La provincia de Córdoba se encuentra sumida en un clima de profunda conmoción y dolor tras el asesinato de Agostina Vega, una adolescente de tan solo 14 años. En medio de este escenario devastador, la familia materna de la víctima decidió romper el silencio y movilizarse públicamente este viernes, organizando una marcha con el objetivo primordial de reclamar avances concretos en la investigación judicial y exigir que el crimen no quede impune.
La manifestación, que reflejó el sentimiento de una comunidad herida, estuvo marcada por el dolor y la determinación de los seres queridos de Agostina. Durante la jornada, Elizabeth, abuela de la joven, asumió un rol central como portavoz del reclamo familiar, expresando el profundo sufrimiento que atraviesan y dirigiendo un pedido urgente y vehemente a las autoridades judiciales. La mujer enfatizó la necesidad de que el proceso avance con celeridad, asegurando que el tiempo es un factor crítico cuando se busca la verdad en casos de tanta gravedad.
En declaraciones brindadas a TN, Elizabeth manifestó una postura tajante respecto a los responsables del hecho. “Que caigan todos los que tienen que caer, que se haga justicia por mi nieta y por todas las que están desaparecidas o asesinadas”, sentenció la abuela, extendiendo su reclamo no solo al caso particular de Agostina, sino a una problemática más amplia que afecta a otras jóvenes en situaciones similares. Sus palabras subrayaron la urgencia de que el sistema judicial actúe con rigor para evitar que este crimen se convierta en un caso más de impunidad.
El foco de la indignación familiar se centra actualmente en tres personas que ya se encuentran detenidas y señaladas en el expediente judicial como presuntos responsables del asesinato: Claudio Barrelier, Osvaldo Fassetta y Soledad Andreani. Sobre el proceder de estos tres imputados, Elizabeth fue particularmente crítica, cuestionando la estrategia legal que han adoptado durante el proceso. La abuela de la adolescente puso en duda la inocencia de los detenidos basándose en su negativa a prestar declaración.
“¿Si son inocentes, por qué no declaran? El fiscal tiene todas las pruebas. Por eso están ahí”, sostuvo la mujer con firmeza. Para la familia, el silencio de Barrelier, Fassetta y Andreani no es una garantía de derechos procesales, sino un indicio que choca con la evidencia que, según sus palabras, ya obra en poder de la fiscalía. Esta demanda de transparencia y respuestas es el eje central de la movilización social que ha cobrado fuerza en la provincia.
Más allá del reclamo judicial, la abuela de Agostina Vega también se refirió al entorno de apoyo que ha recibido la familia en este momento de crisis. Si bien aseguró que cuentan con el acompañamiento necesario para afrontar la tragedia, Elizabeth fue muy clara al establecer un límite respecto a la posible intervención de actores externos al núcleo familiar y judicial.
En un pedido explícito, advirtió sobre el peligro de que el caso sea instrumentalizado por sectores políticos. “No queremos que se meta la política nacional en esto, que no usen el caso de Agostina para meterse”, afirmó categóricamente. Con esta declaración, la familia busca blindar la causa de cualquier interés partidario o agenda política, insistiendo en que el único objetivo válido es la obtención de justicia pura y simple por la vida arrebatada de la adolescente.
Actualmente, la investigación continúa su curso bajo la órbita de la justicia, mientras la sociedad cordobesa permanece atenta a cada nuevo movimiento del expediente. El caso de Agostina Vega ha trascendido el ámbito privado para convertirse en un símbolo de movilización social en la provincia, donde el clamor por la justicia y la exigencia de respuestas claras frente al asesinato de una menor de edad siguen siendo la prioridad absoluta para sus familiares y para la comunidad en general.


