Bill Pulte, el candidato designado por el presidente Donald Trump para ocupar la dirección interina de la Oficina del Director de Inteligencia Nacional (ODNI), se presentó en su nuevo puesto de trabajo el pasado jueves, adelantándose un día a la fecha prevista. Según informaron a CNN dos fuentes familiarizadas con el asunto, la llegada de Pulte estuvo marcada por una solicitud inmediata: una lista completa de todos los empleados de la oficina para evaluar quiénes deberían ser despedidos.
Las fuentes indican que Pulte tiene la intención de ejecutar un recorte significativo de personal, que podría afectar a cientos de puestos de trabajo dentro de la ODNI. Esta aparición sorpresiva tomó desprevenida a la plantilla de la oficina, incluida la directora saliente, Tulsi Gabbard, quien recibió un aviso muy breve sobre la visita. Cabe destacar que el propio presidente Trump había señalado previamente que Pulte, un seguidor leal que carece de experiencia previa en el sector de la Inteligencia, comenzaría sus funciones oficialmente el viernes.
Durante su visita del jueves, Pulte mantuvo reuniones con miembros de su equipo y abogados. Sin embargo, otros encuentros previos han generado inquietud entre los funcionarios de Inteligencia. En una reunión informativa realizada la semana pasada, Pulte preguntó si podía llevarse el Informe Diario del Presidente (PDB) a su casa. Este documento es uno de los más sensibles del gobierno, ya que contiene información de Inteligencia altamente clasificada sobre asuntos críticos de seguridad nacional. Mientras una fuente confirmó esta solicitud, otra señaló que el PDB se entrega habitualmente de forma electrónica mediante tablets o copias impresas, cuestionando la versión de los hechos.
La falta de experiencia de Pulte en el ámbito de la seguridad nacional se ha hecho evidente en otras consultas. Según los reportes, el funcionario preguntó sobre su propio nivel de autorización de seguridad, específicamente si contaba con la categoría de "alto secreto", y solicitó información sobre el acceso a un avión del Gobierno. Estas preguntas surgieron en una sesión que tenía como objetivo principal explicarle la misión fundamental de la ODNI.
CNN había informado previamente que Pulte no contaba con la autorización de seguridad necesaria para acceder a información altamente clasificada antes del anuncio de su nombramiento, un requisito que tradicionalmente se considera básico para dirigir la comunidad de Inteligencia de Estados Unidos. Además, fuentes cercanas describen una "obsesión casi excesiva" de Pulte por su agenda y la disponibilidad de un avión oficial para trasladarse entre Washington, Florida y Chicago, ciudades donde reparte su tiempo. Asimismo, se reportó que solicitó un equipo de seguridad personal incluso antes de iniciar formalmente sus labores.
El perfil de Pulte ha generado preocupaciones tanto en sectores demócratas como en algunos republicanos del Capitolio. Existe el temor de que no sea apto para el cargo y que transforme un rol supuestamente apolítico en una plataforma para las quejas personales de Trump. El mandatario ya le ha dado instrucciones claras: reducir la comunidad de Inteligencia y perseguir lo que él denomina falsas acusaciones de fraude electoral.
La influencia de Pulte sobre Trump creció significativamente el último año mientras se desempeñaba como director de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda, cargo desde el cual envió denuncias penales por presunto fraude hipotecario contra varios demócratas que habían impulsado investigaciones contra el presidente. Ahora, a sus 38 años, este exempresario supervisará 18 agencias de Inteligencia.
La transición ha sido accidentada. Pulte llamó a Tulsi Gabbard la semana pasada para informarle que asumiría el cargo, sorprendiendo a la directora, a quien la Casa Blanca había asegurado que permanecería en el puesto hasta finales de mes. Tras hablar con Trump, Gabbard acordó dejar el cargo el 19 de junio. Incluso el jueves, Pulte intentó intervenir en la ceremonia de despedida de Gabbard solicitando hablar.
Internamente, el ascenso de Pulte ha causado irritación entre asesores cercanos al presidente. Se reporta que ha eludido el círculo de confianza de la secretaria general de la Casa Blanca, Susie Wiles, mediante llamadas directas al mandatario. Además, Trump ha declarado que Pulte mantendrá simultáneamente la dirección de la Agencia Federal de Financiamiento de la Vivienda, una decisión que ha dejado perplejos a los profesionales de la Inteligencia, dado que el puesto de jefe de espionaje no es compatible con una dedicación a tiempo parcial.
La situación se complica con la nominación permanente de Jay Clayton, quien fue ordenado por Trump no presentarse a su audiencia de confirmación el miércoles debido a disputas legislativas en el Capitolio. Esta decisión fue calificada de "lamentable" por el presidente de la Comisión de Inteligencia, Tom Cotton, y ha generado frustración en el grupo parlamentario republicano del Senado.
Finalmente, expertos en derecho electoral como David Becker han expresado su preocupación. Becker señaló que Gabbard ya había dedicado recursos considerables a intentar dar credibilidad a teorías sobre el fraude electoral de 2020 sin encontrar pruebas. El temor es que Pulte, al ser alguien que abraza estas teorías, continúe utilizando la ODNI para menoscabar la confianza en los procesos electorales.


