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Muere Ramiro Valdés, figura clave de la seguridad y la represión en la Revolución Cubana

El vice primer ministro cubano Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras históricas de la revolución de la isla, falleció este domingo a los 94 años en La Habana, informaron medios estatales. “Con profundo dolor la dirección del Partido, del Estado y el Gobierno comunican a nuestro pueblo que en horas de la mañana de [...] La entrada Fallece Ramiro Valdés, uno de los históricos comandantes de la revolución cubana se publicó primero en Confidencial .

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Muere Ramiro Valdés, figura clave de la seguridad y la represión en la Revolución Cubana
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Falleció a los 94 años Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras más influyentes y herméticas de la Revolución Cubana. Desde su papel como segundo al mando del Che Guevara hasta alcanzar la vicepresidencia, Valdés fue un pilar fundamental en la consolidación del régimen y el ejercicio del poder durante más de seis décadas. Conocido por su línea dura y su perfil bajo, fue el arquitecto de los aparatos de inteligencia y seguridad del Estado, incluyendo la creación de los polémicos campos de trabajo UMAP. Su trayectoria estuvo marcada por el ascenso, una caída política en los años ochenta y una posterior rehabilitación que lo devolvió a la cúpula gubernamental. En sus últimos años se desempeñó como vice primer ministro supervisando sectores críticos de la economía. Su muerte cierra el capítulo de un hombre definido por la disciplina ortodoxa y una lealtad incondicional al sistema revolucionario.

Ramiro Valdés Menéndez, una de las figuras más influyentes y reservadas de la Revolución Cubana, falleció este domingo a los 94 años de edad. El ex vice primer ministro y antiguo responsable de los aparatos de inteligencia y seguridad del Estado cubano dejó tras de sí un legado marcado por más de seis décadas de ejercicio del poder, transitando desde la lucha guerrillera hasta los niveles más altos de la administración pública.

Nacido el 28 de abril de 1932 en Artemisa, al oeste de la isla, Valdés provino de una familia humilde compuesta por cinco hijos. Este origen, según sus biógrafos, fue fundamental en la formación de su carácter adusto y su marcada aversión al protagonismo público, rasgos que lo acompañaron durante toda su trayectoria política.

Su camino en la militancia política comenzó a los 20 años, integrándose rápidamente en el núcleo duro de la generación histórica que, liderada por Fidel Castro, tomó el poder en 1959. Valdés participó activamente en los hitos fundamentales del proceso revolucionario: el asalto al cuartel Moncada en 1953, la expedición del yate Granma en 1956 y la invasión guerrillera que avanzó de oriente a occidente en 1958, periodo en el cual se desempeñó como segundo al mando de Ernesto ‘Che’ Guevara.

Tras el triunfo de la revolución, Valdés se convirtió en una pieza fundamental para la consolidación del nuevo régimen. Fue uno de los fundadores del Departamento de Seguridad del Estado (DSE) y de la Dirección General de Inteligencia (DGI), organismos diseñados específicamente para el seguimiento, la infiltración y la represión de cualquier elemento opositor o anticomunista dentro del territorio nacional.

Su gestión al frente del Ministerio del Interior se dividió en dos etapas principales. Durante su primer periodo, entre 1961 y 1968, impulsó la creación de las Unidades Militares de Apoyo a la Producción (UMAP). Estos polémicos campos de trabajo agrícola fueron utilizados para forzar la labor de miles de jóvenes que habían sido catalogados como “no aptos” para el servicio militar obligatorio, criterio que incluía a personas homosexuales, religiosos, individuos que no estudiaban ni trabajaban, o aquellos tachados de “desafectos” al sistema político implantado.

Posteriormente, Valdés ejerció como viceministro primero de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, actuando como la mano derecha de Raúl Castro, antes de regresar al Ministerio del Interior entre 1979 y 1985. Para 1980, ya se encontraba en el cuarto lugar de la nomenclatura del Partido Comunista de Cuba (PCC), el único partido legal del país, donde tuvo la responsabilidad de dirigir el área ideológica.

Definido como un marxista ortodoxo, prosoviético y partidario de la “línea dura”, Valdés mantenía una visión determinista de su labor política. En una de sus escasas entrevistas a la televisión estatal en 2018, afirmó que en la revolución, tras la primera etapa, ya no existía la voluntariedad, sino que se trataba de hacer lo que correspondía “sin mirar para atrás ni para los lados”.

Sin embargo, su trayectoria no estuvo exenta de altibajos. En 1986, fue “liberado” de sus cargos más relevantes en el Gobierno y el PCC sin que se ofreciera una explicación pública. Durante un largo periodo permaneció alejado del foco del poder, aunque no totalmente en el ostracismo, dirigiendo una empresa tecnológica estatal. Su rehabilitación política llegó en 2001, cuando fue condecorado con la Orden de Héroe de la República de Cuba.

A partir de ahí, inició un ascenso nuevamente hacia los círculos de poder. Regresó al Consejo de Estado en 2003, fue nombrado ministro de Informática y Comunicaciones en 2005, y alcanzó la vicepresidencia del país en 2009. En 2011 ingresó al comité central del PCC, cargo que mantuvo hasta 2019, coincidiendo con la salida de Raúl Castro de los puestos de poder formal.

En sus últimos años, a pesar de su avanzada edad, se desempeñó como vice primer ministro. Desde esta posición supervisó áreas socioeconómicas críticas, incluyendo la generación eléctrica, la producción de materiales, las inversiones industriales y los programas de construcción de viviendas.

En el ámbito personal, Valdés fue un apasionado del deporte, manteniendo rutinas diarias de carrera y levantamiento de pesas hasta edades avanzadas con el objetivo de estar “listo” para cualquier eventualidad.

Desde finales de 2025, el ex dirigente se había apartado totalmente de la vida pública. Su ausencia fue notoria en eventos gubernamentales clave, como el anuncio de contactos con Estados Unidos o el recibimiento de los 32 cubanos fallecidos en la operación militar estadounidense en Venezuela, aunque los rumores sobre su estado de salud nunca fueron confirmados oficialmente hasta su fallecimiento.

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