lo que hace que el calor extremo pueda volverse mortal rápidamente.
En Francia, la situación ha sido implacable. El pasado domingo, más de la mitad de sus 96 regiones se encontraban bajo alerta roja, el nivel de riesgo más severo. En diversas zonas, el termómetro superó los 40 grados Celsius. La intensidad fue tal que el Gobierno se vio obligado a prohibir el consumo de alcohol en público durante la Fête de la musique, un festival anual que reúne a millones de personas en las calles. La oficina del primer ministro anunció que, para todos los eventos organizados por el Estado y sus agencias, se dio la instrucción de no ofrecer bebidas alcohólicas en las regiones bajo alerta roja.
Además, el Gobierno francés ordenó el cierre de más de 800 escuelas. Las previsiones indicaban que el lunes podría ser el día más caluroso registrado en Francia en cualquier mes del año, con temperaturas que superaron los 41 ºC en algunos puntos. Météo-France señaló que el calor se mantendrá en niveles muy altos al menos hasta el jueves y comparó la gravedad de esta ola con la de agosto de 2003, una tragedia que causó la muerte de casi 15.000 personas, advirtiendo que la intensidad máxima actual podría superarla.
El Reino Unido también enfrenta un escenario alarmante. La Oficina Meteorológica prevé que las temperaturas alcancen al menos los 38 ºC el miércoles, lo que pulverizaría el récord histórico de calor para junio, que era de 35,6 ºC registrado en 1976. La combinación de calor y alta humedad hará que el ambiente sea sofocante. Asimismo, el país sufrirá "noches tropicales", donde la temperatura no baja de los 20 grados Celsius, impidiendo que el cuerpo humano descanse y se recupere.
Liz Bentley, CEO de la Real Sociedad Meteorológica, destacó que se han superado los récords de temperatura en dos meses consecutivos por más de 2 grados Celsius. Por su parte, Akshay Deoras, meteorólogo de la Universidad de Reading, describió la situación no solo como una ola de calor, sino como un "horno" impulsado por la cúpula de calor.
En España, el calor extremo también ha dejado huella con temperaturas superiores a los 38 grados y noches tropicales. En la costa de Almería, las temperaturas nocturnas no bajaron de los 30 grados centígrados. En Madrid, la intensidad del clima obligó al cierre de una zona de aficionados equipada con pantallas gigantes para el Mundial.
El calor es descrito por los expertos como un "asesino silencioso" porque, a diferencia de los huracanes o inundaciones, no presenta destrucción visible, pero es el clima extremo más letal. La alta humedad dificulta la sudoración, haciendo que los mecanismos naturales de enfriamiento del cuerpo sean menos efectivos. Según la Organización Mundial de la Salud, las temperaturas extremas han causado la muerte de más de 200.000 personas en los últimos cuatro años. Los científicos concluyen que el cambio climático provocado por el ser humano ha sobrecargado la atmósfera con calor adicional, haciendo que estos fenómenos sean mucho más intensos que en el pasado.


